Lights Out

A pesar de presumir de ser valientes, ¿Quién no ha tenido miedo en algún momento a la oscuridad? No solo por caminar a oscuras y comerse una silla, sino por el temor a que haya algo más ahí...Con nosotros.

Francisco Javier • 26/08/2016

teaser | Foto: Uso permitido

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La familia de Rebeca es disfuncional, muy disfuncional: padrastro, hermanastro y madre con problemas mentales. Pero cuando Diana, un ente que ya la aterro en su infancia, vuelve a aparecer en su vida con ganas de quedarse para siempre, debe enfrentarse a sus terrores y acabar con la amenaza de una vez por todas.

La historia del director sueco David F. Sandberg resulta curiosa: entre los años 2013 y 2015 realizó una serie de cortometrajes de terror ambientados en su propia casa y protagonizados por su esposa Lotta Losten. El éxito internacional y viral de estos cortometrajes, sobre todo del impactante Lights Out, hizo que Estados Unidos le llamase para adaptar Lights Out a largometraje.

El logro de David F. Sandberg y el guionista Eric Heisserer no es sólo haber llevado adelante una película sencilla y efectiva, sino sobre todo el no haber adaptado el cortometraje con una historia alargada que se haga repetitiva, como ya ocurrió con Mama de Andrés Muschietti que el paso del cortometraje al largo resultó de todo menos convincente. Y al contrario que Muschietti, que insertaba su corto en medio de la película y resultaba forzado, Sandberg homenajea su cortometraje más famoso con un cameo de su mujer y musa Lotta Losten.

Pocos personajes, espacios cerrados, focos traicioneros de luz, una historia de traumas personales y familiares. Lights Out apuesta acertadamente por ser una película corta que no se detenga en ningún momento, lo que agradece tanto la historia como el espectador. Al contrario que otras películas que juegan con la fina línea entre la locura y el horror, Sandberg y Heirreser muestran en vez de sugerir, la amenaza está ahí y hay que descubrir la forma de contenerla o eliminarla. El final, aunque pueda ser predecible, está justificado y uno sale del cine con la sensación de haberlo pasado bien/mal.

Con un presupuesto bajo para los estándares de este tipo de producciones, cuatro millones de dólares, y una ganancia solo en Estados Unidos de sesenta y cuatro millones, Lights Out le ha conseguido a David F. Sandberg el billete para rodar Anabelle 2, la continuación de las historias de aquella muñeca diabólica que surgió del éxito de The Conjuring de James Wan, también productor de Lights Out.

El éxito de Sandberg es la humildad de su planteamiento y una muy buena dirección; como fan de este tipo de películas, espero que siga por ese camino.

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