Mundial Rusia 2018: entre la tolerancia y las amenazas, el entusiasmo y las advertencias al colectivo LGBT

Comienza el Mundial de Rusia 2018 con las contradicciones entre quienes aseguran que las autoridades rusas serán tolerantes hacia la afición LGBT y los que amenazan con no dar tregua a las muestras de afecto entre personas del mismo sexo, elevadas al nivel de violencia por el sector de la afición más radical. Entre las advertencias hacia los desplazados que hacen activistas rusos, una asociación decide abrir líneas para asesoramiento legal y ayuda psicológica a quienes puedan sentir que se han vulnerado sus derechos debido a su orientación sexual.

Luis M. Álvarez • 14/06/2018

Mundial de Rusia 2018 | Foto: Uso permitido

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El Mundial de Rusia 2018 comienza este mismo jueves, 14 de junio, con mensajes contradictorios para los aficionados LGBT. Mientras la Federación Rusa de Fútbol asegura que las autoridades del país tendrán una amplia tolerancia hacia la afición LGBT, los cosacos de Rostov advierten de que no darán tregua a las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. Si las autoridades de países extranjeros advierten sobre los peligros de los aficionados LGBT, el sector más radical de la afición rusa ya ha amenazado que no serán tolerantes. De ahí que quizás el gesto más sensato sea el de una asociación rusa con base en San Petersburgo, Coming Out, que ofrece asesoramiento legal y ayuda psicológica a quienes lo necesiten, ya sean locales o turistas.

Advertencias desde dentro

Político y periodista, Anton Krasovsky es también un activista por los derechos del colectivo LGBT en Rusia que si bien admite que vale la pena visitar Moscú debido a su escena gay clandestina, también advierte a los aficionados LGBT de que «no están seguros» si acuden a los estados de fútbol donde se disputan los encuentros del Mundial, recomendando que «no se pongan en pie en público. No es seguro».

Hace ahora un lustro desde que Krasovsky saltara a los titulares del mundo al revelar su orientación sexual en una transmisión en directo de la televisión Kontr, de la que sería despedido ese mismo día. «Soy homosexual y soy la misma persona que usted, querido público, como el presidente Putin, como el primer ministro Medvedev y los diputados de nuestra Duma», asegura el activista en aquella emisión.

«Soy el primer político homosexual en Rusia, un país extremadamente homofóbico con una capital extremadamente homofóbica en medio de una Europa del Este muy homofóbica. Esta es una declaración. Y creo que Rusia necesita más declaraciones como esta, no solo para la escena LGBT, sino también para los derechos de las mujeres», asegura el activista en una entrevista en la que advierte que su país se ha vuelto incluso más homofóbico en estos últimos cinco años.

Advertencias desde fuera

A principios de este mismo mes, el Gobierno británico advierte a los hinchas que tienen pensado desplazarse a Rusia que eviten hacer demostraciones en público de su orientación sexual. La guía Be on the Ball: 2018 FIFA World Cup, publicada el 21 de mayo por la Foreign and Commenwealth Office, explica a los aficionados de que «las actitudes públicas hacia personas LGBT+ son menos tolerantes que en el Reino Unido», señalando que aunque «no hay razón para no venir a la Copa del Mundo si eres LGBT+», también aconseja que, a pesar de que «la actividad sexual entre personas del mismo sexo ha sido despenalizada en Rusia desde 1993, se entiende y advierte firmemente que no debes exhibir públicamente tu sexualidad». Aprobada por la Administración de Vladimir Putin, esta ley «prohíbe efectivamente cualquier exhibición pública de derechos LGBT+», que además es «generalmente apoyada por la población debido a las creencias conservadoras ortodoxas cristianas que muchos tienen».

Coming Out ofrece una línea de ayuda

A pesar de que la Federación de Fútbol de Rusia ha prometido que las autoridades van a mostrar un alto nivel de tolerancia y seguridad, el hecho de que no existan leyes efectivas en Rusia que protejan contra agresiones u otro tipo de ataques homofóbicos, por lo que la asociación Coming Out publica un comunicado en el que adelanta su intención de garantizar la seguridad tanto de los residentes como de los turistas LGBT, ofreciendo el asesoramiento de sus abogados y psicólogos durante la celebración de la Copa del Mudo para lo que ponen un teléfono, +7 (953) 170 97 71, y un correo electrónico, worldcup@comingoutspb.ru, a disposición de quien lo pueda necesitar en los siguientes casos:

— Si te han negado servicios por ser gay, lesbiana, bisexual o transgénero

— Si has sido atacado o amenazado con violencia por la misma razón

— Si has sido acusado de «propaganda homosexual» y existe el riesgo de una acción legal administrativa.

«¿Por qué es esto necesario? A pesar de que ha habido discusiones sobre una política de no discriminación en el fútbol, ​​la afición del fútbol no siempre se adhiere a esto. Recientemente, el comité disciplinario de la UEFA multó al FC Zenit con 50.000 euros (alrededor de 60.000 dólares) por el comportamiento racista de sus hinchas. Las posibilidades de ser afectados por la discriminación y la violencia de los aficionados son altas tanto para los residentes como para los turistas», advierten en su comunicado señalando que, de ser sancionados en función de la Ley de Propaganda Homosexual, se exponen a una sanción administrativa y una multa que puede ascender hasta los 100.000 rublos, lo que vendrían a ser alrededor de 1.600 dólares. Asimismo advierten de que al ser una ley ambigua puede aplicarse de manera arbitraria. La línea de ayuda estará abierta exclusivamente durante el Mundial.

La afición LGBT insiste

Miembro de la asociación Pride in Football, Di Cunningham es una de las aficionadas que, a pesar de que lamentaron la elección de Rusia y Qatar como sedes del Mundial en 2018 y 2022, respectivamente, finalmente ha decidido acudir a disfrutar del deporte que más le gusta en la que es su máxima celebración. «Estoy muy emocionada. Creo que esta es una oportunidad increíble. Estoy emocionada por el fútbol. Va a ser una revelación. Esperamos encontrarnos con aficionados LGBT de otros países en la FARE (Fútbol Contra el racismo en Europa), la casa de las minorías. Habrá uno en San Petersburgo y otro en Moscú, y no tenemos entradas para el partido de Bélgica, así que con suerte lo veremos allí», explica la aficionada que, a pesar de la privación de derechos, está entusiasmada con los encuentros deportivos y con los de otros grupos de derechos LGBT de todo el mundo que han planeado desplazarse a la zona igual que ella.

«Una de las cosas más emocionantes para mí es ir a un país al que normalmente no iría. Tengo esa oportunidad, tengo ese privilegio y [con suerte] devolveré algo. Algún tipo de visibilidad (…). Soy consciente de que necesito moderar mi comportamiento para reflejar las normas culturales locales, pero parte de mi personalidad es que soy una mujer gay. Si vamos a Rostov-on-Don [donde Inglaterra jugará en la ronda de 16 si terminan segundos en su grupo], me imagino que estaré ansiosa, pero yendo a Moscú seré cautelosa», asegura Cunningham, afirmando que su asociación ya ha recibido correos electrónicos y mensajes de Facebook con amenazas.

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