Los laberintos de Guillermo Arróniz López

Conversar con Guillermo Arróniz es viajar a través de la historia, de mundos fantásticos que nos hacen volar y no querer volver a tocar suelo, que nos hacen querer continuar escuchándolo una y otra vez. Lo bueno es que tenemos sus libros que producen el mismo efecto, y yo los leo y los releo sin parar. Aquí su entrevista, todos a volar...

Eduardo García • 03/09/2013

Los laberintos de Guillermo Arrónis López

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1- Leyendo tus laberintos, no puedo dejar de pensar en que tus relatos son muy íntimos, como si estuvieses contando alguna anécdota tuya. ¿Estoy en lo correcto? ¿Estás contando experiencias propias?

Me halaga tu pregunta porque esto significa que hago muy verosímil lo que escribo y este es uno de mis objetivos (técnicos) como escritor. No es la primera vez que escucho algo similar. En mi opinión todos escribimos desde nuestras inquietudes, al menos todos los escritores que me interesan. Hay una voz nuestra en lo que plasmamos sobre el papel y eso, finalmente, genera una huella, una impronta reconocible. Pero no estoy contando experiencias propias: ni soy un maestro de Estética/Arte en el Renacimiento, ni me dedico a visitar las estaciones de autobuses para dar caramelos a los niños, por ponerte dos ejemplos (Maese Paolo y La Rueda Inmóvil).

Uno se nutre de la experiencia propia, pero no habla de sus anécdotas necesariamente.

2- Como bien lo dice el prólogo, los personajes de tus laberintos están desprovistos de glamour, son muy comunes y corrientes, y también noto que hay una fuerte carga erótica en tus cuentos. Describe un poquito con tus propias palabras, estos pequeños y oscuros laberintos en el que nos sumergimos al leerlos.

Este es un libro cuyos padres son polos que se atraen: la muerte y el deseo. Tanatos y Eros. Todos los relatos, salvo uno, tienen o podrían tener lugar en el siglo XXI, pero aquello sobre lo que hablan es tan antiguo como el Hombre, porque es consustancial a él: el sexo y el paso a la otra vida son dos de las obsesiones que marcan nuestra existencia. Y muchas veces parecen ser experiencias más cercanas entre sí de lo que podríamos pensar a primera vista. Estos laberintos son las vidas de unos personajes que son homosexuales como podrían no serlo, que viven su sexualidad de formas diferentes, y a veces se enfrentan a la muerte o a vivencias con el Más Allá. Lo que no tiene este libro son pelos en la lengua. No he pretendido contentar a nadie: se habla sin tabúes de sexo explícito y se habla de fe en una vida después de esta aunque me conste que existan muchos homosexuales ateos a los que no les interesa el tema. Otro de los objetivos de la obra era hacer una colección de relatos eróticos, pero con calidad literaria.

3- Los pequeños laberintos es tu primer libro de relatos publicado en papel, pero antes ya habías hecho algunas otras cosas en blogs y en páginas digitales. ¿Nos puedes contar un poco acerca de tu experiencia literaria antes de este libro de cuentos?

Llevo escribiendo unos veinticinco años, desde la niñez. Tengo siete novelas escritas y una publicada (Epitafio del Ángel); un libro de nanorrelatos históricos gratuito colgado en Internet (Borgianos, epitafios y nanorrelatos); el libro que nos ocupa; y una colaboración en una obra coral de relatos de varios autores. Pero además he colaborado con medios de prensa en papel y digital tanto universitarios como temáticos LGTB desde hace siete u ocho años: Mundo joven, Adiós, Eccus; Generación XXI y su continuación GeneraciónNet; Ellibrepensador; Universogay son algunos de esos medios. He escrito, fundamentalmente, reseña literaria, pero también artículos de viajes, entrevistas… Escribir me apasiona. Es casi como respirar… o mejor aún, como comer: es un placer necesario.

4- ¿De dónde vienen tus deseos de escribir y de contarnos cosas? ¿En qué te inspiras?

Mis deseos de escribir vienen de todas partes: de historias que aparecen en mi mente de forma instantánea; versos que surgen por generación espontánea sin que los haya llamado; anécdotas que me cuentan y que son el germen de un relato muy distinto que va creciendo dentro, transformándose hasta ser irreconocible, una especie nueva que nace de un injerto a la tierra fértil de mi imaginación…; de imágenes aisladas que me dan pie a historias anteriores o posteriores a ellas… Me inspiro en lo que veo, lo que oigo, lo que sueño, y en el mundo de las ideas por el que me paseo continuamente de la mano de númenes encantadores (y a veces un poco traviesos). Por supuesto otros libros son también el mejor abono para la creación, y a veces también el origen, la motivación para algunas historias. Lo que no es copia, se dice, es plagio.

5- Después de los laberintos, participaste en el libro de relatos históricos de varios autores, "Tiempo al tiempo". ¿Podrías decirnos qué es lo próximo que podemos esperan de ti?

Sí, mi relato “Cuerpos de Misericordia” es la colaboración en la obra coral que mencionaba antes. He tenido la suerte de participar en este proyecto tan hermoso que une dos temas que me interesan especialmente: la Historia y la homosexualidad. Investigar sobre cómo se ha vivido el deseo hacia el mismo sexo en otras épocas me resulta no sólo fascinante, sino necesario para entendernos a nosotros mismos. Tengo entre manos una obra íntima, pequeña, un capricho, que espero presentar en 2014, en la primera mitad del año. Y estoy trabajando en otros dos proyectos que, de salir, verán la luz más adelante, quizá a finales del mismo año y a principios o mediados del siguiente. Pero no quisiera hablar demasiado de ellos… prefiero que los comentemos cuando hayan brotado a la luz. Sólo te diré que voy a explorar registros que no había publicado antes en un deseo de aprender, mejorar y completar mi visión.

6- Tienes, aquí mismo, una columna acerca de relatos de viajes, de lugares que visitamos a través de tus letras. ¿Por qué esa gran pasión por los viajes? ¿Escapas de algo, buscas algo, tienes un gran afán por conocer otras cosas, qué pasa por tu cabecita?

Supongo que el origen de los gustos, sus causas primeras, es algo difícil de hallar y explicar. Siempre me ha obsesionado viajar. Creo que a los cinco años ya estaba preguntando cuándo íbamos a ver las pirámides cada vez que pasaba por delante de los obeliscos que hay justo antes de llegar al puente de Toledo, según se desciende por la calle del mismo nombre. Quiero conocer otras culturas, otras formas… y sobre todo el pasado: los restos, las arquitecturas y obras de Arte que han dejado los que vivieron antes que nosotros, sujetos a las mismas necesidades primarias pero en entornos y formas de trabajo y coexistencia muy diferentes a los nuestros. Son nuestros “abuelos” y “tatarabuelos”, que dejaron huellas maravillosas de su espíritu, de aquello en lo que creían y por lo que se esforzaban, desde los templos y las tumbas egipcias hasta las catedrales góticas; desde los avances pictóricos del Renacimiento hasta la perfección y el claroscuro de las esculturas barrocas. Me hacen sentir y me hacen querer trasmitir mis emociones. Por eso escribo sobre mis viajes; viajes que, todo hay que decirlo, a veces son internos y están provocados por acontecimientos sencillos como un concierto o una visita al taller de un pintor más que por desplazamientos a lugares a miles de kilómetros (aunque eso también me fascina, romper la rutina y cambiar el escenario, lo que provoca otras actividades y otros pensamientos).

7- Vemos que has probado, con éxito, el campo de los relatos y de las columnas. ¿Tienes pensado también escribir, en algún momento, una novela?

Como te comentaba a otra de tus preguntas escribí seis novelas antes de decidirme a publicar Epitafio del Ángel. Y, por ir un poco más lejos, te diré que uno de los proyectos de los que hemos hablado es una novela cómica, llamada “En busca de Pepa la Pipera”, que no tiene nada que ver con mis obras anteriores y que supone un reto en su novedad. El diálogo no ha sido nunca mi fuerte y aquí cobra un protagonismo muy notable, que dota a la narración de un ritmo muy diferente y un estilo más fresco, menos académico.

Al final no he cumplido mi palabra y te he contado un poco más de esos libros futuros que quizá lleguen a ver la luz…

8- Eres fanático de la historia en general, y sobre todo de los Borgia. ¿A qué se debe esta gran pasión por estos temas?

Algo de todo esto lo he adelantado ya. Te contaré, sin embargo que la pasión por los Borgia es de las pocas que no desarrollé de niño sino hace once años, en las tierras de Uckfield, en Reino Unido, por culpa de un ejemplar de la maravillosa novela La cárcel del amor, de Luis Racionero, que alguien dejó en aquellas estanterías para mi placer y regocijo. El ambiente que se respiraba en aquella obra me atrapó, sufrí su embrujo y empecé a leer sobre esta familia surgida de Játiva hace más de cinco siglos. Hoy, con una biblioteca de más de cien ejemplares sobre los protagonistas más conocidos, sus contemporáneos y su tiempo, se puede decir, sin temor a equivocaciones, que soy un obseso del tema. Creo que pocas épocas han dado genios de la talla de aquellos: desde artistas como Miguel Ángel a pensadores como Erasmo o Maquiavelo; desde políticos como Rodrigo Borgi -el papa Alejandro VI- o Lorenzo de Medici hasta estrategas como César Borgia, supuestamente su hijo. En España se dieron cita también Isabel I, Fernando -su esposo, el más artero político que se haya conocido, posiblemente-, el cardenal Cisneros, Gonzalo Fernández de Córdoba… La lista es larga y todos los nombres son de gran peso.

9- ¿Cuáles son tus referentes literarios, y esos autores sin los que no podrías vivir?

En este caso podría citar muchos nombres, pero intentaré reducir la lista. En poesía Quevedo, Rimbaud, León Felipe, Gil de Biedma, Lorca, Verlaine, Reinaldo Arenas, Gerardo Diego, Rubén Darío, Manuel Machado, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez (su primera etapa). En prosa Albert Camus, Terenci Moix, Michael Ende, Víctor Hugo, Flaubert, Huysmans, Unamuno, Clarín, Vargas Llosa, Galdós, Emilia Pardo Bazán, Carmen Navaz (Carmela Saint Martin). En teatro Wilde, Shakespeare, Lope, Buero Vallejo. El siglo XIX me apasiona en general, es todavía un momento en el que la inocencia de la Humanidad permite soñar con la magia. La máquina ha llegado a las vidas de los hombres de Occidente pero aún no las ha desbordado.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Eduardo García

Eduardo García nació en Santo Domingo y, tras residir unos años en Chile, donde publicó sus tres primeras novelas, se afincó en Madrid. En España ha continuado con su labor de escritor, además de dedicarse a dar clases de yoga y a las terapias alternativas. Sus últimas novelas están disponibles en Gaymazon. Su columna La cuenta, por favor ha sido nominada a los premios Bésametonto 2013.

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