El baloncestista, Amar’e Stoudemire, pide disculpas por una «broma» homofóbica

El jugador de baloncesto, Amar'e Stoudemire, pide disculpas por unas declaraciones homofóbicas en una entrevista, alegando que estaba hablando en broma, en lo que es un comportamiento reincidente después de que se viera obligado anteriormente a pagar una multa por el mismo tipo de «broma».

Luis M. Álvarez • 03/03/2017

El baloncestista, Amar’e Stoudemire, pide disculpas por una «broma» de carácter homofóbico | Foto: Youtube

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El jugador de baloncesto de 34 años de edad, Amar’e Stoudemire, se ha visto obligado a pedir disculpas tras la polémica desatada por una respuesta de carácter homofóbico en un reportaje, alegando ahora que se trataba de una broma. «Me ducharía al otro lado de la calle y esperaría a llegar a la vuelta de la esquina para cambiar de ropa. Iría al pabellón por otro camino», es lo que contesta cuando le preguntan si le importaría compartir vestuario con un colega homosexual. En el mismo reportaje, otros jugadores de baloncesto manifiestan, sin lugar a dudas y dejando a un lado cualquier ironía, que no tendrían ningún problema de compartir vestuario con un compañero homosexual.

«Quiero disculparme por mis declaraciones, que ofendieron a la comunidad LGBT (…). Estas observaciones fueron sacadas de una larga entrevista donde hablé básicamente en tono de humor. Estaba bromeando y lo siento mucho si he hecho daño a alguien. Estoy abierto a crear un diálogo para ayudar a la lucha de la comunidad LGBT», explica el deportista, que juega actualmente en la Premier League de Israel con el Hapoel Jerusalem, del que también es uno de sus co-propietarios, después de haber disputado 14 temporadas en la NBA con equipos como Phoenix Suns, New York Knicks, Dallas Mavericks y Miami Heat, lo que le lleva a ser 6 veces integrante del All-Starn Game. Su disculpa no deja de parecer otra cosa que una excusa cínica, particularmente después de que en la misma entrevista, y sorprendido por su respuesta, el periodista le pregunta si está bromeando, a lo que Stoudemire responde que «siempre hay algo de verdad en una broma».

«Estas declaraciones homófobas no tienen cabida en el deporte o en la sociedad», responde Jason Collins, también exjugador de la NBA, quien fuera el primer atleta abiertamente homosexual en una de las principales ligas profesionales estadounidenses, que tras respaldar públicamente las medidas de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) de los Estados Unidos para hacer frente a la ley a favor de la transfobia de Carolina del Norte, no ha tardado en reaccionar ante el desafortunado comentario de Stoudemire.

En la misma línea se pronunciaba inmediatamente John Amaechi, primer jugador de la NBA que sale públicamente del armario, cuando publica en Twitter toda una declaración de principios: «Estos son tiempos serios y necesitamos gente seria que lidere un diálogo importante, no un prejuicios pueriles derramados por un petulante hombre-niño. Ya hay demasiados de esos que sostienen juicios en los medios de comunicación, y el mundo es más pobre por ello. Dentro del mundo del deporte hay un montón de verdaderos modelos - dentro y fuera de la cancha - cuyas palabras son cuidadosamente elegidas para elevar e integrar a la sociedad, no unirse a Trump y su camarilla sonriente en su 'charla de vestuario'. En estos tiempos tumultuosos, estos verdaderos modelos son los hombres y las mujeres cuyas voces necesitamos difundir en todos los rincones, no el rebuzno de un asno haciendo un desesperado intento por conseguir relevancia entre una circunscripción destinada a la extinción. Por último, alguien podría decirle a este hombre que deje de lisonjas. Es vergonzoso».

Cabe destacar que no es la primera vez que el baloncestista estadounidense se pronuncia de esta manera. Stoudemire ya se viera obligado a pagar una multa de 50.000 dólares por responder con insultos homofóbicos a un espectador de una partido de los Knicks en 2012 a través de las redes sociales. «Soy un gran partidario de los derechos civiles, estoy decepcionado por mi insulto», diría en aquella ocasión para disculparse en lo que parece señalar un comportamiento reincidente de un sentimiento soterrado. Otro jugador de baloncesto, Tim Hardaway, mostraba su arrepentimiento por su pasado de «orgullo» homofóbico, cuando mostraba su odio por las personas homosexuales en una actitud que fomentaba la discriminación hacia el colectivo LGBT.

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