Mi crítica de La chica danesa

He ido a ver La chica danesa, de Tom Hooper, y aquí os cuento de qué va y por qué me ha parecido un poco tostón.

Alicia Rocafull • 11/01/2016

La chica danesa | Foto: Universal Picture

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Como os prometí en otra columna y ante gran expectación, he ido a ver La chica danesa (The Danish Girl). Estaba el cine lleno, cosa inusual en un pase de prensa, pero ya se intuía el llenazo por la factura y firma de la película.

La chica danesa es una película preciosa, con unos encuadres y posiciones de cámara perfectos; una maravillosa música de Alexander Desplat que vuelve a ponerse al servicio de Hooper, tras El discurso del rey; el vestuario, la ambientación, ahora de los años veinte; la fotografía y luz magníficas; las imágenes seleccionadas para abrir y cerrar el filme; todo es precioso y perfecto. También lo son los dos actores principales en su interpretación. Como digo, todo es prefecto, la película visual e interpretativamente es perfecta y preciosa. Pero también es un tostón.

Hooper nos cuenta en detalle la historia del pintor que se convirtió en mujer, desde el despertar de su crisis de identidad hasta la resolución que toma para zanjar el “problema”. Si conoces la historia de Lily Elbe por sus diarios, notarás que la historia está novelada, y es que el guion está basado en la novela de David Ebershoff, ‘The Danish Girl’, de la que ya os hablé en una columna anterior.

Si bien es cierto que la cinta nos puede servir para conocer la opinión de la medicina, y de la sociedad en general, en aquella época, en la que a personas como Einar se las tildaba de pervertidos, se las encerraba en frenopáticos y se les trataba con radiaciones y otras monerías, también es verdad que pasa por ese tema un poco a la ligera.

El director se ha centrado en la evolución de Reinar y su asunción de lo que le está pasando. Lo ilustra con unos bellísimos primeros planos de sus manos tocando sus piernas cubiertas con finas medias, o de los dedos pasando por su cara mientras observa a una chica en un peepshow en vivo parisino de la época o de él mismo desnudo mirándose en un espejo y escondiendo y despreciando su sexo masculino para pronto dejar a un lado a su mujer en cuanto a relaciones sexuales se refiere. El nacimiento de Lily es algo inevitable y termina eclipsando a un pobre Elder que, en realidad, siempre fue un disfraz.

El casting de La chica danesa es básico y la elección no puede ser más acertada, considerando el tono del filme: Alicia Vikander está sublime en su interpretación de Gerda, la verdadera Chica Danesa a la que se refiere el film. Yo también daba por sentado que la chica danesa a la que se refiere el título era Lily, pero resulta que no, en cierto momento de la película otro actor se refiere a Gerda, la mujer de Elder, como la chica danesa. Alicia da la réplica perfecta al personaje de Reiner, interpretado por un Eddie Redmayne que sabe hacer avanzar los cambios de su personaje con todos sus gestos, pasos, posturas y miradas. Cuando le ves vestido de hombre ya no es creíble como tal. De hecho, tampoco es creíble como hombre antes de empezar su transformación. Redmayne nos convence con su retrato, con todo lujo de detalles pero de forma mínima y pausada, de la evolución de hombre a mujer.

Esa forma pausada es la que hace que la película, por muy bonita que sea, se convierta en un tostón de casi dos horas de metraje. El exceso de sentimentalismo cae en el rollo de dramón de telefilme de sobremesa, y sin embargo y pese al largo metraje, la película no cuenta todo lo que tiene que contar. El triste final está adelantado a la realidad, puesto que Lily falleció a causa de las complicaciones de su quinta operación, y no de la segunda como cuentan en la película. Su mujer acompañó a Lily durante muchos años, pero no hasta el final, de hecho se les otorgó la nulidad y Gerda volvió a casarse. Todo esto no son fallos de guion, ya que dicho guion está basado en una novela que a la vez está basada en los diarios de Lily recopilados por un amigo suyo, y es normal que la historia se desvirtúe y haga que la película quede en lo que queda: un precioso telefilme de sobremesa basado en hechos reales, y más largo de la cuenta.

LO MEJOR: El trabajo de los actores, la fotografía y la ambientación.

LO PEOR: Es muy larga y un tostón. Le falta agilidad y un poquito de gracia.

La chica danesa se estrena el 15 de enero en los mejores cines.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Alicia Rocafull

Alicia Rocafull es una escritora y bloguera nacida en Madrid en 1967. En 1991 ganó el segundo premio del Concurso de Relatos de Renfe y en 2013 uno de sus cuentos formó parte de una recopilación de microrelatos publicada por Diversidad Literaria. Nacida en el seno de una familia de rancio abolengo, esta oveja rosa se dedica al activismo social en temas LGTB, defensa de los animales y veganismo desde los años 90. Ha sido colaboradora en varias radios online de temática lésbica, creadora de la radio y chat de las ovejas rosas y autora de diversos blogs. Actualmente podéis seguirla en sus perfiles de Facebook y Twitter, en su canal de Youtube, y en su blog La Oveja Rosa.

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