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Reales dobles varas de medir

Ha fallecido el rey de Arabia Saudí, quien no tuvo inconveniente alguno en decapitar y ahorcar a personas homosexuales por el mero hecho de serlo, y en menos de veinticuatro horas se han presentado en Riad gran cantidad de jefes de Estado y de gobierno de países occidentales. Los mismos que viven reclamando su concepto de democracia y respeto a los derechos humanos a otros líderes menos generosos con ellos.

Mario Erre • 25/01/2015

Reales y dobles varas de medir | Foto: Youtube

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Ha fallecido el rey de Arabia Saudí, quien bajo este título tan antidemocrático como trasnochado, ejerció una tiranía absoluta no menor ni muy distinta de la que en su día pudo ejercer en Camboya Pol Pot o en China Mao Tse-Tung, por poner ejemplos de tiranos “de izquierdas” ya que lo más fácil hubiera sido tirar de “hitleres”,” francos”, “videlas” o “mussolinis”.

Este señor, que ostentaba también el rimbombante título de “Guardián de los Santos Lugares”, hizo y deshizo en el país árabigo todo cuanto le vino en gana sin más leyes que su propia voluntad, con el Corán como Constitución y la Sharia como Código Penal, desde mediados de la década pasada, cuando sucediera al rey Fahd, de similar proceder y quien fuera muy celebrado en la corrupta Marbella del gilismo por el desorbitado gasto que seguía a sus apariciones en escena cada verano, mientras un tercio de sus súbditos permanecían y permanecen bajo el umbral de la pobreza, pudiendo presumir, además, de poseer una de las tasas de analfabetismo más altas del mundo en relación al PIB.

Como es lógico, una vez fallecido se han celebrado sus exequias con la rapidez que exige la religión islámica, por lo que en menos de veinticuatro horas se han presentado en Riad gran cantidad de jefes de Estado y de gobierno de países occidentales, los mismos que viven reclamando su concepto de democracia y respeto a los derechos humanos a otros países que cumpliendo o no estas dos premisas no se pliegan a sus órdenes y caprichos o nos les subvencionan ni hacen negocios con ellos para sus beneficios personales, que no de sus países, en la mayoría de los casos.

Uno de estos asistentes ha sido nuestro flamante rey Felipe, esta vez sin la reina Letizia, pues ella no hubiera sido tratada con la deferencia que ya no una reina si no cualquier mujer, y, básicamente, cualquier persona merece en un país en el que el simple hecho de ponerse al volante de un automóvil puede traer consecuencias penales muy complicadas para alguien del sexo femenino, ya sea reina o cenicienta. No olvidemos que las hijas de una de las varias viudas que este señor deja llevan meses encerradas en un palacio sin recibir comida ni bebida, si bien es verdad que por cuestiones más personales que políticas.

Nos encontramos, por tanto, con una de las muchas dobles varas de medir que suelen utilizar los países occidentales y sus líderes (el rey no viajaría representando a España si el gobierno no se lo consintiera): si bien el fallecido monarca saudí era un dictador en toda regla, al ser su petróleo favorecedor de negocios para el IBEX-35 (en el caso español), esto se obvia y se le dedican obituarios en los que se resaltan las cuatro acciones semi-democráticas que puediera haber realizado en su mandato frente a las miles de acciones anti-democráticas y se destaca también la “gran amistad” que unía a las familias reales de ambos países y que tantos dividendos dieron a los grandes empresarios nacionales. Lo que ya no se detalla es el listado de los paraísos fiscales a los que esos dividendos fueron a parar.

También se pasará por alto la falta de respeto a los derechos humanos del fallecido, especialmente a los derechos de mujeres y homosexuales, a pesar de lo cual el jefe del Estado irá a rendir homenaje a su colega árabe, justo unos meses después de la recepción real a algunos autoproclamados “representantes del colectivo LGTBI” posterior a su coronación que el hoy entristecido rey español ante la muerte del amigo saudí ofreciera. Pura coherencia real, como vemos.

Tampoco hemos sabido que opinan estos “representantes del colectivo”, algunos de los cuales esta semana celebraban la aparición en portada del sucesor del "sucesor a título de rey" en una publicación presuntamente destinada a público LGTBI, sobre que su admirado monarca acuda raudo a rendir homenaje a un señor que no tuvo inconveniente alguno en decapitar y ahorcar a personas homosexuales por el mero hecho de serlo y encarcelar y lapidar a mujeres que tuvieron la valentía de intentar no resignarse a valer la mitad de un hombre, tal y como la ley saudí indica.

Para ellas y para ellos mi homenaje y mi respeto, y no para el tirano fallecido ni para un gobierno que envía al jefe del Estado a semejante acto y mucho menos para personas que diciéndose representantes de un colectivo, jalean y defienden a quien se entristece de la muerte de un verdugo de ese colectivo.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Mario Erre

Mario Erre, gallego-argentino-madrileño de 41 años, residente en Chueca desde que Chueca comenzaba a serlo, por lo que ha visto y oído de todo, y que en sus ratos libres trabaja como entrenador personal para sobrevivir en la jungla capitalista y salvaje en la que se ha convertido este nuestro viejo y maltratado planeta.

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