"Hablamos de nosotros mismos en este mundo binario que te etiqueta"

"Limbo", una historia sobre la transexualidad, se presenta hasta el 28 de febrero en el Teatre Gaudí Barcelona. El montaje tiene música en directo de Clara Peya, voz de Mariona Castillo y la danza de Ariadna Peya y Tatiana Monells.

Ariel Alan • 09/02/2016

limbo | Foto: Uso permitido

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Con "Limbo", la compañía pretende hacer "un espectáculo de reflexión sobre qué significa ser transgénero, sobre sus retos cotidianos y sobre su lucha en la búsqueda de identidad propia y su reafirmación frente a las etiquetas, muy a menudo inútiles, que la sociedad les ofrece". "A partir de sus reflexiones, estirando los puntos de vista reflejados en sus vivencias, se levanta una dramaturgia donde la palabra quiere ser un elemento de expresión más, en constante diálogo y equilibrio con música, puesta en escena y danza", definen.

"La dramaturgia se centra en la plasmación del juego de espejos que vive el cuerpo de la voz de la protagonista, en su limbo incierto entre la masculinidad y la feminidad… un cuerpo que no quiere saber de etiquetas y que, en un mundo donde los cajones acostumbran a ser estancos y las clasificaciones nada proclives a aceptar las excepciones, lucha para entenderse y reafirmarse en su singularidad. La pieza parte de una escena argumental bastante significativa: el protagonista, encarnado por la actriz Mariona Castillo, no puede subir a un avión porque el control de seguridad detecta que en su carnet de identidad figura un nombre femenino y la fotografía de una chica. Mientras la retienen en la zona del duty free del aeropuerto, atrapada en este limbo que da título al montaje, el protagonista irá desgranando los capítulos más importantes de su vida, de manera que las tensiones entre su parte femenina y su parte masculina acabarán con un pacto de entendimiento y aceptación", agregan.

Míriam Escurriola y Mariona Castillo dialogaron con Universo Gay sobre este proyecto que se presenta hasta el 28 de febrero en el Teatre Gaudí Barcelona

-¿Cómo fue la idea, la gestión y el armado de este espectáculo?

Como todos los espectáculos anteriores de la compañía la creación es colectiva y nace o se nutre de ideas, inquietudes, a veces hasta necesidades expresivas del núcleo duro de la compañía (Clara Peya, Ariadna Peya, en éste espectáculo Miriam Escurriola que dirige y un equipo de intérpretes que ya han colaborado en otros espectáculos y que por tanto ya son una familia creativa). La idea nace de Clara, que un día reencuentra una persona con la que tenía una amistad y cuando la encuentra ya era Miguel. Cuando Clara le había conocido aún era María. En ese tránsito, que es una página vivida tanto de Miguel como de Pol (que es otro de los que ha participado directamente en este espectáculo), como también desde el punto de vista de Gràcia (la productora), a partir de estas vivencias personales y puntos de vista del mundo, nace toda la idea narrativa.

-¿Cómo se desarrolló esta combinación de actuación, danza y música para contar esta historia?

En realidad estos códigos forman parte del ADN de la compañía: Una mezcla de lenguajes, un híbrido, una interdisciplinariedad entre la danza y el movimiento, el teatro físico en general, la música en directo (puesto que Clara es performer musical, y digo performer porque también es una intérprete), y a la vez esta vinculación narrativa con el teatro, con la palabra y con la palabra cantada también.

Explicar esta historia con este tipo de lenguajes nos abría dos espacios: el más cercano al realismo, la cotidianidad del personaje, Albert, a través de una serie de hechos desencadenantes en el inicio de la historia (en un aeropuerto donde no puede embarcar a coger un avión importante para su vida o que él cree muy importante para su vida) y por otro lado el territorio de la danza y la música, que nos abría un espacio más onírico, más subconsciente, más de la intimidad o los pensamientos, deseos y miedos de ese mismo personaje.

- ¿Cuál es el mensaje que pretenden transmitir y dejar en el público con la obra?

En éste mensaje, una de las cosas importantes que fue también, tanto de Marc Rosich que es el dramaturgo quien ha escrito los textos y canciones que han vertebrado la pieza como también de la coach interpretativa Anna Sabaté, de muchas maneras tanto con Marc como con Anna compartíamos que el mensaje es que hablamos de nosotros mismos. Este mundo binario que te etiqueta, en este caso con una idea de género (una idea de género preconcebida por muchas convenciones sociales culturales e inclusive históricas) se rompe en este espectáculo porque se rompe el código binario, y ¿qué pasa si yo soy otra cosa y me siento otra cosa? Pero no es único de la transexualidad sino que en realidad es la esencia humana y por eso el espectáculo ha sido tan universal y tan próximo a cada uno de nosotros y nosotras, rompiendo nuestros propios códigos, binarios o no y saliendo de nuestras propias etiquetas.

- ¿Cómo fue el encuentro con el personaje y la composición que tuvo que realizar Mariona?

El personaje que construye Mariona también es el que encarnan Tatiana y Ariadna como bailarinas y también forma parte de una esencia de clara en el momento, no solo de componer las canciones sino de interpretar en escena. Ese personaje forma parte de una serie de páginas vividas de Pol y de Miguel que el dramaturgo ha transformado en pro de una historia más soñada, más teatral y muy real también y muy cerca de la conexión con cada uno de nosotros. Esas vivencias configuran ya una vida. Estar cerca de Pol y Miguel fue muy interesante para alimentar el personaje de Mariona. A la vez también, como actriz, es muy importante su voz creativa y su punto de vista, lo que ella finalmente acabó gestando y conformando con sus decisiones, es que buscaba su propia diferencia. Eso es lo que hace que a parte de una caracterización externa de cuerpo y de una esencia masculina, conecte rápidamente con Albert. Porque también la diferencia es la que mueve a mariona y a todos y todas nosotras.

Mariona: Primero de todo hubo un trabajo de inmersión en el tema, para saber, antes de ponerse a construir el personaje, de que estábamos hablando: vimos muchas películas y documentales, conocimos varias personas que viven la transexualidad, leímos, nos cuestionamos…

También ha habido un trabajo de masculinización, entendiendo que cuánto más hombre me viera y me notara, más fácil sería interpretar a Albert. Para ello he hecho un entrenamiento de musculación de torso y brazos, me he cortado el pelo, he dejado de depilarme…

Buscamos la propia identidad masculina con talleres dragking, también fijándome en cómo los hombres de mi alrededor hacían las pequeñas acciones cotidianas e intentándolas integrar y, en determinados momentos, experimentar “vivir como hombre” en la vida real.

Y finalmente hemos trabajado la parte emocional del personaje, identificándome con él: qué parte de Mariona conecta con la sensación de ser diferente, de no encajar, de tener que esconder quien realmente es.

Juan Diego Botto en Un trozo invisible de este mundo, dice: “Cuando la vida es tan de ciencia ficción como estamos viviendo ahora el teatro se hace imprescindible para hablar de la realidad.” Porque lo que nos envuelve es pura ciencia ficción, social, política., económica, con lo cual el teatro es cuando se vuelve más imprescindible. Por lo tanto os invitamos a ver la pieza y disfrutarla.

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