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Diossa, la petarda perfecta

Didí Escobart, o Diossa, como quieran llamarla, es una diva que no necesita introducción. Personaje de culto de la noche moderna madrileña. Aquí les dejo la entrevista que le hice hace poco, y cómo disfruté con su avasallante personalidad.

Eduardo García • 31/05/2012

Diossa, la petarda perfecta

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Nos reunimos en un café ultra chic en el centro de Madrid, y me sorprendió agradablemente su extrema puntualidad y su gran simpatía. Ojos azules y pelo rubio con algunos mechones color rosa, vestida de una manera extravagantemente elegante y moderna. Claro, sin dejar de comportarse como lo que es, una verdadera Diva.

-Mi querida Didí, tengo que confesar que, como extranjero, aún tengo dudas de lo que significa ser una Petarda.-Le pregunté, porque no iba a quedarme con las ganas de saber. Ganas de cualquier otra cosa, bueno, pero de saber, nunca.

- La aptitud y actitud petarda es universal, y me consta que por ahí hay mucha petarda suelta,-me contestó, mirándome con su coquetería habitual.-Se trata de llevar el “snobismo” hasta sus últimas consecuencias. Se trata de ser superficial sin ser estúpido. Se trata de ver el lado lúdico de la vida, de vivir dándole protagonismo al sentido del humor, y al egocentrismo, sin prejuicios.

-¿Eres todo eso?

-Soy todo eso y más. Hablamos de la frivolidad bien entendida, del “frikismo” de alto “standing”

-¿Por ejemplo?

- Alguien que asiste a una fiesta y se obsesiona con epatar con un buen modelo es, sin duda, una petarda. Pero está claro que resulta imprescindible leer Manual de la perfecta petarda y El retorno de la petarda perfecta para disponer de toda la información necesaria para asimilar el concepto.

-¿Leyendo esos dos libros podremos conseguir llegar a ser grandes petardas, o hay que nacer siendo ya petarda?-Le pregunté, tomando un poco de mi café.

-La petarda auténtica está predispuesta desde antes de tener uso de razón, y desde pequeña destaca por… ¡petarda! Pero hay otra petarda, tanto o más peligrosa, y desde luego con mucho mérito, que se convierte por decisión propia a lo largo de su vida. Probablemente estos últimos llevaban una petarda en su interior, en estado latente. Ser petarda es divertido y atractivo, pero también resulta agotador. No todo el mundo está preparado para serlo. Por cierto, leer mis libros podría ser una buena manera de iniciarse en esta filosofía de vida.-Me dijo sonriendo y señalando sus libros que tenía frente a ella sin ningún tapujo.

-Me imagino que hay diferentes niveles hasta poder llegar a ser la Petarda Perfecta.

-Supongo que sí, porque mi nivel, por ejemplo, no se consigue así como así. Yo lo que desgloso en mis tesis sobre este ente es la enorme variedad existente, independientemente de los diversos ciclos que se suceden hasta conseguir esa “perfección” o alto nivel.

-¿Cuáles son los inicios de Didí Escobart?

-Se pierde en la noche de los tiempos. Hay una proto-Diossa/Didí que comenzó a contonearse en la década de los 70´s. En los 80´s ya hice teatro, radio y muchas tonterías. Y a partir de 1991 comienza la historia oficial, capitaneando el grupo de cabaret Redentoras Humilladas, escribiendo en fanzines y, en definitiva, haciéndome un hueco y un nombre en la noche cultural madrileña y en el ámbito nacional alternativo. Ya digo, la petarda perfecta no surge por generación espontánea… por lo menos en mi caso. Me he fabricado a mí misma, si bien desde muy pequeña ya era insoportablemente petarda. Bueno, e insoportable en general.-Dijo esto último riendo y mirando a ambos lados de la sala.

-Pero hay una diferencia entre Didí y Escobart y Diossa, me imagino.

-No hay mucha diferencia, por no decir ninguna. Utilizo Didí para firmar espectáculos, entrevistas, libros, y entiendo que me convierto en Diossa al subir al escenario y desplegar todo mi poderío. Diossa es la diva, el personaje, y Didí es la profesional, la artista que da vida y coordina todo. Diossa nació en 1991 y Didí en 2000, para cubrir esa presencia que requerían los medios, y para los cuales Diossa era “demasiado Diossa”. Pero esto también es algo que explico con más detalle en una “autoentrevista petarda” en mi libro.

-Me encanta que cantes con tu propia voz. ¿Nunca has usado playback?

-Hace muchos años trabajaba el playback, simplemente porque era la moda, y se conseguían montajes muy especiales, mezclando cosas o modificando los sonidos, algo muy experimental. Era exactamente lo que me apetecía hacer, una puesta en escena alternativa. Pero una actriz lo que quiere es proyectar su voz, tanto interpretando como cantando, y mi show en ese sentido hace mucho que es convencional. Soy una todoterreno, y hago todo lo que haga falta, y todo lo hago bien. Soy una especie de cantante lírica sexy punk, una cupletista moderna.-Me contó, dándole un pequeño sorbo a su bebida sin azúcar.

-Ya que nos ponemos, podrías contarme también quiénes son tu inspiración a la hora de travestirte, de hablar, de cantar.

-Bueno, darling, me gusta ser excesiva a la hora de vestirme, pero no sé si lo denominaría travestirme. En cualquier caso el término me encanta. Una de mis divas favoritas es Nacha Guevara, pero también adoro a Nina Hagen. Uno de mis referentes es Alaska, mi madrina profesional. En fin, hay mil personajes, reales y de ficción, que me han influido y han ayudado a construir a Diossa.

-¿Te consideras un ejemplo a seguir?

-¡Por supuesto! Pero tampoco quiero que me imiten mucho, ya que entonces perdería toda mi originalidad. Mejor que la gente se limite a adorarme y envidiarme y aplaudirme y hacerme proposiciones deshonestas.

-¿Dirías que eres transgresora?

-Ya es muy difícil transgredir, aparte de que siempre hay gente a quien le encanta escandalizarse, aunque tú no lo pretendas. Creo que ya soy muy mayor para intentar transgredir por que sí. Prefiero hacer cosas en las que crea, contar lo que me apetece, disfrutar con mi trabajo, y luego cada cual que lo reciba como quiera. De alguna manera la trasgresión ha sido algo connatural en mí, lo que pasa es que soy tan asquerosamente educada y correcta que el público lo toma también como algo natural y legítimo.

-Por lo que veo, Didí, haz hecho de todo en esta vida. ¿Hay algo que te falte por hacer? ¿Hay algo que no te atrevas a hacer?

-Hay un millón de cosas que no he hecho, y las que he hecho las podría haber hecho un millón de veces mejor, seguro. Es raro que no me atreva a hacer algo que me propongan, soy muy lanzada. Ello me ha llevado a trabajar en cine, teatro, televisión, radio, prensa, literatura, Internet. Pero si una propuesta no me ilusiona, o no me veo capacitada, entonces prefiero declinar, porque yo cuando me tiro a la piscina lo hago de cabeza.

-¿Hacia dónde te diriges o crees que te diriges, o quieres dirigirte, o esperas dirigirte, o como quieras llamarlo?

-Te lo explico con claridad. El anhelo de cualquier artista es tender siempre a la mejora, a “la perfección”, pero yo, al menos como petarda ¡ya soy perfecta!, así que lo tengo duro. Sólo me queda involucionar, degenerar, o lo que es lo mismo: cerrar el círculo. E intentar modificarlo, para de paso conseguir la cuadratura. A nivel profesional, teniendo en cuenta la dificultad que entrañan los tiempos que vivimos, me conformo con seguir teniendo la oportunidad de tocar diversos palos, y experimentar cosas nuevas, ¡que no es poco!

-Me enteré que este sábado 2 de junio estarás firmando tus libros en la Feria del Libro del Madrid.

-Tú te enteras de todo.

-Soy un alma curiosa, eso ya lo sabes. Recuerda además que yo también estuve firmando el fin de semana pasado. ¿Podrías entonces decirme qué pueden esperar las personas que vayan a visitarte a tu caseta en el Parque del Retiro?

-Claro que yes, pero la caseta no es mía, darling, es la de la Librería Berkana, caseta 94, no vaya a ser que se confundan y terminen en otra. Lo primero es que compren mis libros. Y además, a todos los que vayan no, porque hay que mantener un mínimo de dignidad, pero a los que me compren un ejemplar puedo comerles un poquito el rabo. Si se trata de una chica entonces le como el rabo a su novio, y si se trata de una lesbiana le como el rabo a su hermano o a cualquier otro familiar o vecino con rabo.

-Casi nada.-Me reí.

-Por supuesto, se trata de publicidad engañosa. No me gusta ejercer intrusismo profesional. Pero está claro que tal y como están las cosas se hace imprescindible una estrategia promocional agresiva.

-Pues el sábado en la tarde te veo sin falta, iré preparado.

-Sé que ya tienes mis libros, pero si quieres el mismo trato que a los nuevos compradores, ya sabes que puedes volver a comprarlos.-Me miró, me sonrió y me derretí.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Eduardo García

Eduardo García nació en Santo Domingo y, tras residir unos años en Chile, donde publicó sus tres primeras novelas, se afincó en Madrid. En España ha continuado con su labor de escritor, además de dedicarse a dar clases de yoga y a las terapias alternativas. Sus últimas novelas están disponibles en Gaymazon. Su columna La cuenta, por favor ha sido nominada a los premios Bésametonto 2013.

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