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Drama Queen (Segunda Parte)

Aquí llega la continuación de Drama Queen, gracias por esperar. Espero que la disfruten, que la lean, la compartan y la comenten. ¡Abrazos!

Eduardo García • 15/03/2012

DRAMA QUEEN SEGUNDA PARTE...........................................................................

eduardo garcia drama queen segunda parte café

Cuando Violeta me llamó de nuevo, una semana después de nuestro encuentro en el que me contó acerca de la chica que la besó, yo me acababa de levantar. No suelo hablar mucho en las mañanas a menos que haya amanecido con algún amante furtivo que me llenara de caricias, pero como ese día no se daba el caso, no estaba por hablar mucho. Por lo tanto, a sus súplicas de vernos lo más pronto posible, logré balbucear que la vería a las doce de ese mismo día.

Quedamos en encontrarnos en una terraza del centro, aprovechando el clima maravilloso que hacía. Como yo ya sabía que ella jamás iba a llegar a tiempo, llevé conmigo el libro que estaba leyendo para adelantarlo mientras me tomaba un café. En realidad el día estaba maravilloso y, sentado bajo el sol, intenté llenarme de energía.

Me distrajo una madre a mi lado que intentaba alegrar a su bebé. Mientras ella se contorsionaba de un lado a otro, cantando, bailando, y haciendo muecas impensables, el bebé, desde su cochecito, la miraba fijamente con cara de ¡pero-qué-mierda-haces-por-favor-que-me-dejas-en-ridículo! No pude evitar el sonreír al ver que la madre, en efecto, la estaba pasando mucho mejor que el bebé al que no logró sacarle mi media sonrisa mientras ella se partía a carcajadas.

Finalmente, después de dos cafés, llegó Violeta, de nuevo con cara de que el tiempo no le da para nada y fumando con desesperación.

-Hello, baby! Lo mejor de las terrazas es poder fumar todo lo que te da la gana.-Me dijo, dándome dos besos con olor a nicotina y sentándose frente a mí.

-Llegas más temprano que de costumbre o me he tomado los cafés más lentamente. Que esta vez sólo me ha dado tiempo a tomarme dos.

-No me reproches, por favor, que mi vida es tan dura. Como dice el dicho aquél, “es tan difícil ser yo”.

-Me lo imagino.

Ella le pidió al camarero un café con azúcar moreno y yo la miré sorprendido.

-¿Qué pasó con tu té rojo sin azúcar?-Le pregunté-

-No me mires así, honey, que es que estoy cansada ya de cuidarme tanto, eso me tiene muy agotada. Además, ahora me siento muy hermosa y no me importa tener un par de kilitos de más, que total, yo me los merezco.

-¿Pero qué me dices? Me alegra escucharte hablar así. Creo que tienes muchas cosas que contarme.

-Así es. Oh my God!-Me dijo con una sonrisa pícara.

-Violeta, ¿por qué te empeñas en decirme palabritas y frasecitas en inglés?

-Es que sabes que lo estoy estudiando, y nuestra teacher nos dijo que debemos de practicar e involucrar el idioma en nuestras vidas.

-Entiendo. Pero ahora necesito que me cuentes qué ha sucedido con la chica que te besó.

-¿Belén? Pues mira, pasó lo que tenía que pasar. El día siguiente que hablé contigo, fui a trabajar y me la encontré. Yo no tuve que hacer nada, ella se acercó a mí y me pidió disculpas, me dijo que no quería tener mal rollo conmigo, que sabía que yo estaba casada y todo eso, que no era necesario hablarnos más.

-Y ahí terminó todo, claro.

-Pues no, sabes que no puedo dejar las cosas inconclusas, que después no duermo bien. La invité a tomar algo conmigo a la salida del trabajo ese mismo día. Así que, como dos colegialas, nos fuimos de copas. Llamé a Diego y le dije que estaba celebrando el cumpleaños de una compañera del banco.

-¡Y qué cumpleaños!-Me reí.

-¡Ay, my friend! Terminamos en la habitación de un hostal, haciendo todo lo que te puedas imaginar.

-Mira que mi imaginación es muy amplia.

-Pues hicimos todo eso y más.

-Obviamente después no volvieron a hacer nada más, considerando que estás casada.

-Te equivocas. Nos vemos todos los días y pasamos la hora de la comida juntas.

-¿Qué harás con Diego? Sabes que no puedes o no debes de mantener dos relaciones, no es sano para ninguno de los tres.

-Lo he estado pensando todos estos días, no creas que no. Me he dado cuenta que en realidad no amo a Diego. Me molesta que se levante todos los días a las cuatro de la mañana a cagar, que ronque como un puerco, que me diga Violetita cuando quiere sexo, y eso es cuando lo quiere porque ya casi nunca hacemos nada.

-Violeta, recuerda que las relaciones no son fáciles, que el vivir con alguien tiene todo eso y más. Tal vez te estás dando cuenta o de que no estás enamorada de él, o simplemente estás caliente como una perra por tu nuevo descubrimiento.

-Es que si fuera calentura, ya se me hubiera pasado, que tenemos viéndonos todos los días Belén y yo y cada día me gusta más. Eso nunca me pasó con Diego. Con él me casé porque pensaba que era lo correcto, que no había nada más para mí en la vida.

-¿Vas a dejar a Diego aunque no sepas qué sucederá con Belén mañana?

-Amigo querido, aunque Belén salga mañana de mi vida, esto me ha ayudado a darme cuenta de que no estoy enamorada de Diego, y también he descubierto una sexualidad dentro de mí que no sabía que tenía o que tenía muy escondida, no lo sé. Pero esto lo quiero vivir.

-Vívelo, pero sin hacer daño.

-He tomado una decisión. Esta noche hablaré con Diego y le diré que no quiero seguir con él. No le diré que estoy con alguien más, porque no me lo perdonaría, pero voy a decirle que todo ha terminado. En el fondo, creo que él lo sabe, porque ya ni me busca en la cama ni pasa nada entre nosotros.

-Tal vez tiene a otra.-Le dije.

-O a otro, que nunca se sabe en este mundo en el que vivimos.

-Lo importante es que te veo muy bien, Viole, te veo feliz.

-Lo estoy, y te juro que no es solamente por Belén, pero siento nuevos vientos que me abrigan.

-Amiga, te deseo toda la suerte del mundo. Y si Diego esta noche te echa de casa, ya sabes que te puedes venir a la mía por unos días, pero no demasiados días porque yo necesito mi espacio para los chicos que quieren darme un poco de amor.

Violeta encendió otro cigarro y me sonrió, mientras yo la miraba tomando un sorbo de mi café.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Eduardo García

Eduardo García nació en Santo Domingo y, tras residir unos años en Chile, donde publicó sus tres primeras novelas, se afincó en Madrid. En España ha continuado con su labor de escritor, además de dedicarse a dar clases de yoga y a las terapias alternativas. Sus últimas novelas están disponibles en Gaymazon. Su columna La cuenta, por favor ha sido nominada a los premios Bésametonto 2013.

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