Esperando al muerto

Nada menos que en la mismísima plaza de Chueca siete personas agredieron a dos chicos que simplemente estaban conversando. Llegados a este punto cabe ya preguntarse cuando va a caer el muerto para que de una vez por todas tomen cartas en el asunto lgtbifóbico las autoridades estatales.

Mario Erre • 08/09/2016

Stop Violence | Foto: Elenarts/iStock/Thinkstock

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Me preguntaba estos días de sequía informativa y de la otra (el tema del no-gobierno y el aquelarre del PP y C's aburre a las ovejas ya) de qué narices hablar en el artículo de agosto cuando me llegaron noticias de la enésima agresión homófoba del 2016, que está resultando un año negro para el colectivo LGTBI.

Nada menos que en la mismísima plaza de Chueca y a la vista de todo hijo de vecino siete "personas" siete agredieron a dos chicos que simplemente estaban conversando, y, no quedando contentos con ello agredieron también a la patrulla policial que acudió alertada por los testigos del hecho.

Llegados a este punto, y después de más de ciento sesenta agresiones contra personas LGTBI sólo en lo que va de año, cabe ya preguntarse cuando va a caer el muerto para que de una vez por todas tomen cartas en el asunto lgtbifóbico las autoridades estatales, que son precisamente las únicas que pasan olímpicamente del tema y las únicas que pueden cortar este dislate de raíz, bien con una reforma express del Código Penal, bien con una Ley contra la LGTBIfobia, que las Cortes salidas de las elecciones de junio pueden comenzar a redactar y debatir (y aprobar) hoy mismo si les da la gana, y, visto lo visto, parece que no les da la gana.

Perdón si alguien se ofende por reclamar un muerto, pero lamentable es que parezca la única forma de parar una escalada terrorista (sí, sí, terrorista) que ni siquiera figura en la agenda de los zánganos negociadores de desgobierno azules y naranjas.

Lo dicho, o hacen algo ya, pero ya, o directamente olvidémonos del tema y sentémonos a esperar al muerto o la muerta y a ver al gobierno en funciones o ya constituido con cara de viuda de teleserie americana en el funeral clamando su más enérgica repulsa y enumerando hipócritamente las medidas a tomar.

¿A tomar he dicho? A tomar por culo se pueden ir para entonces.

*Públicado en el número de septiembre de la revista "NHU"

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Mario Erre

Mario Erre, gallego-argentino-madrileño de 41 años, residente en Chueca desde que Chueca comenzaba a serlo, por lo que ha visto y oído de todo, y que en sus ratos libres trabaja como entrenador personal para sobrevivir en la jungla capitalista y salvaje en la que se ha convertido este nuestro viejo y maltratado planeta.

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