Chat

Contactos

Fotos

Guía

Haz turismo

No tener dinero ya no es excusa para quedarte en casa y no irte de vacaciones a ver mundo: ¡nada como ligar con un tío de Valladolid para ir a Valladolid de gañote! Eso sí, siempre fingiendo que estás intentando encontrar al amor de tu vida a lo largo y ancho de esta vasta tierra llena de maricones que es el mundo…

Carlos G. García • 19/10/2012

haz turismo

amor amistad turismo follar gay ocio chats internet perfiles pareja sexo

Como la cosa está tan mala (hay una crisis económica tremenda, no sé si te has enterado. Por lo visto nos afecta a todos porque nos la hemos meneado por encima de nuestras posibilidades o algo así; no sé, no me he enterado bien de lo que ha dicho el señor de la barba) y no hay dinero ni debajo de las piedras, todos nos vemos obligados a llorar más que Conchita, Malú y Álex Ubago viendo Lo imposible al mismo tiempo. Llorar es moda, tendencia. Pero nosotros, que somos gente lista que ha estudiado diez carreras para ser pobre, no podemos ceder a esta amargura que nos amenaza y en vez de cortarnos las venas, nos las vamos a dejar largas. Por eso, mientras unos se aprietan el cinturón y otros el cilicio lo mejor que podemos hacer es reinventarnos cual Madonna en cada disco y buscar formas alternativas de diversión y esparcimiento que no requieran un desembolso de dinero muy alto.

Si hay algo bueno en todo esto de la crisis económica es que uno ya puede ir de rácano sin sentir pudor alguno. Antes como que daba cosica no dejarle una buena propina al camarero: hoy le dejas una sustanciosa propina porque te ha parecido majo y te ha atendido al primer “perdona” y en cuanto te das la vuelta tu acompañante se ha llevado de estrangis lo que había en el platillo. Hoy en día uno va de encogido, contando los centimillos y arañando de aquí y de allá, metiendo la mano entre los cojines de los sofás de los amigos en busca de las monedillas perdidas, llevándose provisiones enteras de tupers de comida de casa de mamá (eso si no te has vuelto a vivir con ella directamente), robando del cepillo de la Iglesia los domingos y hasta te felicitan por ahorrador. Derrochar no está nada bien visto.

Ahora, que vienen unos puentes estupendos para irse de vacaciones, ya no es como antes, que uno escuchaba conversaciones del tipo: “pues en el puente de la Inmaculada, o sea, me voy a ir a Londres, o sea, a comprarme ropa, que tengo el armario, o sea, vacío”. O “Este puente del Pilar me voy a ir a Nueva York. Sí, porque aunque sólo me da tiempo a llegar al aeropuerto, recoger la maleta y volver a irme, hay que reconocer que los neoyorkinos tienen un aeropuerto fantástico”. O “me voy a ir a Roma este finde largo, que me quiero tomar un capuchino y comerme una polla, que las de allí saben mejor”. Ahora todo esto se ha perdido. Porque hay crisis (no sé si te has enterado). Y no nos queda más remedio que cambiar Londres, Nueva York y Roma por Riogordo del Valverde. Ciudades y pueblos de la España profunda totalmente desconocidos para ti (excepto si eres de Riogordo del Valverde y no has hecho terapia para olvidarlo) que ahora, de repente, cobran un cariz distinto. Mientras que antes no te habrías planteado que hubiera vida en esos lugares, ahora el turismo rural te parece la repera. “Ay, qué rural soy, qué alternativo”. No, perdona, tú lo que eres es pobre. Y ya está, no pasa nada.

Lo mejor que tiene visitar lugares españoles es que uno puede hacer el viaje superlowcost. ¿Y cómo?, se preguntarán mis lectores y lectoras más agarrados y más avaros, ¿cómo, por todos los centimillos de 1 que la gente desperdicia, puedo irme de puente? ¿Cómo puedo tomarme unas vacaciones, aunque sea en Bollullos de la Puebla, sin apenas gastarme un duro? La respuesta es fácil y sencilla: follando con la población autóctona.

No hay nada más fácil que ligar con un tío de Valladolid para ir a Valladolid de gañote. Piénsalo bien: tú te pagas el autobús como mucho y a partir de ahí tienes alojamiento, visita turística guiada, marcha, copas y si te lo montas bien hasta el 50 por ciento de las comidas por nada. ¡Nada! Excepto follar con esa persona. Follando se ven pueblos y ciudades de este país que es un gusto y un no parar. Esto lo sabe todo el mundo (no os hagáis los nuevos ahora). Yo conozco a maricones a los que deberían darles un reconocimiento desde la Unesco por su labor de expansión de la cultura autóctona con otros maricones de este país y parte del extranjero.

Desde tiempos inmemoriales (o sea, desde 1995, cuando por no haber no había ni fotologs) los maricones nos metemos en chats y similares y ligamos con tipos de Alburquerque, Carratraca de Alpandeire y Villanueva del Trabuco. No porque creamos que el amor de nuestra vida puede estar en cualquier parte; qué va, eso es una gilipollez que decimos con cara de princesas Disney para no quedar como las gorrináceas que somos. Ligamos con tipos de esos sitios porque nunca se sabe, porque hay que tener un amor (y alojamiento gratis) en cada puerto y porque… ¿y si el día de mañana te da por irte de puente a Alburquerque, eh?

Es tan sencillo como decidirte y la semana anterior al puente ponerte especialmente guarro o romántico (dependiendo del estilo de cada cual) con el habitante autóctono del destino seleccionado. Luego, le cuentas a tu madre que vas a ver a un “amigo” (que te crees tú que tu madre es tonta y se traga que has hecho un amigo en Alburquerque) y le dices a tus colegas que has conocido a alguien especial y maravilloso, un tío que te cae de puta madre con el que te pasas las noches enteras hablando por el Messenger.

— Jo, tía, es que no sabes… no sabes lo bien que nos llevamos. Voy a conocerle porque lo mismo puede ser el amor de mi vida.

— ¿El amor de tu vida? ¿Pero el amor de tu vida no era ese señor de Murcia al que conociste en el Puente del Pilar? ¿O ese tipo de Astorga al que fuiste a ver en el Puente de la Inmaculada? Ay, chica, yo me hago un lío.

Te coges un bus y te plantas allí. Y experimentas esa sensación tan bonita del “encuentro real”: desvirtualizar a la persona con la que llevas hablando semanas, meses, años (hay gente muy previsora, tía). Descubriendo, en un 70 por ciento de los casos, que el tipo de Alburquerque no actualiza la foto de su perfil y del Messenger desde 1984, aproximadamente el año que hizo la comunión, y que molarte lo que se dice molarte… pues no te mola. En estos casos, lo de que te guste el tipo o no a efectos reales carece de importancia: ya que te has plantado allí te lo tienes que follar. Forma parte del plan. Vamos, que no te ha invitado a su casa ni te va a llevar a ver la Iglesia, la fuente y el mirador más importante del pueblo porque se crea oficina de turismo espontánea: el muchacho espera algo y ese algo tiene que ver con verte con los tobillos detrás de las orejas.

Lo digo porque es que hay gente muy maleducada que se queda los tres días en casa del ligue y no lo toca ni con un puntero láser. “Es que no me gusta, no es lo que yo esperaba”. ¡Pero esto qué es! Tú te plantas en casa del maromo y pretendes echar el puente de gorra ¿y no le vas a hacer ni una triste chupaíta? Pero si se la chupas a cualquier desconocido que conoces por ahí en bares y en sitios de mala muerte, gente a la que no le preguntas ni el nombre, no lo vas a hacer por esa criatura que te acoge en su hogar y en su seno con todo su amor, que lo comparte todo contigo, que te pone sábanas limpias, que ha elaborado una ruta por los sitios más chachis de su pueblo y (esto es lo más importante) totalmente gratis? Lo que tienes que hacer es zumbártelo, chuparle el esternón si es necesario y hacer filigrana con el ojete y ya si eso el último día le explicas que es que sigues enamorado de tu ex, que no estás preparado para una relación, que te han hecho mucho daño y no lo has superado o que te han cogido para un programa de la NASA y tienes que irte a ser astronauta el mes que viene. Lo que sea, pero una vez que se ha terminado el viaje. Antes no tiene sentido. Y tener principios está sobrevalorado, sobre todo si eres pobre.

Como veis, queridas lectoros, el dinero ya no es ninguna excusa: emputeceros, por el bien de vuestro ocio y vuestra economía. Y si tenéis pareja, proponed tríos, que eso da acceso a un amplio abanico de destinos más competitivos e importantes. Otra opción para ver mundo es hacerte feriante o atracción de circo. Y ya te digo yo que tal y como está la cosa va a haber que planteárselo y todo. Yo creo que para 2014 o así.

Que no se diga desde las instancias gubernamentales que no hacemos lo posible y lo imposible por apretarnos el cinturón y por España.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Carlos G. García

Carlos G. García es periodista, trabajador social, diseñador gráfico, corrector, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo. “Amar en tiempos de estómagos revueltos” es también su primer libro, un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo enfrentarse a los sinsabores de la vida con humor. Ha publicado con la editorial Stonewall la novela “Entrada + Consumición”, con excelentes críticas. Puedes seguirle en Facebook y Twitter.

Comentarios

También te puede interesar...

Más en Amar en Tiempos de Estómagos Revueltos

© Looping Media, S.L., 2007-2019
Condiciones de uso, privacidad y cookies
Quiénes somos | Publicidad | Ayuda y contacto