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Estos días se ha cumplido un año de la aparición en escena de Podemos, año en el que este partido ha pasado del más puro desconocimiento a las puertas de La Moncloa.

Mario Erre • 20/01/2015

Podemos (foto de su perfil de Facebook) | Foto: Uso permitido

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Se cumple estos días un año exacto desde que el diario Público publicara el manifiesto “Mover ficha” firmado por una serie de profesores universitarios, intelectuales, artistas y demás profesionales que suelen firmar este tipo de manifiestos en el que se llamaba a la ciudadanía a tomar conciencia y partido sobre la crítica situación económica, social y política en la que estaba (y sigue estando) sumida España o el Estado español, como prefieren decir algunos que se empeñan en seguir utilizando este término inventado por el dictador Franco, por cierto, pensando que así restan entidad al país de países más extenso de la península Ibérica.

Filósofos como Santiago Alba o Luis Alegre, profesores como el ex asesor de IU Juan Carlos Monedero, Bibiana Medialdea o Jaime Pastor, actores como Alberto San Juan y así hasta completar una treintena de firmantes expusieron la necesidad de crear una candidatura que hiciera frente al suicidio colectivo al que nos estaba empujando Angela Merkel y sus títeres Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba en las inminentes elecciones al parlamento europeo.

A partir de este manifiesto se articuló el proyecto Podemos, apoyado por colectivos como Izquierda Anticapitalista y otros grupos honrosamente bautizados como “antisistema” por los dirigentes de este sistema deshumanizado que se las prometía muy felices con sus dos alternativas de derecha capitalista salvaje a cual peor (PP y PSOE).

Fue así como en un teatro del madrileño barrio de Lavapiés se presentó el proyecto que desde el primer momento tuvo en el politólogo Pablo Iglesias Turrión (que no había firmado el manifiesto) su principal cara visible, cara medianamente conocida por ser habitual en tertulias políticas televisivas en las que vapuleaba dialécticamente a todos sus oponentes después de haber debutado con gran éxito en el ultramontano canal Intereconomía dándoles un buen repaso al aquelarre de periodistas trogloditas que pueblan esos estudios, empezando por el indescriptible Jiménez Losantos.

Tras fallidos contactos con Izquierda Unida, por entonces único referente del “antimerkelismo” en el panorama político estatal, dado que en esos días la marca electoral del PCE se encontraba tratando de fagocitar a toda su izquierda en el fallido proceso SUMA (proyecto que fracasó por el empeño de los de Cayo Lara en imponer condiciones inaceptables), se presentó la candidatura de Podemos tras una recolecta de avales en tiempo record (tres horas) y un ciberproceso de primarias en las que Iglesias resultó adjudicatario del primer puesto en la lista y destacando también entre los primeros puestos el ex fiscal general anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, quien intentara décadas atrás destapar la entonces incipiente pero ya multimillonaria trama de corrupción de Pujol y compañía, lo que le costó el puesto por orden de esos grandes socialistas-obreros de boquilla llamados Felipe González y Alfonso Guerra, principales artífices de desastres nacionales como la reconversión industrial o los GAL y pioneros de la corrupción política en la España del juancarlismo, régimen sucesor del franquista, y que con uñas y dientes estos autoproclamados socialistas defendieron.

Tras una campaña totalmente ignorada por los grandes medios de comunicación con honrosas excepciones (los programas matinales de La Sexta y Cuatro) y plagados de insultos y burlas por parte de los medios ultras minoritarios, Podemos dio la gran sorpresa en los comicios convirtiéndose nada menos que en cuarta fuerza política, pisándole los talones la tercera gracias al millón doscientos cincuenta mil votos obtenidos gracias a una campaña sin financiación bancaria y basada en el boca a boca y las redes sociales.

A partir de ahí comenzó el ascenso imparable de Podemos a la par que su demonización por todos los actores del régimen, empezando por los medios de comunicación mayoritarios, con El País a la cabeza y siguiendo por los hasta ahora partidos mayoritarios de esta segunda y esperemos que última restauración borbónica, a saber PP, PSOE, CiU, y, en menor medida IU, especialmente sus dinosaurios como Cayo Lara o el dirigente madrileño Ángel Pérez, quien fuera diputado mudo en la legislatura 2008-2011 y aparece hoy como presunto responsable de la campaña contra Tania Sánchez a raíz del tema de las concesiones del ayuntamiento de Rivas.

Curiosamente esta durísima campaña de descrédito a base de mentiras y manipulaciones, con una serie de mantras (tan ridículos como ignorados por la mayoría de la población) del estilo de acusar a los de Iglesias de ser Venezuela, Irán, ETA, expropiadores de viviendas e incluso absurdeces como que van a prohibir la Semana Santa lo único que ha conseguido ha sido darle más fuerza al proyecto. Usted mismo, lector, podrá comprobar como bajo estas líneas comenzarán a crecer como flores de primavera los epítetos dedicados al autor por bocas de insulto fácil, sólo denles unas horas.

La realidad es que la ciudadanía harta de los dos partidos, o, mejor dicho, los dos sectores del partido que lleva cuatro décadas destrozando y arruinando el país, ha puesto a Podemos en la cabeza de todas la encuestas de intención de voto distanciándose cada vez más de estos caducos partidos-empresa que a sólo a cuatro estómagos agradecidos y cuatro inocentes engañan ya.

Podemos es, a día de hoy, la primera fuerza política en intención de voto, el segundo partido en número de militantes, sólo superado por el partido de la Gürtel, los recortes y la ley mordaza, y, el único con una dirección y un programa elegido exclusivamente por sus bases, programa, por cierto, disponible en la web del partido, puesto que, curiosamente, de continuo se les requiere una respuesta rápida a todos (y son muchos) los problemas creados por el PSOE y el PP, partidos de cuyos programas siempre incumplidos hasta la fecha nada se sabe y nada se espera saber.

En todo caso, estos días lo que hay es que felicitar a Podemos por su año de éxitos cuya celebración “oficial” será el próximo 31 de enero en una más que probable multitudinaria manifestación en Madrid.

Todas las demás especulaciones quedarán resueltas muy pronto. En sólo unos meses Podemos estará presente con fuerza en todas las instituciones, empezando por el Gobierno, siempre que una coalición PP-PSOE no lo impida.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Mario Erre

Mario Erre, gallego-argentino-madrileño de 41 años, residente en Chueca desde que Chueca comenzaba a serlo, por lo que ha visto y oído de todo, y que en sus ratos libres trabaja como entrenador personal para sobrevivir en la jungla capitalista y salvaje en la que se ha convertido este nuestro viejo y maltratado planeta.

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