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Diego Beares: "Escribir me sirvió para exorcizar cosas que me pasaron"

El realizador argentino Diego Beares presenta "EGO, mi verdadera historia", una obra cuya acción transcurre entre Buenos Aires, Madrid y Barcelona. Entrevista exclusiva con Universo Gay.

Ariel Alan • 11/07/2014

Diego Beares EGO | Foto: uso permitido

diego beares el piccolino buenos aires

La acción de la obra de teatro “EGO” transcurre entre Buenos Aires, Madrid y Barcelona y narra su infancia en Argentina, la relación entre sus padres, el exilio en Europa, sus amigos, sus amores, y por último, el éxito. La pieza de Diego Beares relata la vida de Tomás Romero, un director 'promesa' del cine de habla hispana. Después de pasar trece años radicado en Madrid, donde desarrolló toda su carrera, vuelve a Buenos Aires con su equipo a rodar “EGO, mi verdadera historia”, la película sobre su propia vida. La obra se presenta en el teatro El Piccolino de Buenos Aires, los jueves a las 22:30 hs. Con 14 actores en escena, se trata de una comedia de humor negro que nos zambulle de un empujón en la brutalidad del show business, el mundo del cine, la televisión y los actores. En diálogo con Universo Gay, el realizador brinda detalles sobre este particular proyecto.

Sinopsis: Mucho se han encargado las revistas del corazón a hablar de la vida privada de Tomás: su relación con Martín Iraola (Guido Gastaldi), un ex actor devenido en su asistente personal, sus amoríos con púberes actores, la tensa relación con su hermana María (Jimena Piccolo), pareja de la famosísima actriz Azucena del Valle Inclan (Julieta Duran), sus maltratos hacia la prensa y el personal que trabaja con él, el real origen de su familia en Argentina, el pasado 'oscuro' de su jefa de producción (Denise Bellatti) y su fama de asiduo asistente a puticlubs de mala muerte.

-En “EGO…” interpretas a un director que estuvo radicado en Madrid ¿De dónde surgió esa idea y que diferencias, o no, marca este choque de culturas en la historia?

Todo lo que escribo sale de mi universo personal. De chico me crié con las Galas de la Televisión Española, con Joan Manuel Serrat. Y más de grande, me fasciné por el mundo de Almodóvar. Recuerdo jugar a hacerme el “español” de pequeño e imitar el acento. Después que falleció mi mamá, mi hermana se fue con su familia a vivir a España y el año que escribí EGO, se transformó en el año que conocí Madrid, ciudad que no conocía. La obra fue parte de mi deseo de estar en el viejo continente, con todo eso que veía de pequeño y un reencuentro con mi familia. Tomás, mi personaje en la obra, se radica en España, y hace su carrera allá. Triunfa en Europa y regresa a Buenos Aires con aires europeos. Eso lo hace, para él, y para muchos de nosotros sudamericanos, superior. El choque cultural es claro. Todo lo que viene de Europa siempre será mejor que lo que hay aquí. Es un sub mensaje que está siempre latente. Legitima el trabajo, es algo real, en lo que si bien no estoy de acuerdo, sucede y es parte del sistema. Y esto se muestra en la obra de forma clara y concisa.

- Ego, envidia, competencia, traición… ¿Son palabras comunes en el ambiente artístico? ¿Cómo has podido, si pudiste, seguir adelante a pesar de ello?

Las ganas y la perseverancia a pesar de todo, entender que es lo que querés, sentir que si no haces esto no podrías vivir. A mí me pasa, escribir me salvó. Me sirve y me sirvió para exorcizar cosas que me pasaron en mi vida y que me hicieron bien y mal. EGO es producto de eso, de todo lo que viví en estos trece años en los que trabaje, primero como actor, después como director de casting para publicidad, y por último, como autor y director de teatro. Ahora sé qué es lo que quiero con más certeza, supongo que es producto de la edad. Una foto en una revista o una entrevista no tiene sentido, si no es por el trabajo que hay detrás. Hoy lo tengo claro, lo fui descubriendo con el tiempo. Y en ese descubrir vas resistiendo y apostando, cuando ganas hay que seguir haciendo lo que haces.

- ¿La pasión por hacer lo que te gusta es lo que hace que te fortalezcas y continúes luchando por tu sueño quizás?

Exacto. Un poco lo que te decía antes, sin pasión no hay nada. Y yo tengo pasión por lo que hago.

- ¿Esta obra es una forma de catarsis, de volcar experiencias y, al compartirlas y ver el reflejo de otros, sentirlas de otra manera?

Claramente, es exorcizarlas. Al sacarlas, al repetirlas función tras función, en lo personal pierden peso para uno y se revitalizan con la devolución del otro. EGO es una obra graciosa, pero tremendamente nefasta. El que logra ver el revés es el que entiende de qué se trata esto de trabajar en el medio, con sus pro y sus contra.

- ¿Cuáles han sido las reacciones que has tenido de público y en torno sobre esta obra?

Las reacciones han sido maravillosamente disimiles. Muchos vienen y lloran de la risa y se van a su casa a tomar algo, y recuerdan la obra como algo gracioso. Otros, por el contrario, ríen pero del horror. Comparten y ven ese “monstruo” y ese dolor que les inflige a los demás.

EGO es una obra para llorar a mares, pero está hecha para que el espectador sonría. Es interesante lo que pasa con el público en ese momento que está en la sala. Se ríe y burla junto con Tomás de todo su entorno, es cómplice. Esto me parece tremendo, pero a la vez súper reconfortante. Habla de que la magia del teatro está intacta. Quienes han seguido mis obras, ven en EGO el sello Beares en su máxima expresión. Es mi peor/mejor criatura.

- ¿Tienen pensado llevar la obra en algún momento a España?

Es la idea, tengo muchas ganas de hacer girar mis obras por el mundo. Algunas, como el caso de EGO, son muy universales, y darían resultado en cualquier parte del mundo. Está en nuestros planes. Además en España está la familia y eso para mí es importante. Una de las cuestiones que plantea EGO, es “¿qué es el éxito?”. Y en este momento de goce profesional, puedo responder la pregunta: el éxito es esto y aquello, las dos cosas. Así que España, que me esperen que iré pronto.

- En cuanto a tu obra anterior, “Tenis”, piensan reponerla y a varios años de su estreno, cómo te sentiste con lo que ha logrado en el circuito teatral?

TENIS es una obra hermosa, a la cual le tengo mucho cariño. Es la primera obra que produjimos con mi socio, Roberto Méndez Valladares, el primer “bebé” de nuestra productora KINKIMITSTUDIO. Es una historia hermosa de un nene de dieciséis años que se enamora de su profesor de tenis como si fuera el chico de poster, y cómo logra impedir varios casamientos con la novia de éste para lograr su cometido. Todo contado de una forma naif y desopilante. Poder contarla fue increíble, así como la respuesta del público. Es una obra que siempre está presente y a punto de volver.

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