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Los mandamientos gays: Maricas y fútbol

Existe una ley no escrita que dice que a los maricas no les deberá de gustar el fútbol. Nosotros los gays somos más de eventos minoritarios y que se desarrollan en orden. Además hay que ser correcto en cuanto a justicia social. Y los clubes de fútbol defraudan a Hacienda.

Mario Erre • 19/08/2014

Fútbol | Foto: Sergey Nivens/iStock/Thinkstock

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Por lo visto existe una ley no escrita que dice que a los maricas no les deberá de gustar el fútbol (que no los futbolistas). Dicha ley se basa en que al tratarse (siempre según sus creadores) de un deporte que mueve masas de borregos enfervorizados, violentos, alcohólicos, porreros y fachas la exquisita finura de los homosexuales desarmarizados, es decir, los gays, debe de mantenerse lo más alejada posible.

Nosotros, los gays, somos más de eventos minoritarios y que se desarrollan en orden y sin ninguna interferencia alcohólica ni estupefaciente, como son todos los eventos a los que estamos invitados de octubre a septiembre, léase Demence, Maspalomas, Tel Aviv Pride, Orgullo de Madrid, Circuit, Mykonos, Folsom y algunos cuantos más que se me pasan. Eso siempre que los sueldos de nuestros empleos "supercool" nos lo permitan o seamos capaces de no comer e ir al gimnasio al mismo tiempo. Porque para ir a estos hitos anuales de la cultura hay que tener también un cuerpo perfecto. Los deportes, y más si son de masas, son cosa de heteros ordinarios pero "ir al gym" no. Eso no es deporte. Eso es una necesidad fisiológica si quieres ser alguien en las puertas vip de las discotecas de moda, en las aplicaciones para ligar o en las “sesiones apeleras con tema”.

Además hay que ser correcto en cuanto a justicia social. Y los clubes de fútbol defraudan a Hacienda, no como los productores y actores de "Juego de Tronos" o los promotores de las macroconcentraciones gays internacionales, que seguro declaran hasta el último dólar y donan el 10% a Amnistía Internacional. Mira, en esto último coinciden con Cristiano Ronaldo, que cosas.

El caso es que esta ley no escrita es de obligado cumplimiento y muy estricta en cuanto a penalizar a quienes la incumplan. Serás acusado de todo lo peor de las razas gay y humana si la incumples. Hay atenuantes, eso sí. Es mucho menos penalizable ser del pujolista Barça o del Atleti de la familia Gil y el rey Felipe que del malvadísimo e hipermegafacha Real Madrid de Florentino, Aznar y Rubalcaba. Al fin y al cabo el Barça lucha por la liberación del pueblo catalán (siempre que sea de CiU y tenga cuentas en Suiza o Andorra y sin salir de la Liga Española) y el Atleti es el equipo de los pobres, que por algo los Gil y Enrique Cerezo viven en una barraca de la Cañada Real y la familia Borbón se mantiene con un subsidio de 426 euros al mes como todo el mundo sabe.

Lo dicho, que el fútbol es así, y los gays también somos así. Así de estereotipados. Tanto como la sociedad que, cuando nos va mal y sólo entonces, es cruel, homófoba, no nos entiende y nos margina y de la que, nos guste más o menos, formamos parte con todo lo que conlleva.

Y haberse alimentado de su cultura, incluida la futbolística, lo conlleva.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Mario Erre

Mario Erre, gallego-argentino-madrileño de 41 años, residente en Chueca desde que Chueca comenzaba a serlo, por lo que ha visto y oído de todo, y que en sus ratos libres trabaja como entrenador personal para sobrevivir en la jungla capitalista y salvaje en la que se ha convertido este nuestro viejo y maltratado planeta.

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