Syriza y Los Chunguitos

Es muy probable que Syriza esté viviendo un momento preelectoral similar al que está viviendo Podemos, que de tanto tacharles los demás de “radicales”, de querer acabar hasta con las procesiones de Semana Santa, esas formaciones intentan moderar su lenguaje y suavizar sus propuestas, no sea que la gente se asuste demasiado y no los vote. Conclusión: alégrate, si quieres, de la expulsión de Los Chunguitos de Gran Hermano VIP, pero no te hagas ilusiones. Ni siquiera en la izquierda está todo conseguido.

Fernando Querejeta • 16/01/2015

Mikonos - Foto: tepic/iStock/Thinkstock

homofobia política adopción igualdad derechos grecia syriza

A veces creo que las personas LGTBI progresistas españolas pecamos de ingenuas. Creemos que porque el PSOE de Zapatero consiguió sacar adelante una reforma del código civil que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo y porque todos los partidos de izquierdas (y algunos de centro-derecha) recogen todas o parte de las reivindicaciones de los colectivos y entidades LGTBI, ya está todo conseguido y que lo conseguido es, además, irreversible. Y no es así ni muchísimo menos. En cuanto a lo de estar todo conseguido sigue existiendo la homofobia social, día a día lo vemos, no sólo en Gran Hermano VIP: Y esa homofobia social afecta no solo a los votantes ultramontanos del PP, ni a los católicos que siguen a pies juntillas los postulados de la jerarquía eclesiástica, afecta también a mucha gente de la calle, como usted o como yo, que luego vota PSOE, vota IU o vota Podemos. Existe una, no sé si llamarla sensación o cultura, de lo políticamente correcto, de lo “gay-friendly”, que hace que unos cantantes olvidados participantes en un programa de telebasura terminen siendo expulsados del mismo cuando sueltan que prefieren tener un hijo deforme a un hijo maricón. Pero existe también muchísima gente –y usted y yo lo sabemos- que piensa así. Aunque luego vote progresista. Aunque pertenezca a un colectivo discriminado por otros motivos. Aunque se le llene la boca hablando de igualdad y derechos sociales.

Sabemos, por otro lado, que las relaciones entre izquierda y homosexualidad han sido históricamente difíciles. Pero tras 20 años en los que hemos visto a los partidos de izquierdas apoyándonos, yendo de la mano de las entidades LGTBI en las marchas del orgullo, sacando adelante propuestas legislativas favorables a la igualdad, etc., nos hemos hecho una ilusión de que la izquierda nos es plenamente favorable mientras la derecha sigue siendo homófoba o hipócrita –según los casos- respecto a este tema. De la derecha no esperamos nada –con razón, por otra parte- y nos llama la atención cuando alguien de derechas dice algo en nuestro favor, que bien puede ser un planteamiento electoralista o una evolución personal ajena al sentir de su partido. Pero, y ahí radica nuestra mayor ingenuidad, tendemos a creer que un partido o una persona de izquierdas va a tener asumido, así de entrada, sólo por ser de izquierdas, que los derechos LGTBI son derechos humanos, que nosotras y nosotros tenemos derecho a la plena igualdad legal y social, que tenemos derecho a casarnos, adoptar, a no ser discriminados en el trabajo, a que haya leyes que nos protejan cuando somos agredidos, etc. Y no. La izquierda no es gayfriendly per se, por el mero hecho de ser izquierda. Es evolución de cada partido en el contexto en que se mueve y trabaja y detrás de esas evoluciones de los partidos allá donde se han producido hay un trabajo de unos colectivos y entidades LGTBI que han estado dando la brasa durante años. Nadie nos ha regalado nada y cualquiera nos pueden quitar lo conseguido en cualquier momento. Mirad si no, el PSOE: en 2005 se aprobó el matrimonio igualitario en España gracias a su proyecto de ley. En 2014 votó a favor de la renovación de un convenio de adopciones de España con Rusia que deja muy mal paradas a las personas LGTBI. Con todo esto no quiero decir, ni mucho menos, que no haya políticas y políticos plenamente convencidos de la igualdad de las personas LGTB, ni muchísimo menos. Los hay, a puñaos. Gracias, por ejemplo, a la labor de las entidades LGTB, pero también a una sincera voluntad de gran parte de la clase política catalana, se aprobó el año pasado una encomiable ley contra la LGTB-fobia en el Parlament de Catalunya. Me refiero a otra cosa, a aplicar a todo el mundo ese lecho de Procrustes de “si es de izquierdas, ha de ser favorable a la plena igualdad LGTB”.

Porque, lo que es peor, aplicamos ese rasero a la izquierda de otros países. Y luego vienen las decepciones. Se ve a diario en Ecuador, en Bolivia, en Venezuela, cuando sus líderes hacen determinado tipo de declaraciones o cuando parecen dar “un pasito palante, María, y dos pasitos patrás” en el reconocimiento de nuestros derechos. Primero nos levamos el jarro de agua fría y luego pensamos (o mejor dicho, piensan quienes siguen teniendo a Correa y a Maduro como referentes): “bueno, son países cuyo contexto político y social no es extrapolable a España y con gobiernos cuyo comportamiento toca en ocasiones los límites de la democracia” (no mucho más, por otra parte de lo que los toca el gobierno de Rajoy con sus leyes mordaza y tal, pero ese es otro tema). Pero también se acaba de ver en Syriza (siglas de “Coalición de Izquierda Radical” en griego), el partido que parece más o menos identificado con Podemos y que tiene muchas posibilidades de ganar las próximas elecciones griegas. Su líder, Alexis Tsipras, ha hecho unas declaraciones sobre la adopción por parte de personas LGTBI que a muchas y muchos está sentando como un jarro de agua fría, pero que a mí, aunque me decepcionan, tampoco me sorprenden tanto. Ha dicho el guapísimo de Alexis: "Es un tema difícil que requiere diálogo. Hay contradicciones en la comunidad científica acerca de este tema y no lo vamos a incluir en nuestro programa político”.

A mí como digo, me pueden decepcionar, pero no me sorprenden. Evidentemente, para cualquier persona que crea en la plena igualdad de las personas LGTBI esas declaraciones son inadmisibles, las diga Alexis Tsipras o Perico el de los Palotes, pero lo que trato de comentar es la decepción, la sensación de que quien creemos –por su ideología- que nos va a defender, nos deja en la cuneta. Hay que tener en cuenta el contexto griego, del que la inmensa mayoría de la ciudadanía española no sabe mucho más de lo que nos dicen los medios de comunicación. Es obvio que en Grecia, el tema de los derechos LGTBI no ha evolucionado como aquí, y aunque la verdad es que no lo sé, no me sorprendería nada que las encuestas sobre la aceptación por parte de la población griega del matrimonio y adopción igualitarios sean para echarse a llorar y que, a raíz de esas encuestas, Tsipras ha dicho lo que considera que más le puede beneficiar electoralmente (o sea, como Zapatero en 2003, aunque luego Zapatero cambiara). Es muy probable que Syriza esté viviendo un momento preelectoral similar al que está viviendo Podemos, que de tanto tacharles los demás de “radicales”, de querer acabar hasta con las procesiones de Semana Santa, esas formaciones intentan moderar su lenguaje y suavizar sus propuestas, no sea que la gente se asuste demasiado y no los vote. Lo cual, desde el punto de vista de la teoría política y de la evolución histórica de las democracias europeas no deja de ser triste: un partido no puede tener propuestas radicales e innovadoras, aunque sean pacíficas y perfectamente democráticas, porque entonces son vistos como unos “radicales” y pierden votos.

Conclusión: alégrate, si quieres, de la expulsión de Los Chunguitos de Gran Hermano VIP, pero no te hagas ilusiones. Ni siquiera en la izquierda está todo conseguido, y nuestros derechos pueden volver para atrás, como los cangrejos, o cuando menos, no ser defendidos por los políticos como deberían.

Comentarios

También te puede interesar...

© Looping Media, S.L., 2007-2018
Aviso legal | Privacidad | Publicidad | Ayuda y contacto

En Universo Gay utilizamos cookies propias y de terceros, que pueden ser desactivadas en la configuración de tu navegador, para personalizar tu experiencia en el sitio y mejorar nuestros servicios, contenidos y publicidad mediante el análisis de tus hábitos de navegación.