El Orgullo que agoniza

Ilustres maricas, altezas bolleras, el Orgullo 2010 ya está a puntito de empezar. A partir de mañana y hasta el próximo domingo Madrid se llenará de gente ligera de ropa dispuesta a beber, hacerse fotos, trasnochar hasta que el sol les hiera las pupilas, orinar en la calle, jalear a las carrozas y abarrotar hasta el último rincón del centro de la ciudad. ¿Reivindicar? ¿Qué es eso? ¿Qué puede importar la reivindicación cuando tienes un mini en la mano?

Libertad Morán • 29/06/2010

Orgullo Gay

chueca orgullo gay ayuntamiento madrid

El Orgullo se nos ha ido de las manos. Hace mucho tiempo ya, cuando la afluencia de gente excedía con mucho la capacidad de un pequeño barrio del centro que fue una de las zonas más marginales de Madrid para convertirse en el lugar más in de una ciudad tan provinciana como es, en el fondo, la capital de este país de pandereta.

Hay personas que ya andan diciendo que quizá éste sea el último Orgullo Gay que vean las calles de Chueca. El ayuntamiento, con Gallardón a la cabeza y Ana Botella en las sombras, está haciendo todo lo posible por poner trabas a las celebraciones. Nada de barras en las calles, nada de escenarios en una plaza tan emblemática como Vázquez de Mella (porque se molesta a los ancianitos de los pisos tutelados sitos allí, ancianitos a los que no pareció molestarles las recientes celebraciones, conciertos incluidos, del Día del Español, dudosa festividad que el Instituto Cervantes se ha sacado de la manga para mayor gloria de nuestro idioma). Con esa excusa llamada “Orgullo sostenible” como estandarte la intención, nada oculta, del consistorio es ir arrastrando las celebraciones a las afueras, donde no se molesta, donde se nos puede recluir cual dóciles borreguitos para que bebamos, orinemos, jaleemos y “reivindiquemos” sin que nadie nos vea ni nos oiga. Un orgullo que nació en el corazón de la ciudad quedará relegado a un rumor de música y voces en la periferia.

La actitud del gobierno, tanto de la ciudad como de la comunidad, resulta harto esquizofrénica. No les gustamos, aunque algunos finjan diplomacia y buenos modos, no quieren vernos inundar las calles y recordarles que hay otras formas de vivir la vida al margen de su hipocresía. Pero, claro, tenemos dinero. Y, ahora más que nunca, ese dinero resulta vital para dar un respiro a la economía local. Se estima en más de ciento cincuenta millones de euros la cantidad que gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y heterosexuales (porque nuestras fiestas han estado siempre abiertas a todos) se dejan en la hostelería madrileña durante esta semana. Para muchos, incluso, el único ingreso fuerte de todo el verano, mucho más ahora, en tiempos en los que la palabra crisis acentúa cada acción y movimiento. Y eso, a la derecha, la pone frenética. No quieren vernos. Pero quieren nuestro dinero. No les gustamos. Pero les gusta nuestra cuenta corriente. Les molesta nuestra presencia en las calles. Pero esa presencia va dejando billetitos por cada bar, cafetería, restaurante y hotel por el que pasa. Así que con una mano intentan pararnos mientras que con la otra recogen el dinero. ¿Qué se podía esperar de ellos?

Pero el enemigo también está dentro del colectivo gracias a las mafias rosas que mueven el cotarro y se garantizan su parte del pastel, asegurando su presencia en las pocas carpas y escenarios de que disponemos este año en detrimento de quiénes no forman parte de su camarilla. Al fin y al cabo todo es política, conocer a las personas adecuadas, lamer culos y tener una buena posición dentro del tráfico de influencias que campa a sus anchas por las calles de Chueca.

Sé que a muchos de vosotros poco os importan las cuestiones políticas. Sólo queréis pasarlo bien, bailar, beber y desfasar hasta bien entrado el día. Y que, incluso, os dará igual hacerlo en pleno centro de Madrid o en un árido descampado de la Casa de Campo. Muchos desconocéis el porqué de esta fiesta, de dónde viene, por qué se celebra a finales de junio (y no, no os porque haga buen tiempo). Habéis crecido en una privilegiada situación de permisividad y leyes que no cuestionáis ni os hacen preguntaros qué hubo antes. Si hoy cientos de miles de personas pueden tomar el centro de las ciudades es porque hubo mucha gente que luchó y fue perseguida para que pudiéramos hacerlo. Y tampoco hay que viajar a un pasado lejano: hace apenas quince años la situación era bien distinta.

No podemos permitir que nos echen de Chueca. Es nuestro barrio. Un barrio abierto en el que todo el mundo tiene cabida. No es un ghetto, como muchos pretenden vender, un ghetto es cerrado y no permite el flujo con el exterior. Chueca no responde a esa definición. Es un espacio de libertad. Y estos días que nos esperan y que nosotros llevamos un año esperando debemos recordar a toda esa “mayoría moral y bienpensante” que seguimos aquí, que no nos moveremos. Y si el año que viene pretenden expulsarnos a ese árido descampado de las afueras, neguémonos a ir, mantengamos nuestras posiciones en las calles del barrio. Es nuestro, nos lo hemos ganado a pulso convirtiéndolo en un lugar habitable cuando nadie daba un duro por él. Tanto si quieres reivindicar como sólo beber, bailar y pasarlo bien, hazlo allí. Lo importante siempre será nuestra presencia.

Comentarios

Relacionado con Madrid

Contactos en Madrid Chat Gay Madrid Chat Lesbianas Madrid Guía Gay de Madrid Noticias de España

También te puede interesar...

© Looping Media, S.L., 2007-2018
Aviso legal | Privacidad | Publicidad | Ayuda y contacto

En Universo Gay utilizamos cookies propias y de terceros, que pueden ser desactivadas en la configuración de tu navegador, para personalizar tu experiencia en el sitio y mejorar nuestros servicios, contenidos y publicidad mediante el análisis de tus hábitos de navegación.