Curso básico para pedir perdón

Todo el mundo comete errores, pero muy pocos se dignan a pedir disculpas. No es por maldad, es porque hay mucho mema suelta que no sabe cómo hacerlo. Esta semana les elaboramos a todos esos seres entrañables con un reloj de cuco en lugar de cerebro un curso básico para reconocer sus errores y decir "l-o s-i-e-n-t-o".

Carlos G. García • 21/01/2013

curso básico para pedir perdón

amor amistad pareja perdón disculpas lo siento errores equivocaciones empatía madurez psicología

Errar es humano, ya lo dijo (poner aquí el nombre del que lo dijera sacado de la Wikipedia para quedar superguay). Todos cometemos errores y no hay más que echar un vistazo a la película aquella que hizo Mariah Carey, al disco tan estupendo que grabó Jesulín hace muchos años o a la cara de Belén Esteban para darse cuenta de la veracidad de este axioma. Quien tiene boca se equivoca, mucho más en el impresionante y maravilloso mundo de las relaciones personales.

Sin embargo, yo, que soy muy listo y que lo observo absolutamente todo, me he dado cuenta de que la relación entre errores y perdones no es proporcional. La gente se equivoca una barbaridad, es verdad, ¿pero no se supone que mamá nos enseñó además de a no aceptar caramelos de señores extraños en la puerta del colegio que después de cometer un error deberíamos, por lo menos, pedir disculpas? ¿Qué nos está pasando, POR DIOS? No es la crisis, no es la contaminación, no es la existencia de los personajes del corazón lo que está acabando con nuestra civilización, es esta falta de ímpetu a la hora de bajarnos las bragas y reconocer que lo hemos hecho como el culo. ¡Pero si nos pasa a todos! ¡Mira el Rey de España, que últimamente falla más que una escopeta de caña y luego manda a su papada real a que pida disculpas en su nombre y ya está, todo queda solucionado!

Yo, que soy un alma pura y cándida, inocente y bienpensante, sé que la gente no pide perdón no porque sea mala y prefiera aferrarse a su orgullo y perder a sus amigos y a sus novios antes que bajarse del burro y decir un “lo siento”. Tiene que ser por ignorancia, mari, seguro, ¿cómo van a ser malos esos angelitos que pululan por el mundo cagándola y luego haciendo como si no pasara nada? No piden disculpas porque, animalicos, no saben cómo hacerlo. Yo he llegado a la conclusión (porque para algo me tienen que servir mis dos carreras) de que lo que ocurre es que hay mucho individuo que se perdió aquel capítulo de Barrio Sésamo en el que los muñecos aquellos de orientación sexual dudosa enseñaban a los niños a pedir perdón. Y como fundamentalmente esta columna está destinaba a hacer una labor social (no sabes la de consultas de maricones que atendemos en nuestros centros, al lado de todos los cuartos oscuros de Europa) me he dicho yo: ¿Y por qué no hacer un curso práctico destinado a atajar esa ignorancia y a que la gente aprenda que cuando se comete un error hay que pedir disculpas? Señores de los centros de formación: ¡menos cursos de community manager y de personal choped y más posgrados de este tipo!

El temario sería así a grandes rasgos, a falta de pulir algunos detalles menores:

Módulo 1: autocrítica. Mirar para adentro como algo sano y estupendo que deberían recomendar en Saber Vivir. Aprender a mirarse la pelusilla del ombligo solo los días pares y no todo el tiempo. Los sentimientos de las otras personas que no son yo: esos grandes desconocidos. La empatía: tu nueva compañera. La madurez: esa chica tan limpia y tan apañada. Testimonios de personas que humildemente admitieron sus errores y que siguen vivas y ni les ha caído una maldición gitana ni nada. Errar es humano, tanto como en el metro en hora punta meter mano y otros refranes que conducen a asumir que incluso la gente tan guay y tan chachi como tú se equivoca. Vivir en una realidad paralela en el que somos magníficos y la caña y nunca nos equivocamos: síntoma de que tienes un par de sartenazos dados.

Módulo 2: formas de pedir perdón. El lo siento, el perdona, el discúlpame, el ha sido sin querer queriendo, el no me he dado cuenta, el mecachis y el mequivocao’. Visualización del videoclip de Sorry (que no zorra, que eso es otra cosa y ni es inglés ni nada) de Madonna aprendiendo paso a paso la coreografía (si te pones la pierna por detrás del cuello como ella es más fácil que te perdonen). Pedir perdón por Whatsapp: terminantemente prohibido (por lo menos que sea por eseemeese, nena). Testimonios de personas que pidieron perdón cara a cara y de viva voz que no cayeron fulminadas por un rayo. El arte de añadir dramatismo al pedir disculpas para que se vea que estás muy arrepentido, como por ejemplo poner a Dior por testigo o ir llorando en un taxi, no importa la dirección.

Módulo 3: qué no es pedir perdón. El arte de hacer como si no pasara nada corriendo un estúpido velo esperando que la otra persona sea lo suficientemente mema como para seguirte el rollo. Hacer regalos como forma de comprar el perdón. Cómo echarse un amigo multimillonario y enfadarse constantemente con él para que nos saque de pobres y nos regale muchas cosas bonitas. La mamada: válida para errores grandes y pequeños. Cómo echarse un amigo multiabdominal para enfadarse constantemente con él y que nos regale muchas mamadas preciosas.

Módulo 4: La magnitud de los errores. Diferenciar entre equivocaciones sin importancia y errores taco de chungos. Errores pequeños: comerse el último cono de vainilla del congelador sin consultar / llegar muy tarde a una cita / lamerle el huevo izquierdo a tu novio por error cuando te tiene dicho que el que le gusta es el derecho. Errores medianos: olvidar el aniversario del primer beso (negro) / flirtear con un dependiente del Pull&Bear / estar fornicando con él con los tobillos detrás de las orejas y los ojos vueltos y gritar el nombre de tu ex. Errores grandes y fatales: utilizar el nombre de Lady Gaga en vano / afirmar que Christina Aguilera es mejor que Britney Spears / asegurar “chupa, chupa que yo te aviso” y no cumplirlo. Errores imperdonables: decirle a tu novio “tú no estás gordo, estás fuertecito” / ir a un concierto de Merche sin él / olvidarte de recogerlo a las seis en la puerta de la sauna, como todos los miércoles.

Módulo 5: escurrir el bulto. El “esto no es lo que parece”, el “pues si tampoco es para tanto”, el “estás exagerando”, el “esto te duele porque eres muy sensible”, el “yo soy así” y el “mira, un burro volando” como formas estupendérrimas y ultraelaboradas para no asumir la responsabilidad de los errores que hemos cometido. Defender lo indefendible: nuestra gran amiga. La alusión a traumas de la infancia como “me caí de la cunita y me clavé un plastidecor en el lóbulo frontal derecho” o "el Doctor House me diagnosticó lupus a los seis años" para justificarnos y dar pena. Charlas con políticos corruptos (lo cual en los tiempos que corren es casi una redundancia) que nos revelarán las técnicas más sofisticadas en la disciplina escurrebultera. Echar la culpa al resto del mundo de todo lo que nos pasa: malo, caca, asco, quita, mierda, Bertín Osborne.

Módulo 6: las reconciliaciones. Ponerte el condón mientras le vas pidiendo disculpas a tu novio para ir ahorrando tiempo. El sexo como solución a todo: nos hemos hecho taco de daño y no nos hemos perdonado, pero nos estamos haciendo una fantástica ampliación de ojete, que es lo que importa. El sexo por compasión: animalico, cuánto se equivoca: me lo voy a follar. El polvete de despedida: te pongo mirando pa’ Cuenca una vez más y ya lo dejamos, que me has hecho un montón de daño con esto que me has hecho. El yo perdono pero no olvido: ¿Mande?

Prácticas no remuneradas con toda la gente a la que jodiste alguna vez pero a las que no pediste disculpas porque pensaste que era más guay hacerse el tonto. Al final del curso, si superas todos los exámenes y evaluaciones, te ponemos un certificado de persona chachiguay y un sello en la frente para que los demás sepan que no eres un tocapelotas de primera y que se puede mantener una relación medianamente sana contigo porque eres uno de esos raros especímenes que reconoce sus errores y pide perdón.

Apúntate ya. Ni los cursos de CCC, maricón.

Comentarios

También te puede interesar...

© Looping Media, S.L., 2007-2018
Aviso legal | Privacidad | Publicidad | Ayuda y contacto

En Universo Gay utilizamos cookies propias y de terceros, que pueden ser desactivadas en la configuración de tu navegador, para personalizar tu experiencia en el sitio y mejorar nuestros servicios, contenidos y publicidad mediante el análisis de tus hábitos de navegación.