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Todo lo que necesitas saber sobre «La forma del agua»: la alegoría sobre aceptar lo diferente

Su película más personal según Gillermo del Toro, su mejor obra según la crítica, «La forma del agua», se estrena en España precedida del León de Oro y 2 Globos de Oro, además de contar con 12 nominaciones a los premios BAFTA y 13 a los premios Oscar. Protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Octavia Spencer y Richard Jenkins, supone toda una alegoría sobre aceptar lo diferente siendo inclusiva desde muchos puntos de vista, incluyendo la orientación sexual.

Luis M. Álvarez • 15/02/2018

La forma del agua | Foto: Uso permitido

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Es probable que Guillermo del Toro no esperase la repercusión que La forma del agua (The shaoe of water, 2017, EE.UU.) ha tenido desde que consiguiera el León de Oro en Venecia hasta sus 13 nominaciones a los Premios Oscar con un relato que, al fin y al cabo, no es muy diferente al resto de su filmografía. Encumbrada por la crítica, abrazada por el público y reconocida por él mismo como su obra más personal, se trata de una alegoría sobre aceptar lo diferente en la que hay sitio para la diversidad racial, sexual y funcional, así como para la reivindicación social, laboral y de género a través la historia de amor que surge entre Elsa, una trabajadora de limpieza de un laboratorio durante la Guerra Fría en los Estados Unidos, y una especie de hombre-anfibio que se encuentra recluido contra su voluntad y que se entrena en las salas españolas este viernes, 16 de febrero.

Un periplo magnífico

La forma del agua se proyecta 31 de agosto del año pasado en Venecia, donde consigue el León de Oro, iniciando un periplo de premios y nominaciones que incluyen los Globos de Oro a la mejor dirección y banda sonora, el premio a la mejor película del Sindicato de Productores, los de mejor dirección y película en el Sindicato de Directores y los de mejor actriz, fotografía y dirección de la Asociación de Críticos de Los Angeles. Además de colarse en la lista de las 10 mejores películas del año, según el American Film Institute, también consigue 12 nominaciones a los premios BAFTA y 13 a los premios Oscar.

Un homenaje continuo

Si bien la idea de la película surge durante un desayuno del cineasta mexicano con Daniel Kraus en 2011, con quien posteriormente publica Trollhunters, supone la primera colaboración del cineasta mexicano con una guionista, Vanessa Taylor, quien anteriormente ha aportado su pluma a series como Alias (J.J. Abrams, 2001-2006, EE.UU.) o Juego de tronos (Game of thrones, David Benioff & D.B. Weiss, 2011, Reino Unido & EE.UU.) o películas como Si de verdad quieres (Hope springs, David Frankel, 2012, EE.UU.) o Divergente (Divergent, Neil Burger, 2014, EE.UU.). Asimismo, del Toro acepta reducir el presupuesto inicial de la película hasta 19 millones de dólares con el objetivo de tener la ansiada libertad creativa en la que afirma es su película más personal.

Si a primera vista cualquiera podría pensar que se trata de una especie de spin-off de Hellboy (2004, EE.UU.) y su secuela, centrada en en lo que podría ser el origen de la criatura anfibia, el cineasta sostiene que nada tienen que ver una con otra, siendo en realidad un homenaje a la criatura de La mujer y el monstruo (The creature from the Black Lagoon, Jack Arnold, 1954, EE.UU.), en lo que sería una versión acuática del relato de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, La Bella y la Bestia, incorporando igualmente rasgos de una novela publicada en 1928 por Alexander Belyaev, Amphibian man.

Aunque quizás el homenaje más emotivo sea el que el cineasta hace a la manera tradicional de hacer el cine, no tanto por la secuencia en la que la criatura se refugia en una sala en la que se proyecta una película, sino por el publicista publicitario interpretado por Richard Jenkins, enamorado del cine musical, que reivindica el uso del dibujo en una época en la que comienza a imponerse la fotografía, y que podría considerarse como un alter ego del propio cineasta si tenemos en cuenta que sigue apostando por los efectos especiales artesanales antes de recurrir a los digitales.

Un reparto ideal

«No solo era la primera opción, era la única opción. Escribí la película para Sally, escribí la película para Michael (…). Quería que el personaje de Elisa fuera hermoso, a su manera, no de una manera que fuera como una especie de perfume comercial. Que pudieras creer que este personaje, esta mujer estaría sentada a tu lado en el autobús. Pero al mismo tiempo tendría una luminosidad, una belleza, casi mágica, etérea», declara del Toro confirmando que tanto en el caso de Sally Hawkins como en el de Michael Shannon eran la primera y única opción que tenia en mente para los personajes principales, al igual que sucede con Octavia Spencer.

Ganadora de un Globo de Oro por su interpretación en Hapy, un cuento sobre la felicidad (Happy-Go-Lucky (Mike Leigh, 2008, Reino Unido) y nominada tanto a los Globos de Oro como al Oscar por Blue Jasmine (Woody Allen, 2013, EE.UU.) y La forma del agua, Sally Hawkins también han sido muy elogiada por su labor en títulos como Pago justo (Made in Dagenham, Nigel Cole, 2010, Reino Unido), Submarine (Richard Ayoade, 2010, Reino Unido & EE.UU.), X+Y (Morgan Matthews, 2014, Reino Unido) o Maude, el color de la vida (Maudie, Aisling Walsh, 2016, Irlanda & Canadá), lo que no le ha impedido participar en producciones más comerciales como Paddington (Paul King, 2014, Reino Unido, Francia & EE.UU.) y su secuela o Godzilla (Gareth Edwards, 2014, Japón & EE.UU.) y su secuela, actualmente en preparación y de la que es su protagonista. Para su personaje, además de inspirarse en Audrey Hepburn, revisó las filmografías de cómicos del cine mudo como Charles Chaplin, Oliver y Hardy o Buster Keaton.

Nominado a un Globo de Oro, por 99 homes (Ramin Bahrani, 2014, EE.UU.), y dos veces a un Oscar, por Revolutionary road (Sam Mendes, 2008, Reino Unido & EE.UU.) y Animales nocturnos (Nocturnal animals, Tom Ford, 2016, EE.UU.), la filmografía de Michael Shannon siempre ha estado ligada al cine independiente, a través de obras como Bug (William Friedkin, 2006, Alemania & EE.UU.), Antes que el diablo sepa que has muerto (Before the devil knows you’re dead, Sidney Lumet, 2007, EE.UU.), Take shelter (Jeff Nichols, 2011, EE.UU.), The harvest (John McNaughton, 2013, EE.UU.) o Young ones (Jake Paltrow, 2014, Irlanda, Sudáfrica & EE.UU.), colándose también en grandes producciones como Batman v superman: el amanecer de la justicia (Batman v Superman: dawn of justice, Zack Snyder, 2016, EE.UU.), que sin duda le acreditan como un malo malísimo de la muerte sin parangón alguno.

En el caso de Spencer, no es que escribiera su personaje pensando en ella, sino que los desarrolla en función de sus personajes en películas clave de su filmografía, como Criadas y señoras (The help, Tate Taylor, 2011, Irlanda, Emiratos árabes Unidos & EE.UU.) y Figuras ocultas (Hidden figures, Theodore Melfi, 2016, EE.UU.). Si bien no habría ninguna otra posibilidad para interpretar a la criatura que no fuera Doug Jones, después de haber encarnado a sus criaturas más fascinantes, tanto en Hellboy como en su secuela, así como en El laberinto del fauno (2006, España, México & EE.UU.), La cumbre escarlata (Crimson Peak, 2015, Canadá & EE.UU.) o la serie The strain (Guillermo del Toro & Chuck Hogan, 2014-2017, EE.UU.), no este el caso de Jenkins, cuyo personaje estaba inspirado en realidad en Ian McKellen, aunque Jenkins consigue proporcionarle la suficiente credibilidad como para conseguir su segunda nominación al Oscar después de The visitor (Tom McCarthy, 2007, EE.UU.).

Una reivindicación necesaria

Más allá de que el relato sea más o menos conmovedor o satisfactorio, lo que no se puede negar es que Guillermo del Toro ha conseguido desarrollar un relato reivindicativo en todos los sentidos, La forma del agua supera sin problema el test de Bechdel, encontrando un equilibrio entre los personajes masculinos y los femeninos, además de integrar el hecho de que Elsa sea muda para desarrollar el relato, también contribuye a la diversidad racial con Zelda, y la sexual con Giles, quien es explícitamente homosexual. Todos ellos personajes que en algún momento dado se han enfrentado al rechazo, ya sea por su género, su disfunción física, su color de piel o su orientación sexual. Del Toro afirme que el agua sea «la fuerza más poderosa y maleable del universo», porque es un elemento que como ya adelantara Bruce Lee, se adapta a cualquier recipiente en el que la deposites, así como acoge y acepta cualquier otro que introduzcas en ella, siendo en ese sentido como el amor, porque « independientemente de la forma que tenga aquello en lo que depositamos nuestro amor, éste se adapta, ya sea a un hombre, a una mujer o una criatura». Ya sabes: «be water, my friend».

Cartel español de La forma del agua | Foto: Uso permitido

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