Entrevista a Fernando López Rodríguez. El flamenco y lo "maricabollo".

Hace unas semanas reseñábamos "De puertas para adentro. Disidencia sexual y disconformidad de género en la tradición flamenca", un interesante ensayo sobre el flamenco y la cabida o no en el mismo de aquellos intérpretes que por su orientación sexual o disconformidad de género no respondían a la realidad heteronormativa de este mundo artístico. Hoy tenemos la suerte de poder hablar con el autor, alguien que ha demostrado no tener pelos en la lengua, amplia cultura artística (más allá del mundo del baile/danza) y una forma honestamente personal de hablar de aquello que ha formado parte esencial de su vida: el flamenco y la "disidencia sexual" en un ensayo que va más allá del yo.

Guillermo Arroniz López • 23/01/2018

De puertas para adentro | Foto: Uso permitido

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Guillermo Arróniz López: Vamos a empezar con una pregunta al margen del libro (o quizá está en sus cimientos mismos): para alguien que es espectador no entendido, más bien casual, ¿cómo podrías explicar que el flamenco tiene, en su tradición, un peso "poco ligero" o "poco femenino"?

Fernando López Rodríguez: Digamos que el flamenco, como género dancístico, se construye desde mediados del siglo XIX como una contra-imagen de la danza clásica, excluyendo uno de sus elementos fundamentales (el carácter etéreo, feérico, volátil, etc.) y construyendo, tanto para el hombre como para la mujer, un cuerpo fuerte, sólido, resistente.

GArLo: Si lo he entendido bien, en tu libro viene a decirse que si lo femenino se "masculiniza" en la tradición del flamenco, el homosexual/ o la estética homosexual queda fuera. ¿Es eso? Sin embargo ha habido grandes figuras del flamenco abiertamente homosexuales o con una estética sospechosamente homosexual.

FLR: Hay una visión hegemónica del flamenco y un discurso "oficial" (más o menos compartido por todxs) en el que sí, la masculinidad del intérprete es algo no sólo valorado sino, según en qué momento histórico, casi exigido: se crea una estética normativa a la que no todos los cuerpos, sin embargo, quieren o pueden obedecer. Es por ello que hay cuerpos insurgentes, por voluntad propia o no, que negocian con los códigos de género insinuando, evocando, provocando incluso, etc.

GArLo: ¿Qué te llevó a escribir este libro? ¿Fue tal vez la necesidad de demostrar, de poner sobre el papel, la realidad de los homosexuales, hombres y mujeres en el mundo del flamenco? ¿O quizá el deseo de mostrar la belleza que "lo homosexual" puede aportar en el mundo de la danza/baile?

FLR: El libro surgió como una continuación de mi tesina, que había publicado en 2015 con el título "Espejismos de la identidad coreográfica: estética y transformaciones de la farruca". Este trabajo fue premiado con el I Premio de Investigación en Danza de la Academia de las Artes Escénicas y "De puertas para adentro..." fue para mí una manera de tirar del hilo de aquellos temas que se me habían quedado en el tintero y que no había podido tratar en aquella primera investigación.

GArLo: En tu libro hablas de artistas muy diferentes, tanto en su arte como en su forma de "afrontar" su posible "disidencia sexual", desde los más "discretos" o "conservadores" como Antonio Mairena o Antonio Ruiz Soler hasta los más "libres" como 《el Titi》u Ocaña, que, viviendo en otra época, no sólo no ocultaban sus tendencias sino que las "gritaban" desde el cuerpo mismo de sus espectáculos. ¿Cuál de todos ellos es tu debilidad y por qué?

FLR: El filósofo francés Jacques Derrida dijo: "sólo deconstruyo los textos que amo". A mí me ocurre lo mismo con los artistas y las piezas coreográficas con las que trabajo. Sin embargo, es Ocaña a quien me siento más cercano.

GArLo: Hay un momento en tu libro en el que se aborda una discusión del tipo "qué fue antes: el huevo o la gallina", al entrar en el debate de si se es antes flamenco u homosexual. He creído entender que según tu opinión uno es antes gay que bailaor flamenco y sin embargo, con independencia de lo que uno sienta antes dentro, ¿no son dos cosas que se llevan "en la sangre", si me permites la metáfora?

FLR: Radicalmente no: la sangre como vehículo del arte pertenece a esa imagen romántica que aún mantenemos del flamenco y que, creo, le hace un flaco favor al mismo: el flamenco forma parte de la cultura y, como tal, es adquirido y aprendido, no innato ni genético; alguien puede tener una tendencia especial, por su carácter o sus rasgos psicológicos, hacia el arte en general o hacia una de sus formas en particular pero todo es aprendido: cuando se habla de que algunos artistas "lo han mamado" en sus familias, quieren decir, simplemente, que han recibido un aprendizaje temprano e informal (no reglado) en sus casas, con sus amigos o familiares, etc.

GArLo: A lo largo de las páginas del ensayo parece que se afirma de varias formas que el homosexual busca en el virtuosismo de su arte un motivo indiscutible para ser respetado y/o admirado. Esta necesidad de confirmación, o está inseguridad... ¿no nacería si los homosexuales no sintieran el rechazo social? ¿Es la injusticia el acicate para el Arte? Tú mismo dices algo parecido a que el respeto y admiración ganados así son un arma de doble filo, como cierto tipo de espectador que sonríe benevolente pero igual podría hacerlo para reírse o criticar.

FLR: Creo que toda la Historia del arte puede ser interpretada (aunque no reducida) desde algunos de los factores psicológicos de sus diferentes actores. Efectivamente el miedo al rechazo pueden ser un motor de superación para mostrar nuestra mejor cara pero es, al mismo tiempo, "insaciable" y puede hacer entrar al artista en cuestión en bucle de autoperfeccionamiento sin límites.

GArLo: ¿Por qué has elegido concretamente a los artistas que analizas en tu libro y no a otros? Más adelante entras a describir ciertos espectáculos donde la "disidencia" es casi parte integral, estructural, pero imagino que artistas homosexuales o lésbicas dentro del flamenco y la copla ha habido y hay muchos pero has elegido éstos y no otros. ¿Puedes revelarnos las razones?

FLR: Los artistas "canónicos" del siglo XX que analizo son para mí una galería de diferentes ejemplos de mostrarse en escena y de afrontar la homofobia potencial de los espectadores: son, digámoslo así, ejemplos sintomáticos de una serie de actitudes que van desde el ocultamiento a la mostración "total".

En el caso de los artistas actuales he escogido aquellos cuyo discurso artístico problematizaba, de alguna u otra manera, las cuestiones que se habían venido abordando a lo largo del libro, pero en ningún momento pretendí ser exhaustivo: quería mostrar, más bien, un catálogo de actitudes posibles ante una misma problemática.

GArLo: Demuestras en el libro una amplia cultura artística que excede la danza o el baile par usar metáforas pictóricas o fílmicas, por ejemplo, sin que ello te impida usar términos como "maricabollo" que pueden sorprender dado el tono del resto del discurso. Imagino que ambas elecciones han sido intencionadas. ¿Me equivoco?

FLR: El término "maricabollo" fue utilizado por el desaparecido filósofo Paco Vidarte en su "Ética marica", de quien me siento muy cercano en su posicionamiento teórico y vital, sin embargo, sí, creo que el libro está escrito con todos los órganos: con el estómago, con el corazón, con el cerebro, etc., y que cada órgano se expresa con mayor o menor fuerza según el momento. Eso es lo que hace que el nivel del discurso varíe.

GArLo: ¿Crees que tu libro incentivará el debate? ¿O sencillamente estabas buscando compartir tu experiencia personal? En definitiva, ¿en qué pensabas cuando lo escribías?

FLR: El libro despertó mucho debate nada más ser publicado, sobre todo en ciertos sectores del flamenco más conservadores. Después, con la calma, ha servido para que muchas personas del flamenco o de sus aledaños, se acercaran a esta temática y se plantearan preguntas y, tal vez, se sintieran menos solos. Quizás éstos fueran mis principales objetivos: hacer pensar y acompañar a lxs lectorxs. Yo escribo cuando estoy solo, para aprender a estarlo.

GArLo: ¿Qué piensa Fernando López Rodríguez mientras baila?

FLR: Tuve una profesora de flamenco, con trece o catorce años que me decía "¡Sócrates, deja de pensar mientras bailas!". A veces no pienso nada, otras me preocupo (cada vez menos) por la reacción del público; en los mejores momentos, "me engancho" a las imágenes que alimentan mi mente en ese momento y que ayudan a habitar el movimiento.

GArLo: ¿En qué proyectos trabajas actualmente?

FLR: Ahora mismo me encuentro centrado en mi tesis doctoral, en la que también desarrollo cuestiones de género y en una nueva pieza coreográfica sobre la mirada.

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