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Marica ilusa

Para los que conocieron a Alonso, mi amigo peruano que me inspiró "Con el vestido de novia en la cartera", aquí les dejo su nueva hazaña, por decirlo de alguna manera.

Eduardo García • 10/05/2012

Marica ilusa

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Estaba en lo mejor del sueño, disfrutando de John Leslie, mi actor porno fetiche de los años ochenta, aquel con cara de turco degenerado que estaba dispuesto a todo y follaba de todas las maneras posibles. Con él aprendí las técnicas amatorias más insólitas y desinhibidas. Mientras disfrutaba de aquel paraíso morboso, el timbre de mi móvil, que sonaba insistentemente y sin piedad, me despertó y me sacó de ese inmenso momento de placer.

-Aló.-Contesté con desdén y en voz alta, mientras miraba el reloj que tenía al lado de la cama. ¡Las ocho y media de la mañana de un miércoles!

-Hola, nene. ¿Te he despertado?-Me habló Alonso desde el otro lado de la línea.

-¿Sabes la hora que es?

-Deben de ser como las ocho y media de la mañana, porque entré hace poco a trabajar.

-Por la mierda, Alonso, ¿hace qué tiempo nos conocemos?

-Hará algo más de un año y medio, ¿por qué?

-¡¿Y en todo este tiempo no sabes que no existo antes de las diez?! Antes de esa hora no me despierto, eso ya deberías saberlo a esta altura de nuestra amistad. ¿O es algo muy difícil de entender?

-Joder, ¿entonces para qué dejas el móvil encendido?

-Por si hay alguna emergencia.-Le contesté con mi voz ronca de acabado de levantar, y tratando de recordar un poco mi sueño con mi actor porno favorito.

-Pues esto es una emergencia, nene.

-¿Ah, sí? ¿Qué te ha sucedido?-Me preocupé entonces.

-Me he enterado de que conoces a un chico con el que acabo de empezar a verme, y por el que he empezado a sentir cosas.

-¿Y ésa es la emergencia? ¿Qué cosas sientes?

-Me estoy enamorando de él.

-¿Cuántas veces se han visto?-Le pregunté, poniéndome de pié, ya me daba cuenta de que esto no sería una conversación corta y el sueño se me fue.

-Seis, y han sido los mejores seis polvos de mi vida.

-¿Dices que ese chico me conoce?

-Sí, se llama José, y ustedes se conocen del gimnasio.-Me dijo y traté de hacer memoria. ¿José del gimnasio? Le pregunté cómo era, que me lo describiera y entonces lo recordé.

-¡José el enfermero!

-El mismo, es lo más lindo que me ha sucedido en la vida.

-¿No te ha sido suficiente con la columna que ya escribí acerca de ti, aquella de “Con el traje de novia en la cartera”? Por la mierda, Alonso, eres insaciable. ¿Es que no aprendes?

-Esto también lo puedes escribir, si quieres.

-¿Pero con José? Ya veo que sigues desesperado por encontrar estar con alguien.-Yo seguía sorprendido.

-¡Pero si es muy guapo!

-Sí, es guapo, y musculoso y todo lo que quieras. ¿Cuándo vas a empezar a buscar calidad en lugar de cantidad?

-¿A qué te refieres?

-En la vida no todo son los músculos ni el físico.

-Es majo y además me folla bien. Nos llevamos muy bien en la cama.

-¿Y fuera de ella?

-Nunca nos hemos visto fuera de la cama.

-Bueno, si eso te hace feliz, entonces sigue adelante con él.

-Me mola que es madurito, debe de tener tu edad.

-Yo no soy madurito todavía, peruana putona y ridícula.

-Nene, recuerda que yo soy una marica enamoradiza, que cualquier muestra de afecto o cariño lo disfrazo de amor verdadero.

-¡Ah! ¡Es que lo sabes! De ahora en adelante te voy a llamar Elizabeth Taylor.

-Eres muy cruel.

-Es que veo que cualquier buena follada para ti es haber encontrado el amor verdadero.-Le dije mientras caminaba hacia el baño para orinar.

-Debes de escribir lo que te cuento, estoy seguro de que mi historia es un buen legado para las maricas enamoradas.-Me dijo sin ningún tapujo.

-Querrás decir un legado para las maricas ilusas.

-¡Ay! Eso me dolió.

-Por ahí dicen que la verdad duele. En mi barrio dicen “ponte en cuatro patas y no aprietes el culo”.-No pude evitar el sonreír, mientras terminaba de orinar.

-¡Qué ordinario!

-Es lo que te mereces a estas horas que están hechas para dormir.

-Yo ya estoy trabajando.

-Y yo durmiendo, ¿no te jode?

-¿Desayunemos juntos? Me escaparé de la oficina, así puedo contarte con lujos de detalles toda la historia. Además, quiero pasar a comprar alguna ropa en mis tiendas favoritas, que como estoy a dieta, he decidido renovar mi armario.

-De acuerdo, amigo, me doy una ducha rápida y nos vemos en media hora en nuestra cafetería de siempre. Así me contarás todo lo que este maravilloso José te hace. Me imagino que si le entregaste tu florcita seis veces, es porque te lo hace muy bien.

-Me lo hace de maravillas.-Me dijo, feliz.

-Pues nos vemos en media hora, amigo lindo. Besos.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Eduardo García

Eduardo García nació en Santo Domingo y, tras residir unos años en Chile, donde publicó sus tres primeras novelas, se afincó en Madrid. En España ha continuado con su labor de escritor, además de dedicarse a dar clases de yoga y a las terapias alternativas. Sus últimas novelas están disponibles en Gaymazon. Su columna La cuenta, por favor ha sido nominada a los premios Bésametonto 2013.

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