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Entrevista a Fernando Olmeda, periodista y escritor

Fernando Olmeda es experto en lo suyo, el periodismo. Como todo buen comunicador se interesa además por la literatura y sabe cómo hacerlo. Director y presentador de informativos, corresponsal, redactor, locutor, editor, responsable de contendidos web pero además autor de libros como Españoles de oro, Contraseñas íntimas, Gerda Taro fotógrafa de guerra o El látigo y la pluma, un ensayo premiado que versa sobre la represión franquista contra los homosexuales. Entrañable y sensibilizado por el sufrimiento ajeno, expone sus dudas y percepciones de la vida en un recomendable blog. Parece que con un currículo así nada le quede ya por inventar, pero a Olmeda ganas no le faltan y siempre piensa en nuevos proyectos.

Rosi Legido • 30/11/2007

Fernando Olmeda

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- En tu blog tienes dos frases, una de ellas de Amy Goodman que dice: "Ir donde está el silencio. Ésa es la responsabilidad de un periodista: dar voz a quien ha sido olvidado, abandonado y golpeado por el poderoso"; esa frase ¿podría resumir la intención de tu libro El látigo y la pluma ?

Siempre dije que mi intención fue prestar mi voz a quienes nunca tuvieron voz. Los protagonistas del libro son hombres y mujeres que sufrieron la persecución legal y la discriminación social durante el franquismo. Confiaron en mí y se animaron a romper su silencio de años y a contar sus experiencias, sus miedos. Traté de reproducir con exactitud sus palabras y su espíritu. Ya nunca nadie les olvidará porque sus vidas han quedado protegidas en las páginas de un libro.

- ¿Y cómo surge la idea?

Pensé en un libro que interesase al colectivo gay (a los mayores, que vivieron el franquismo, y a los jóvenes, que no lo vivieron), pero que también interesase al resto de la población. Sostenían la arquitectura del libro dos pilares: la letra de la persecución, es decir, documentos, expedientes, sentencias, etc. inéditos hasta que se publicó El látigo y la pluma, y el alma de los perseguidos, o sea, entrevistas individuales, la mayoría aun anónimas. El resultado final me gustó, y me ha dado grandes satisfacciones en estos más de tres años que han pasado desde que se publicó.

- Estamos poco informados de lo que les ocurre a ciertos colectivos de la sociedad.

Sin duda. Hay segmentos de población que no aparecen nunca en los medios, entre otras cosas porque "no venden". Su vida cotidiana sería una fuente inagotable de noticias y reportajes, si se tratasen con respeto. Pero los grandes medios, sobre todo los audiovisuales, se salen pocas veces del carril.

- El látigo y la pluma es una investigación de la represión de los homosexuales durante el franquismo. ¿Qué testimonios te impactaron más?

Impactan todos porque es difícil hacerse una idea de lo que significaba ser homosexual en aquella época. Emociona escuchar a quien conoció la cárcel, pero también a quien logró librarse. Me gusta la atmósfera de superviviencia y dignidad que destila el libro. Y me gusta, sobre todo, escuchar y conocer a las personas que, al final de una charla o una conferencia, se acercan a mí y me dicen "a mí me pasó lo mismo que a los que hablan en tu libro".

- Fue Premio Shangay al mejor libro de temática gay- lésbica en 2004. ¿Qué suponen los reconocimientos?

Ha sido de los premios que más me ha ilusionado. Fue el reconocimiento de los lectores a un trabajo puntual, el libro, pero también, supongo, a una trayectoria de compromiso.

- Testimonios, muchos, asombrosos que los jóvenes homosexuales ni siquiera imaginen o ignoren, ¿queda mucho aún por hacer con respecto a la aceptación social de la homosexualidad?

Por desgracia, media España sigue siendo igual de intolerante y excluyente que en la dictadura de Franco. La batalla es difícil en la población adulta, pero podemos trabajar mucho, por ejemplo, en colegios, institutos y universidades, y me consta que hay gente que pelea cada día con ganas en esos ámbitos. Pero también quedan otras asignaturas pendientes, como una mayor visibilización de la realidad LGTB, estrategias de comunicación eficaces, consolidación del nuevo marco legal, más libros en el mercado...

- Has trabajado como periodista en la SER, telecinco, telemadrid, Antena 3, corresponsal de EFE… y has escrito diversos libros. Si tuvieras qué elegir sólo una faceta, escritura o periodismo, ¿cuál sería?

Periodismo.

- Y eso de ser periodista y objetivo, ¿es necesario?

No es necesario, está anticuado. El periodista debe ser ante todo honesto. Nadie es objetivo porque todos contemplamos el mundo según nuestra percepción subjetiva de los acontecimientos. Honestidad y rigor a la hora de buscar la verdad son las normas básicas de este noble oficio, repleto, no obstante, de profesionales atrincherados, otros que viven acomodados, y un tercer grupo de intrusos que usurpa nuestro trabajo y dicen ser periodistas porque "informan" y "opinan" en los programas de corazón.

- Internet es como un mundo sin ley, donde todo vale y se tiene acceso a todo tipo de contenidos. Es un lujo poder leer un blog de un profesional del periodismo. ¿Cómo te decidiste?

No es más que el principio de un proyecto mayor que es mi página web, en la que habrá espacio para la realidad LGTB. Aprovecho para invitar a los lectores a que se sumen al proyecto. De momento, cuento lo que veo -y lo que siento- desde esa atalaya, que no trinchera, personal.

- ¿Pretendes concienciar o, al menos, hacer pensar a los lectores? En cuanto a que tienes contenidos de las minas que se cobran la vida de muchas personas en el tercer mundo, de transexualidad…

Me preocupa la gente que sufre, que necesita y reclama ayuda y que se siente sola porque nadie la escucha. Pero me interesa aun más resaltar las contradicciones que nos rodean, las desigualdades sociales y económicas, la superficialidad y la banalidad de la sociedad de consumo, el cambio en la escala de valores...

- Además denuncias hechos como el de Madrid y sus multas.

El ciudadano está desprotegido frente a la Administración que castiga sin piedad, frente a los centros comerciales y las multinacionales que ponen todas las pegas del mundo para reparar un artículo estropeado (incluso si está en garantía), frente a las empresas de servicios a las que contratas y te hacen la chapuza en casa... en fin, que, como he dicho antes, hay mucho por hacer en esta sociedad. Internet es un territorio libre y gratuito para contar cosas.

- Un homosexual, adopta hijos en solitario y si está casado o tiene pareja es más difícil, ¿qué opinas al respecto?

Que aún quedan muchas batallas que librar para lograr la igualdad legal plena. Otra cosa es la igualdad social. Respecto a lo primero, soy optimista.

- No entiendo por qué la gente da por hecho que si alguien escribe un libro, graba una película, un disco y demás, de temática gay; se asocie que tiene que ser gay. ¿Eso no haría que sólo se interesaran por los derechos de las mujeres, exclusivamente las mujeres; y por los derechos de los negros, los negros; y de los niños los niños…?

Efectivamente. Hace poco, pregunté por mi libro Gerda Taro, fotógrafa de guerra -la biografía de una mujer extraordinaria, aunque conocida sólo por ser la pareja del reportero de guerra Robert Capa- en una librería de mujeres. No lo tenían porque lo había escrito un hombre. La explicación que recibí fue así de tajante. Me parece que al final muchos colectivos terminan siendo excluyentes, y eso no sólo es un error estratégico, sino también una contradicción.

- Sucede entonces lo mismo con aquellos homosexuales heterófobos.

Da la sensación de que eso ocurre, en ocasiones, cuando el heterosexual invade el territorio homosexual. Y digo territorio, en sentido amplio. Desde el restaurante a las ideas. Es un error.

- Figuras como Boris u otros gays reconocidos que tiene un rol de persona extrovertida, que se besa con otros en las televisiones, que tiene pluma… ¿Crees que ayudan a la visibilidad de los gays o en realidad la perjudican haciendo creer a todos que ser gay es eso y nada más?

Su papel ha sido decisivo, pero no por la pluma sino por su visibilización y por su sinceridad. Como dice la canción: yo soy así, así seguiré, nunca cambiaré. Ser gay no es "eso y nada más". Sabemos de siempre que las manifestaciones superficiales de la orientación sexual son precisamente eso: superficialidades. Series de televisión, películas, entrevistas, outing... creo que está claro que unos llevan pluma y otros no. El problema lo tiene quien no quiere enterarse, quienes son ciegos voluntarios.

- Los libros de temática gay suelen ser muy de activistas, militantes gays, muy libros gays para gays… pero El látigo y la pluma es diferente.

Todo lo que se había escrito hasta ese momento tiene gran valor, y a mí me fue muy útil. Creo que es bueno convocar a más gente, de dentro y de fuera del movimiento, y animarlas a que investiguen, a que cooperen, a que escriban.

- ¿Cuáles son los próximos proyectos de Fernando Olmeda?

Mi mundo profesional es la televisión, pero me gustaría volver a la radio y explorar Internet.

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