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¿Por qué no me llama?

La típica pregunta que todos nos hemos hecho cuando, tras darle nuestro número a un tío, ese utensilio conocido como teléfono ha caído en encefalograma plano y el tipo en cuestión no nos ha dado señales de vida ni para decirnos "ahí te pudras". Está claro que si no te llama, no es porque no le gustes; es porque ha muerto.

Carlos G. García • 08/02/2012

¿por qué no me llama?

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Ayer estaba viendo la tele (por casualidad, porque yo normalmente, para pasar el rato, leo libros de dos mil páginas o me repaso la lista de los Reyes Godos para que no se me olvide) y me enteré de que habían creado una página web con el fin de responder a una pregunta que nos hemos hecho todos alguna vez. Lamentablemente, esa pregunta no es “¿por qué Paulina Rubio sigue vendiendo discos?” o "¿por qué la coherencia brilla por su ausencia en las relaciones personales?", que sería un planteamiento existencial estupendo para un debate en La Noria o algún que otro programa de índole similar. La pregunta que tú, yo, él, ella, nosotros, vosotras, mi prima Eustaquia, tu vecina Sebastiana, Indiana Jones y tu tía la del pueblo se han hecho alguna vez con más pena que gloria es “¿Por qué no me ha llamado?”

A ver, no vayamos de dignas ahora; reconozcamos, aunque sea en la soledad de nuestra habitación en la cual nos tocamos viendo porno, que a todos se nos ha quedado cara de pánfilo mezclado con imbécil mientras, sentados en la cama junto al móvil, rezábamos por que el "ya te llamo si eso para tomar café" fuera de verdad, de te lo juro, y no una excusa. Esas cosas que se suelen decir cuando conoces a alguien por una de las múltiples vías por las que se conocen maricones (un chat, una página de perfiles, un bar, una tienda de ropa, una biblioteca…) y cuando hemos tenido con ellos cierto contacto que nos ha puesto cara de quinceañera con coletas (entiéndase por contacto desde un mero flirteo a una escena de cama hardcore). O sea, que tú le das tu móvil sonrojada y haciendo circulitos con el pie al chico que te gusta y esperas que te llame para quedar. O, ya puestos, que te envíe un simple eseemeese con un lugar y una hora (da igual que sean las cinco de la mañana en lo alto del Mulhacén, tú y yo sabemos que habríamos acudido como memas sin pensárnoslo dos veces), que también nos vale. Lo que sea, pero que nos haga caso.

Pero no nos lo hace. Y es entonces cuando surge el drama: nuestro chico fabuloso no nos llama (jo, qué mal). Y empezamos a hacer cosas raras como llamarnos a nosotros mismos desde otro teléfono, encender y apagar el móvil, llamar al servicio técnico por si ha habido alguna incidencia o colocar el móvil en una especie de altarcillo fabricado de manera espontánea con un San Antonio al lado a ver si coge más cobertura y recibimos la llamada de una vez.

Pues bien, la página web esta de la que hablaban en el programa de la tele, por lo visto, responde al por qué no me llama. Es decir, unos señores que estaban la mar de aburridos se han inventado un sistema que busca las causas por las que ese chico que te pone verraco no te ha llamado. Tú les cuentas cómo has actuado, si te has enrollado el pelo en el dedo índice mientras hablabas con él o le ponías el culo en pompa como estrategia de seducción, y ellos te responden describiendo qué has hecho mal. Porque, claro está, se asume que si tu principote azul de este sábado no te ha llamado es porque tú has hecho algo mal. No porque él sea un gilipollas, no. La culpa la tienes tú, que no has sido lo bastante put… guarr… zorr… exuberante para que ese chico le dé al botón de llamar y se ponga en contacto contigo para tener una cita.

Yo desde aquí me opongo firmemente a esto de buscar las causas. Yo veo mucho mejor, mucho más fructífero e infinitamente más sano inventar las razones por las que esa persona no ha cogido el put… teléfono para llamarte y quedar. A saber:

1. Porque ha perdido el número. Es evidente. A todos se nos pierden los números de teléfono todo el rato. Es que se extravían sin más. Continuamente. Parece que están vivos. Caaaalaaaaro que sí. O ha perdido el móvil, que es donde lo apuntó y, claro, ya no puede llamarte ni nada. O se lo han robado porque un tipo le siguió en mitad de la noche, lo agredió, lo violó y le quitó el móvil y él ahora está en un hospital de Boston completamente inconsciente. Eso sí, seguro que sus latidos cerebrales están provocados por ti, porque él iba a llamarte de puro amor y, de hecho, cuando se despierte una enfermera gruesa llamada Nancy le ayudará a encontrarte. Es maravilloso. Yo no sé por qué no me contratan de guionista de pelis moñas e insufribles, la verdad.

2. Porque la antena de Vodafone de al lado de su casa se ha caído y no tiene cobertura. Y, claro, es un drama, porque sus padres y sus hermanos son también Vodafone y están en la casa incomunicados. Muy mal. Y no te llama desde el fijo porque sale muy caro. Pero en cuanto den parte al servicio de averías, ten por seguro que te llama. Fijo. Y aparece en tu casa con un ramo de rosas color chumino para pedirte perdón de rodillas (ya quisieras tú, maja).

3. Porque ha sido abducido por una nave espacial y ahora un bicho llamado ET lo está sodomizando para experimentar con su ojete mientras King África hace de grupo de control. Esta opción es divertida y un tanto espeluznante. Si sentís palpitaciones en las sienes al imaginar la escena, poneros un capítulo de la Doctora Queen y tomaros un valium antes de ir a la cama.

4. Porque su ex, del cual sigue profundamente enamorado, lo ha llamado para pedirle que vuelvan y en este instante está con los tobillos detrás de las orejas y tu existencia le importa tanto como la existencia de Rouco Varela. Vamos, que le importas una mierda ahora que ya tiene sus necesidades (afectivas y de folleteo) plenamente cubiertas. Su ex es un cabrón y todo eso, pero él tiene intención de hacer que su vida se parezca mucho a un culebrón venezolano. Esas cosas que hace la gente por diversión y a todas horas.

5. Porque se ha dado un golpe en la cabeza y ha perdido la memoria. Y ahora divaga por las calles solo y harapiento, hablando como Melanie Griffith (no enchiendo, no comprendo) o en un idioma extraño y desconocido que es el que habla Shakira y que ella dice que es castellano. Animalico.

6. Porque se ha pillado un huevo con la cremallera y ahora está en urgencias. Seguro que se le ha hecho una herida y se le está saliendo el cerebro. Pero qué risas se están pegando los médicos en la sala de Rayos...

7. Porque se ha metido a cantante y se ha hecho famoso, ha recibido una amenaza de muerte y ahora está escondido y protegido por un guardaespaldas llamado Kevin Coñe, Mientras él, bronceadísimo, con una voz prodigiosa y un póster de Mariah Carey lleno de alfileres en la mano canta eso de aaaaand IIIIIII, iaaaaaaaaa, will always love youuuuuuu. Estas cosas pasan todo el tiempo.

8. Porque tiene ladillas y está esperando que se le curen para llamarte y echarte el quiqui de tu vida. Seguro. Y mantiene conversaciones con ellas explicádoles lo enamoradísimo que está de ti. Incluso las ha amaestrado para que se coordinen y formen un corazón visto desde arriba.

9. Porque ha muerto. Pues claro. Si estuviera vivo, aunque solo le quedara un mínimo aliento de vida, haría lo posible por verte, con lo guapo, divertido, maravilloso, inteligente y estupendo que tú eres… Vamos. Si está dejando pasar esta oportunidad y no te llama es porque ha muerto, te lo digo yo.

En fin, como veis, las opciones pueden ser múltiples y variadas y en absoluto tienen por qué rozar siquiera de lejos la verdadera, la que todos sabemos que está ahí y que es la pura realidad. Vamos, que a lo mejor tú te estás comiendo la cabeza pensando qué has hecho mal y exprimiéndote el cerebro hasta que se te escape por las orejas y resulta que el muchacho no te ha llamado, básicamente, porque no le gustas. Ni más ni menos. Y, oye, que no pasa nada, que no es un drama, que, digo yo, que a lo mejor no es culpa tuya, que no hay que llamar a Colombo y que lo averigüe. Que tampoco hay que gustarle a todo el mundo...

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Carlos G. García

Carlos G. García es periodista, trabajador social, diseñador gráfico, corrector, escritor, idealista implacable, ex pardillo, un mariquituso con inquietudes y, sobre todo, un superviviente de la vida moderna que un día descubrió que frivolizar y reír era mucho más barato que un psicólogo. “Amar en tiempos de estómagos revueltos” es también su primer libro, un conjunto de artículos sobre el amor, el desamor y sobre cómo enfrentarse a los sinsabores de la vida con humor. Ha publicado con la editorial Stonewall la novela “Entrada + Consumición”, con excelentes críticas. Puedes seguirle en Facebook y Twitter.

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