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Cara de ángel

Sentado en aquella terraza de Chueca tomando mi café y disfrutando del sol primaveral, me percaté de ese chico hermoso sentado en la mesa a mi lado. Era un rostro muy angelical y quise conocer la historia detrás de sus bonitas facciones.

Eduardo García • 12/04/2012

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Viéndolo objetivamente, sí, era muy hermoso, aunque no era mi gusto. Demasiado joven para lo que me gusta, pero no puedo negar que me dio curiosidad por saber las historias que podría tener ese chico aparentemente perfecto. Nunca se es demasiado joven para tener cosas que contar.

De labios suaves, mejillas rosadas, cejas oscuras, mirada curiosa, ese angelito llamó mi atención y quise hablarle.

-¿Estás solo?-Le pregunté.

-Quedé en verme con una amiga, pero me acaba de enviar un mensaje diciendo que se atrasará. Creo que no la voy a esperar, que me marcharé.

-¿Por qué?

-No me gusta estar solo, eso me pone nervioso, soy muy inseguro para algunas cosas..-Me dijo, con su voz un poco afectada.

-Ven, siéntate conmigo, te invito a un café.

Sin pensárselo, el chico se sentó conmigo y ordenamos un café con leche para él.

-No suelo tomar café, me pone muy nervioso y después no duermo bien, tampoco té porque tiene teína, pero hoy voy a hacer la excepción.

Me presenté, y él me dijo que se llamaba Javier, pero que podía llamarlo Javi, pues todos lo llamaban de esa manera.

-Pues encantado, Javi. Eres muy jovencito, ¿qué edad tienes?

-Acabo de cumplir dieciocho años. Vivo con mis padres, mi hermano y mi abuela en Chamberí.

-¿Estudias, trabajas, qué haces con tu vida?-Ya empezaba yo con mi labor de cotilleo.

-Pues como he repetido curso, todavía no termino el bachillerato. No sé aún qué voy a estudiar. Mis padres quieren que sea abogado, o doctor, pero yo no quiero. Ellos dicen que tengo que buscar una carrera que me aporte dinero, que estoy muy acostumbrado a tenerlo todo y que en el futuro ellos no estarán para dármelo. A mí me gusta la Historia, aunque no sepa qué hacer con eso. También el Arte.

-¿Qué parte del Arte te gusta?

-No sé hacer nada, pero me gustaría pintar o algo parecido. Sé cantar, incluso entré al coro de la escuela para que me incluyan en un viaje que hicieron a Francia.

-Así que cantas. Cántame un poquito, por favor.-Le pedí-

-¿Aquí?

-Sí, canta bajito, que sólo yo te voy a escuchar.

Decidido, Javi me cantó un trozo de una canción de Britney Spears. Yo lo observaba mientras él cerraba los ojos y disfrutaba de su propia voz.

-Muy lindo, hombre. Deberías dedicarte al canto.

-Ya lo sé, pero los comienzos son muy difíciles.

-Y tú prefieres un comienzo más fácil.

-Pues sí, que ya mi vida ha sido muy complicada.-Me dijo, mirándome a los ojos de manera casi forzada.

-¿Por qué me miras con tanta concentración?

-Porque estoy haciendo un ejercicio de mirar a la gente a los ojos, que antes me costaba mucho.

-Sabes que lo que estás es provocando.-Sonreí.

-Puede ser, pero yo siempre permito que me besen, mucha gente se acerca a mí y me besa, yo dejo que lo hagan.

Aunque ese chico no me provocaba deseo sexual, quise ver si era cierto lo que decía. Me acerqué a él, lo besé y le entré la lengua en la boca. Él permaneció inmóvil, sin mover un solo milímetro de su cuerpo.

-Veo que es cierto, Javi, que te dejas besar con facilidad.-Sonreí.

-Sí, para mí es muy normal que me besen.

-Estoy asumiendo que eres gay.-Volví a sonreír.

-Sí, siempre lo he sido, desde muy niño lo he sentido. Nunca he tenido deseos por una chica, nunca he besado a una chica.

-¿Tienes novio?

-Mi primer novio fue a los catorce años. Él tenía veintinueve, lo conocí en un chat. Claro, teníamos que vernos a escondidas por la diferencia de edad. Por suerte él vivía solo y yo me iba a verlo siempre. Estuvimos juntos por un año.

-¿Estabas enamorado?

-Creo que sí. Al menos me gustaba mucho. En la cama era todo muy bueno porque yo soy totalmente pasivo y él es totalmente activo, así que había mucha compenetración.

-Y eso es todo lo que hacían, siempre en su casa.

-No podíamos ir a ningún lado, porque él tenía miedo de que nos vieran juntos. Yo lo admiraba porque sabía hacer muchas cosas de informática. Yo admiro a la gente que sabe hacer cosas, a la gente inteligente.

-¿Por qué terminó esa relación, Javi?

-Porque conocí a otro.

-¿También en un chat?-Le pregunté, sabiendo ya la respuesta.

-Siempre conozco a la gente por chat, no sé por qué. Pues como te contaba, que entonces, al estar con el otro, no me parecía justo continuar con mi novio. Se lo conté y terminamos la relación. La terminé yo. Él me decía que quería continuar, que no le importaba que lo hubiese engañado, pero a mí no me parecía justo. No lo quise ver más. Lo hice por él, claro.

-Sí, sí, claro. O tal vez ya querías terminar la relación y buscabas una excusa.

-No lo sé. Fue para esa época que en mi casa se enteraron de que soy gay.

-¿Ah sí, y cómo se enteraron?

-Mi casa tiene dos pisos, pero con una sola línea de teléfono para toda la casa. A mi abuela, que vive en el piso de abajo, le gusta escuchar las conversaciones telefónicas. Así que escuchó una conversación que tuve con un amigo acerca de mi ex y los chats y todo eso. Cuando colgué, ella me llamó y me dijo que lo había escuchado todo y que sabía lo que yo era.

-¿Qué pasó entonces?

-No mucho, era como si siempre lo hubiesen sabido. Creo que pensaban y aún piensan que es una etapa pasajera en mi vida, un signo de rebeldía. Nunca me hablan del tema y piropean la ropa moderna que uso.

-¿Y tu hermano cómo lo tomó?

-Mi hermano tiene veinticinco años, pero es un poco autista, es muy extraño. Además come todo el día, no tiene novias, no tiene sexo, no tiene a nadie. Se viste de manera anticuada. No lo entiendo.

-¿Es tan hermoso como tú?

-No. Somos totalmente diferentes hasta en eso. Él no es tan agraciado y no habla tanto como yo. Tiene el pelo negro, rizado, barba oscura. Yo casi no tengo pelos en el cuerpo y los pocos que me salen me los quito.

-¿De qué color es tu pelo? Es que veo una mescolanza de colores.-Quise saber.

-Pues ya ni yo lo sé. Era color castaño claro, pero me lo he teñido de varios colores, desde el negro hasta el rubio, y ahora ya es cualquier cosa.

-Eso veo.

-Es que tuve otro novio que era fotógrafo y como le gustaba mucho hacerme fotos, me teñía el pelo de todos esos colores.

-Mayor que tú, obviamente.

-Treinta y cinco años tenía. Lo admiraba porque era fotógrafo.

-Y lo conociste en un chat.

-¿Cómo sabes?

-Intuición. Pero hay otra pregunta que te quiero hacer.

-Claro, dime.-Me dijo, volviendo a tomar un poco de su café con leche.

-¿Buscas siempre hombres mayores que tú?

-Es que no me gustan los de mi edad. Me atraen los hombres mayores que yo.

-¿Cómo es tu relación con tu padre y con tu hermano?

-Muy alejada, distante. Casi no me hablo con ellos. Sólo con mi madre y con mi abuela es que hablo mucho.

-¿No se te ha ocurrido pensar que en esos hombres mayores buscas a un padre y a un hermano mayor?

-Nunca lo había pensado. ¿Será por eso que he soñado varias veces que follaba a mi padre y a mi hermano?

-¿Has soñado eso?-Le pregunté.

-Sí, algunas veces. A pesar de ser pasivo, soñaba que los follaba.

-Bueno, en los sueños no se manda. Y si me preguntas, creo que la razón por la que buscas hombres mayores es esa, la necesidad de un padre más cercano a ti, y tal vez la de un hermano también.

-¡Joder!

-¿Y en la escuela te va muy mal?

-Me echaron de la escuela anterior. Era una escuela privada británica.

-¿Por qué te echaron?

-Mis compañeros me hacían “bullying” por ser gay, y cuando quise defenderme a los golpes, la dirección se puso del lado de ellos y me echaron a mí.

-¡Qué injusto!-Me indigné.

-Así es. Para colmo perdí el curso. Ahora estoy en una escuela de curas, pero me los paso a todos por el culo. La vida me ha enseñado a sobrevivir. Hace un año intenté suicidarme. Me tomé seis pastillas para dormir y llamé a mi madre para contarle lo que acababa de hacer.

-Eso no es suicidio, hombre, que con seis pastillas para dormir nadie se muere. Eso fue un llamado de atención. Inconscientemente te estabas asegurando de que te rescataran.

-Lo sé.-Javi se rió, como un niño cuando es pillado en una travesura.

-Javi, eres muy hermoso, cuídate mucho. Quiérete mucho a ti mismo y no permitas que nadie te pisotee. Ahora tengo que irme a trabajar. Ha sido un gran placer hablar contigo.

-Gracias a ti por escucharme, ha sido muy fácil contarte todas estas cosas.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Eduardo García

Eduardo García nació en Santo Domingo y, tras residir unos años en Chile, donde publicó sus tres primeras novelas, se afincó en Madrid. En España ha continuado con su labor de escritor, además de dedicarse a dar clases de yoga y a las terapias alternativas. Sus últimas novelas están disponibles en Gaymazon. Su columna La cuenta, por favor ha sido nominada a los premios Bésametonto 2013.

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