Balances y propósitos

Llega enero y toca hacer balance de lo hecho desde el anterior enero, y es además temporada de buenos propósitos. Recordar el acontecimiento mas negro del pasado año, el descubrimiento de campos de concentración para homosexuales en Chechenia y el bucle catalán que todo lo tapa y que vuelve estos días por donde solía.

Mario Erre • 09/01/2018

Ramzan Kadyrov - Foto: Uso permitido

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Llega enero y toca hacer balance de lo hecho desde el anterior enero, y es además temporada de buenos propósitos que en muchos casos duran lo que duró el lamentable recorrido del autobús tránsfobo de HazteOir o el debut de su avioneta, dos de los acontecimientos a situar en el lado negativo del balance al igual que el lento pero constante avance de las agresiones lgtbifóbicas y el igualmente lento arrancar de la Ley estatal LGTBI registrada por Unidos Podemos y elaborada por el asociacionismo LGTBI, lento arrancar por la indisimulada desidia de la mesa del Congreso controlada por la derecha del PP y Cs a la hora de fechar su tramitación parlamentaria probablemente por orden de los poderes fácticos vía gobierno de ese señor de Pontevedra que se pasea por los juzgados declarando en juicios por corrupción.

En todo caso esa finalmente casi conseguida Ley LGTBI corresponde al balance positivo y, esperemos que al futuro en positivo por su mas que probable aprobación a pesar de la traicionera oposición del Partido Popular a su mero trámite parlamentario y su anuncio de enmendarla hasta que se vuelva hetero. Traicionera porque prometieron apoyarla para poder tocar pancarta en la manifestación del World Pride y simplemente fue un “prometer hasta meter” de la hoy merecidamente desolada Andrea Levy y el simpar Maroto.

De la Ley en cuestión habrá tiempo de sobra para analizarla hasta el mas mínimo detalle y hasta aburrirles, ténganlo por seguro. De esta y de la inminente aparición en escena, por fin, de la Ley Trans estatal, con un despegue paralelo al de la LGTBI y similar comportamiento de los actores. Una ley que esperemos envíe al olvido al amgo de remiendo de la anacrónica Ley 3/2007 mediante la que se permitía el cambio de nombre y mención registral del sexo y que el PSOE quiso y quiere hacer pasar por una ley de transexualidad ante las risas del respetable.

Pero probablemente el acontecimiento mas negro del pasado año y posible y lamentablemente también de los próximos haya sido, siga siendo y será, a pesar del inexplicable silencio sobre el tema, el descubrimiento de campos de concentración para homosexuales en Chechenia auspiciados por el gobierno local e ignorados deliberadamente por el gobierno federal ruso que, también y por desgracia sigue bajo el control de ese ser despreciable, machista, homófobo y tránsfobo entre otras muchas cualidades vergonzantes que vamos a evitar nombrar.

A nivel internacional fueron malas noticias los triunfos electorales de Trump y Theresa May aun siendo este último por la mínima así como el ascenso de la ultraderecha en Francia y Holanda y las cero novedades en avances de derechos en países situados fuera de nuestro autocomplacido Occidente y que son mayoría en el planeta.

En Madrid celebramos con un éxito aceptable el World pride e instalamos los semáforos de la igualdad ante el parraque colectivo de los “cuñaos” de turno y en Barcelona el terrorismo se coló en plena celebración del Circuit. Seamos pues moderados en los propósitos para no acabar en la frustración que conduce irremediablemente a la melancolía y conformémonos con avances lentos pero seguros como las leyes trans y lgtbi estatales y con ellas la disminución de las agresiones porque por fin los agresores ingresarán en prisión por el timpo que merecen.

Del bucle catalán que todo lo tapa y que vuelve estos días por donde solía casi mejor hablamos en otra ocasión.

A nivel personal, agradecerles que me permitan seguir hablando y a veces desvariando desde esas páginas y agadecer a muchos de ustedes su voto mediante el cual comienzo este 2018 como miembro del Consejo Ciudadano de Podemos Madrid, máximo órgano entre asambkeas. Pero no teman ni se alegren. Voy a seguir aquí con ustedes hasta que me echen. Gracias y feliz año.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Mario Erre

Mario Erre, gallego-argentino-madrileño de 41 años, residente en Chueca desde que Chueca comenzaba a serlo, por lo que ha visto y oído de todo, y que en sus ratos libres trabaja como entrenador personal para sobrevivir en la jungla capitalista y salvaje en la que se ha convertido este nuestro viejo y maltratado planeta.

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