Desamores de verano

Llueve en Madrid. Primer día de lluvia de septiembre. Parece que hubiera dado comienzo técnicamente el otoño, aunque aún falten unos días para que se haga oficial según el calendario. Parece, por tanto, que se acabó el verano. Un verano, el de este 2013, en el que la Crisis ha seguido siendo la gran protagonista. La Crisis como marco, como escenario, y determinados políticos, banqueros y empresarios como actores de esta tragedia, no solo griega, que está arruinando la vida de tanta gente. Actores en el papel de villanos.

Didí Escobart • 12/09/2013

Desamor (Foto: Flikr/caortizj)

desamor verano

Pero el verano también inspira otras cosas, muchas cosas, cosas más agradables. Todos pensamos en ese tópico: los amores de verano. Esas relaciones sentimentales, más o menos sexuales, siempre pasionales, “eroticofestivas” como la propia estación de vacaciones, que comienzan con ese sol de verano, y con él terminan. Y así hasta otro año. Historias que se recuerdan con ilusión y con ternura. Amores que van curtiendo nuestra propia capacidad de amantes, que nos aportan experiencia y que, no importa nuestra estatura, nos hacen un poquito más grandes.

A mí, eternamente a la contra, siempre en solidaridad con el bando de los perdedores, se me ocurre pensar en aquellos que han vivido el desamor, el desengaño, con o sin despecho, pero siempre con dolor, con decepción, con lágrimas que no lograban evaporar esos rayos solares. Pienso en los que han vivido el verano como una tortura, rodeados de rostros sonrientes, de manos entrelazadas, de besos aireados. Aquellos, o aquellas, comidos por los celos, desolados por la distancia, enfermos de pena, accidentados con el corazón roto. No hubiera deseado encontrarme en su pellejo. Sentir el corazón maltratado es el peor de los males.

Hombres, mujeres, no importa la edad ni las preferencias sexuales; personas que amaron, que se creyeron amadas, que tal vez lo fueron en algún momento… pero que con los primeros rayos de ese sol de verano de España, descubrieron que su amor se deshacía como un pequeño trozo de hielo. Como un muñeco de nieve burdamente disfrazado para parecer alguien, que va perdiendo su forma, hasta diluirse en una tierra que, menos el recuerdo, todo lo absorbe.

Amores otoñales, amores de invierno, amores que llegaron a la primavera con la idea de quedarse. Amores que retrataron mil cantautores en mil canciones. Amores que el sol del verano iluminó, para que con la luz pudiera verse que… no eran tales amores. Eran espejismos de la niebla, reflejos en gotas de lluvia, simples ecos que el viento lleva. Mentiras a las que aferrarse. Sucedáneos de amores. Simulacros que llegan a convencerte.

Pero pasó el verano. Ahora llueve. Y la lluvia lo limpia todo. La lluvia te limpia el corazón, se lleva esa tristeza, se lleva cualquier pequeño rencor, se lleva el desasosiego, la nostalgia… se lleva todo hacia una cloaca lejana, que no nos pertenece. La lluvia nos purifica, nos perdona, nos vuelve a programar para luchar por ser felices. La lluvia nos descontamina emocionalmente, nos hace más libres. Y el desamor, aunque duela, también nos hace más grandes, y además más fuertes.

Comienza un nuevo curso. La vida vuelve a estar llena de oportunidades. Seguro que esos que sufrieron vuelven un momento la vista atrás, y se les escapa una última lágrima. Y recuerdan aquel “Te quiero”, y el corazón de nuevo se les encoje… Y entonces es momento de volver la vista al frente, dar un paso, y luego otro. Pintarse una sonrisa en los labios. Decir adiós al pasado y, quien sabe, apostar de nuevo, confiar en cualquiera de las estaciones y, quizá, llegada la ocasión, volver a darse con el alma, volver a enamorarse, no importa lo que pase. Querer es lo más grande.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Didí Escobart

Didí Escobart comenzó su carrera profesional como artista multimedia en 1991, de la mano de Alaska. Colabora en diversos medios de comunicación y ha publicado varios libros. Forma parte del dúo escénico Diossa & Malyzzia, posee una sólida trayectoria como actriz y publica sus divagaciones en la Bitácora de la Perfecta Petarda.

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