LesGaiCineMad: Dólares de arena

Dólares de arena es una coproducción de República Dominicana, México y Argentina. Todavía estoy intentando asimilar cómo tantos países han podido dar por buena una película de la que lo mejor que se puede decir es que, al menos, estaba fuera de concurso en el LesGaiCineMad.

Diego Manuel Béjar • 14/11/2015

Dólares de arena | Foto: Uso permitido

lesgaicinemad dólares de arena

De verdad que me había prometido no ser cruel con ninguna película este año, pero es que eso fue antes de ver Dólares de arena.

La película empieza como cuenta la sinopsis. En los primeros minutos vemos a una jovencita (Yanet Mojica) que más o menos se prostituye a cambio de regalos (y de "préstamos"), cuyo novio (Ricardo Ariel Toribio) es un niñato/chulo/vago. La jovencita está teniendo una relación de conveniencia con una señora bastante mayor (Geraldine Chaplin). Después de tres años de engaños, la señora está dispuesta a llevarse a París a la jovencita, y el plan de los niñatos es que ella le envíe dinero a él.

Vale, como ya dije antes eso es la sinopsis y lo que vemos en los primeros minutos. Después de ver eso puede levantarse del asiento e irse de la sala a hacer cualquier cosa más fructífera, como irse de compras a Primark. ¿Por qué? Porque no pasa nada más. Es más, si te quieres ahorrar el dinero (el de la entrada, no el de Primark), puedes ver el trailer y ya está: solo te digo que en el trailer apenas se ve nada y sin embargo parece más interesante.

No sé si se entenderá, pero para mí hay dos tipos de películas: las películas en las que pasan cosas (que suelen ser las comerciales), y las películas de cosas que pasan (por ejemplo, las de introspección: gente que siente cosas dentro de sí hasta que al final llegan a una conclusión o se quedan como estaban). Esta es del segundo tipo, tirando a una tercera tipología: películas en las que no pasa nada. Si normalmente una historia tiene inicio, nudo y desenlace, aquí lo que tenemos es un inicio que al final termina. Pero no termina de cualquier manera, no. El mayor mérito es que, terminando de la manera más evidente, lo remata de forma que deja al espectador con ganas de gritar. De hecho, debería estar escribiendo esto en mayúsculas.

Repasemos los elementos más utilizados en este tipo de películas:

- Pasión/deseo: Nada. Nulo. Obviamente entre la jovencita y la señora no lo hay. Pero la señora tampoco es que esté muy apasionada, parece que esté pasando un trámite burocrático. ¿Pero por qué se la quiere llevar a París? ¿Por amor? Porque la señora se huele el percal, pero la sospecha se interpreta con un leve movimiento de cejas que, con todo el respeto, Geraldine no tiene tanta ceja como para expresarlo. Parece que se la quiere llevar más por aburrimiento que por otra cosa. O que en realidad solo quiere llevársela para extirparle los órganos una vez pisen territorio francés (y eso sí sería un giro dramático), pero si es el caso no se llega a expresar de ninguna manera. Entre los niñatos, tampoco se respira la mínima pasión: hasta para mandarse a la mierda lo hacen con dejadez, apatía y miradas al vacío (o sea, exactamente igual que cuando dicen que se quieren).

- Sentimiento de algún tipo: Nulo. Inexpresivos. Prácticamente es una película de gente mirando al vacío que apenas articula cuatro palabras seguidas (salvo cuando hablan en inglés o francés, que ahí cogen carrerilla). Al final de la película parece que alguien hace un amago de llorar, pero podría ser que se le metió algo en un ojo porque van en moto.

- Sexo: Nada. Llamadme clasista, pero un pico en los labios y tocarse la planta de los pies me parece demasiado metafórico.

- Giro dramático de los acontecimientos: Inexistente. Hay algo que pasa hacia la mitad así como de repente, pero no afecta en absolutamente en nada a una historia que simplemente empieza y se dedica a dar vueltas a lo mismo hasta que han filmado el minutaje mínimo para poder decir que es un largometraje.

- Fotografía bonita: Nada. Ni siquiera bonitos paisajes, que al menos las malas películas alemanas te ponen prados verdes y lagos y quieras que no algo compensa. Hay partes en las que la fotografía es incluso mala. Aunque también es verdad que se pretende mostrar el ambiente marginal, pero ni siquiera cuando están en sitios bonitos y paradisíacos (que los hay) llega a transmitirse la belleza. Hay oscuridad hasta cuando toman el sol.

- Diálogos: Carentes de frases memorables, reflexiones... Encima está el caos de los idiomas. Para entender la película tuve que leer los subtítulos en inglés, porque entre dominicanos que hablan con tanto acento como apatía y franceses que hablan también con mucho acento (cuando no en francés o en inglés), la mayor parte del tiempo no me enteraba de los diálogos y tenía que leerlos.

Cierto es que se trata de una historia muy introspectiva. Seguramente la novela en la que se basa está escrita en esos términos. Pero la dirección y guion de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas no consigue plasmarlo ni de lejos. No parece una película de gente que sienta cosas, sino más bien de gente que está pasando por un trámite. Los actores se comportan como vacas que ven pasar un tren, sin más sentimiento que el interés propio (pero sin poner tampoco mucho empeño en ello). Se dejan llevar por su propia apatía y asco a la vida en general.

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