"No es bonito mirarse al espejo de quien amas y ver que no te corresponde de la misma manera"

"Quince minutos con Marco" es una obra de microteatro que se presenta en Barcelona hasta el 20 de diciembre, escrita y dirigida por Joaquín Arias e interpretada por el actor Joan Bentallé.

Ariel Alan • 03/12/2015

Joaquín Arias , Joan Bentallé | Foto: Uso permitido

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Hasta el 20 de diciembre, se presenta en Barcelona la obra de microteatro "Quince minutos con Marco", escrita y dirigida por Joaquín Arias e interpretada por el actor Joan Bentallé. La pieza constituye una visión renovada, moderna y gay, de un tema ya clásico en el teatro español: un monólogo dramático, en el que un reciente viudo se sienta ante las cenizas de su marido para afrontar su última conversación, aquella que nunca se atrevieron a tener.

Universo Gay dialogó con los responsables de esta obra que se adentra en las relaciones humanas que se sustentan en la comodidad y en la sumisión. Mediante la ternura, la ironía y pequeñas dosis de cruda realidad muestra una versión normalizada del matrimonio homosexual y aborda cuestiones como el deseo y las dificultades de ser padre, la infidelidad, la insatisfacción o la soledad.

-¿Cómo se desarrolló la composición de este personaje, que pasa por distintos estados de emoción?

Joan Bentallé: Durante los ensayos, hablando con el director, el texto mismo ya nos llevó a encontrar estos estados emocionales. Es una ventaja trabajar directamente con el dramaturgo, porque te ayuda a descubrir cada matiz escondido en el texto. Ha sido un trabajo divertido, respetuoso, más fácil durante el proceso de creación que después, al desarrollarlo en un espacio tan singular y exigente como el de Microteatre. Actuar tan cerca del público es difícil, requiere mucha concentración, pero lo tenemos todo bien trabajado y lo bueno es que el público no nota el esfuerzo.

Joaquín Arias: A la hora de escribir el personaje de Félix, que con tanto mimo interpreta Joan Bentallé, busqué que fuera un hombre que se negase a enfrentar la desaparición de Marco, defendiéndose de la muerte mediante la ironía y el humor. Poco a poco, a lo largo de los 15 minutos que dura la obra, estas barreras iniciales van cayendo hasta que dejan ver la realidad, la de un personaje anulado, que dejó todo por su pareja, y que debe ahora enfrentarse a la pérdida y a una nueva vida.

-¿El tema de no hablar las cosas "en vida" pasa por una cuestión de represión, de timidez, de sumisión, o todo eso?

Joan Bentallé: Un poco de todo, o quizás más bien por cobardía, por poca sinceridad. No es bonito mirarse al espejo de quien amas y ver que no te corresponde de la misma manera.

Joaquín Arias: Es algo muy común entre muchas parejas, no solo homosexuales, en las que, con el paso de los años, uno se subyuga al otro y pierde, en cierto modo, su individualidad, sus deseos, renunciando así a una parte de su vida y llenándose de frustración. Es entonces cuando surge la incomunicación y el silencio en la pareja, porque hablar de todo aquello a lo que se ha renunciado por el otro duele. Y duele mucho. La ruptura, o la muerte en este caso, que supone un adiós definitivo, libera de esa carga.

-¿El deseo y las dificultades de ser padre, la infidelidad, la insatisfacción y la soledad se abordan en la obra, de qué manera?

Joan Bentallé: De una forma natural, como son hoy en día. La obra trata temas universales, pero estas cosas son más fáciles ahora que hace 15 años, y esta es una obra muy actual, muy sincera.

Joaquín Arias: La soledad domina la obra: está presente en todo el monólogo, dejando patente que incluso cuando Marco estaba vivo, Félix ya se sentía solo. En realidad, los dos lo están, y de ahí arranca la historia: Marco intenta llenar el vacío con otros hombres, y Félix, mediante la adopción de un hijo. La soledad es el gran problema actual. Pero no hablo de la que padecen las personas que están solas de verdad, porque a esas aún les queda la esperanza de no estarlo en el futuro, sino de la gente que se siente sola a pesar de estar rodeada de amigos, familia, esposos, hijos. Para esta no hay esperanza, ni ganas de vivir.

-¿Cuáles son las reacciones que tienen del público? ¿Risas, identificación?

Joan Bentallé: Lo viven con mucha emoción, es maravilloso. En teatro, yo siempre he hecho reír, y la fantástica experiencia de tenerlos tan cerca y sentir ese silencio que se corta, esas respiraciones congeladas, es un privilegio. Como siempre he dicho, provocar emociones en los espectadores es algo mágico, es el verdadero trabajo del actor.

Joaquín Arias: El público evoluciona al mismo ritmo del personaje, de la risa a las lágrimas. Y eso les desconcierta. Confieso que hay una trampa en la obra. Al principio, parece una comedia, con un humor un tanto ácido, pero comedia al fin y al cabo, por lo que los espectadores ríen y se identifican con la situación. A medida que el personaje se va relajando, el público descubre su verdadero drama y entonces asienten, otros lloran. Mi idea inicial cuando escribí la obra era reproducir ese momento de catarsis que siempre me ha llamado la atención en los entierros: cuando a pesar de las lágrimas estalla la risa como válvula de escape para la tensión acumulada. En los velatorios es donde se cuentan los mejores chistes. Personalmente, creo que la vida no distingue entre la comedia y el drama. ¿Por qué debería hacerlo el teatro?

DATOS

Lugar: Sala 1 de Microteatre Barcelona (c/ Bailèn, 194, en Gràcia).

Horarios: 5 pases diarios cada 25 minutos

Jueves: 21:10 - 21:35 - 22:00 - 22:25 - 23:00

Viernes y sábados: 22:10 - 22:35 - 23:00 - 23:25 - 23:50

Domingos: 20:25 - 20:50 - 21:15 - 21:40 - 22:05

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