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LesGaiCineMad: Jongens

Comentamos Jongens (Chicos), dirigida por Mischa Kamp: la típica película de autodescubrimiento que sigue al pie de la letra las reglas no escritas de este tipo de cine pero que sigue funcionando.

Diego Manuel Béjar • 02/11/2014

Fotograma de Jongens | Foto: Uso permitido

jongens chicos lesgaicinemad mischa kamp

Receta para hacer una película de autodescubrimiento:

Un chico (niñato caucásico de tonalidad pálida, como sacado de un casting de Crepúsculo, lampiño y muy delgado; con un chico negro o un chico gordo como protagonista ya se marcaría una diferencia), que tiene cierto tipo de conflicto en su núcleo familiar, empieza a desarrollar una amistad especial con un chico similar. Cruces de miradas y conversaciones en clave desencadenan un primer beso. A partir de ahí se pasa por la fase de negación, luego la aceptación cercana a la felicidad, a continuación sucede algo por lo que el protagonista renegará de su amado, y a partir de ahí el guionista ya se siente libre de decidir si acaban juntos o no se volverán a ver jamás (con o sin arrepentimiento de uno de ellos o de ambos).

Aplicación de la receta: Jongens

¿Les acabo de reventar el argumento de Jongens? No. Les he contado cómo hacer una película de autodescubrimiento. Es como si les hubiera contado la receta para hacer una comedia romántica de Meg Ryan (que la habrá). Ciertamente, luego cada guionista o director va haciendo sus cambios: en la maravillosa Beautiful thing (insultantemente traducida en algunos países como Dulce amistad) se añaden subtramas e interesantes personajes en un suburbio de Londres, en Brokeback Mountain hablamos de adultos de pelo en pecho (ya he dicho que cualquier cambio en la definición del protagonista ya supone una innovación) en un entorno vaquero, mientras películas como Primer Verano y Tormenta de Verano suponen una variante bastante extendida, en la que los chicos viven un verano rodeados de agua en lo que parece un pretexto para enseñar carne joven sin sexo.

No tengo nada en contra de este tipo de películas. Cumplen una misión motivadora para los jóvenes que están sintiendo el desenfreno de sus hormonas y necesitan referentes muy cercanos, son gratas y emotivas para quienes ya hemos vivido nuestro verano del amor y hacen soñar a quienes derribaron sus muros interiores a una edad bastante más adulta. Además, como cine siguen dando juego para una fotografía preciosa, una deliciosa banda sonora... Siempre habrá algún chico para el que Jongens sea su primera película de descubrimiento y, como tal, le cambie su forma de ver el mundo. Bien por ello. Sin embargo, al igual que podríamos aceptar varias películas al año sobre catástrofes náuticas, nadie le vería la gracia a hacer una nueva versión de Titanic cada año en la que lo único que cambiara fuera el origen de la fortuna de la nueva rica y el nombre del barco y de los personajes.

Lo que no entiendo de Jongens es que haya hecho falta tres guionistas para hacer, en sentido literal y estricto, más de lo mismo. Jongens es, exactamente, la receta que he comentado al principio de este artículo, sin más ni menos. Es la receta original sin destacar en absolutamente nada. La dirección es la correcta, la fotografía es aceptable, la banda sonora no chirría pero pasa al olvido antes de salir de la sala... Nada destaca ni sorprende. De hecho, siguen tanto el guion de esta receta que a veces se olvidan de que las cosas deben tener sentido. Eso es lo que pasa, por ejemplo, cuando llega la parte de renegar del amado: se ejecuta en sentido tan literal y forzado que los tres protagonistas de esa parte se comportan de manera totalmente estúpida.

La falta de originalidad en la cinta es tan evidente que desde el principio tienes la sensación de que en la sala de proyección se han confundido y te han puesto Tormenta de Verano en holandés con subtítulos en castellano. Te das cuenta de que son películas distintas porque en Tormenta de Verano hacen piragüismo y en Jongens hacen atletismo (nótese la ironía), pero se podrían intercambiar escenas entre ambas películas sin que el espectador se diera cuenta.

No es que la película sea mala. Solo es que te tiene que gustar mucho ese tipo de película y no esperar nada nuevo. O, dicho de otra manera: si ya has visto cine de temática LGTB, esta película ya la tienes más que vista.

Jongens se vuelve a emitir el lunes, 3 de noviembre a las 18:00h., en la Sala Berlanga.

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