Chat

Contactos

Fotos

Guía

Tábata y su vibrador

No sabéis la de cosas divertidas que le pasan a la Oveja Tábata. Esta vez nos cuenta la aventura con su vibrador con mando a distancia, su jefa, y alguna cosa más.Y es que si tienes uno de estos cacharros es importante no perder de vista el mando, porque quien tiene el mando tienen el poder...

Alicia Rocafull • 12/08/2014

tábata | Foto: Uso permitido

sexo erotismo vibrador lesbianas vibrador

Todas las mañanas son muy parecidas, sobre todo desde que me separé hace unos meses; preparo el café mientras me ducho, le echo de comer al gato, me visto y me voy al gimnasio, donde trabajo en la recepción. Si hay algo que he aprendido es que hay que levantar la cabeza y seguir adelante, que ahora estaba mejor que antes y tenía toda una vida por delante… así que esa mañana decidí ponerme mi mejor vestidito de verano, y decidí también volver al mercado. Entré en un chat de estos solo para chicas y anduve charlando con varias, todas muy majas, pero hubo una en particular que me gustó más que las demás. Era muy atrevida, muy lanzada, y eso era justo lo que yo necesitaba para salir un poco de la monotonía.

Recordé que llevaba en el bolso uno de esos huevos vibradores con mando a distancia, que regalaba la revista MariCarmen, y aprovechando que la sala de máquinas estaba desierta y la jefa aún no había llegado, me lo coloqué dentro de las braguitas.

La mañana pasaba con normalidad, y yo seguía chateando con laurapeluquerales, que ni se llamaba Laura, ni era peluquera, pero seguro que era lesbiana. Mientras chateábamos, planeábamos nuestro encuentro: yo llevaría puesto el vibrador y escondería el mando en un sitio estratégico del centro comercial donde íbamos a vernos. Le iría dando pistas por guasap hasta que lo encontrara, y luego ella tendría que adivinar cuál de las mujeres que compraban en la pescadería era la portadora del cacharrito, o sea, quién era yo, tábata. Mientras elaborábamos el plan, nos íbamos calentando las dos, yo porque de vez en cuando le daba un toquecito al mando a distancia, que tenía sobre el mostrador, y ella porque se ponía cachonda cuando yo se lo contaba...

Concretamos la cita y quedamos en vernos al día siguiente en el centro comercial, dando por finalizada la sesión de cibersexo. A todo esto fueron llegando los clientes y la sala ya estaba llena de musculocas y chicas monísimas haciendo sus ejercicios. Yo me puse a lo mío, a preparar cuadrantes, meter facturas en el ordenador, mandar emails… y me olvidé completamente del vibrador, pensé en ir luego al servicio para darle un agüita y guardarlo, pero entre una cosa y otra no se terció y ahí se quedó, tan a gustito.

A eso de las 11 llegó la jefa, tan mona como siempre. Ese día llevaba shorts y un top de esos cortitos que se llevan ahora, con mucho escote y la tableta de chocolate al aire. En plan deportista sexi, ya sabéis, lo que me faltaba a mi para el día que llevaba…

Al llegar a mi lado me dedicó una sonrisa y me saludó.

- Buenos días, qué calor tienes aquí, ¿no?

- Buenos días Elisenda -respondí sonriendo, y un poco embobada mirando su escote. Ni que decir tiene que yo tenía un calor más de lo debido en el mes de agosto.

- Ya sé que estamos en crisis y que te gusta mirar por la empresa, pero se puede poner el aire acondicionado, - dijo apuntando al aparato de frío y calor que estaba sobre mi cabeza- dame, que ya lo pongo yo- y cogió el mando a distancia que estaba sobre el mostrador.

Yo estaba ya absorta en mi ordenador mientras la jefa intentaba darle frío al climatizador, pero… lo que se estaba climatizando era otra cosa.... La jefa, que no se había puesto las gafas, había cogido por error el mando de mi vibrador y este empezaba a vibrar suavemente. Funcionaba perfectamente el aparatito. Me estaba estimulando el clítoris cosa mala... En unos segundos ya me sentía mojada. Y eso que solo lo había puesto al nivel 1.

Como la jefa veía que eso no daba más chorro de aire empezó a subir niveles de placer, elevándome a ahogar un ligero gemido que disimulé como pude… mis muslos se retorcían bajo mi mesa y me empecé a poner muy roja cuando ya estábamos por el nivel 3…

- Esto no va-dijo la jefa cagándose en la puta madre del aparato, y ante la mirada de la monitora de pilates que acababa de llegar. Esta le cogió el mando, sacó la tapita de las pilas, las movió un poco, sopló (no sé muy bien por qué todo el mundo sopla, pero es así) y, apuntando al aparato de aire de más cerca, pasó al nivel 4.

De nuevo, mi rajita que se había calmado un poco, empezó a recibir estímulos y calor de forma más frenética…ay pollito, la que has liao, pollito..., ya no sabía dónde meterme. Estaba totalmente excitada hasta el punto de que mis pezones se marcaban en mi vestidito.

Iba a correrme delante de mi jefa y de la de pilates de forma inevitable… mi clítoris palpitaba y disfrutaba de ese masaje.

Y justo cuando estaba a punto de llegar al clímax, le dan al off del mando a distancia y me dicen que llamarán al de mantenimiento para que lo arregle. Ploffff.

Cuando se alejaron un poco me fui corriendo al baño a acabar la faena. Mientras, pensaba en lo que me esperaba mañana en el centro comercial.

Pero eso, es otra historia...

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Alicia Rocafull

Alicia Rocafull es una escritora y bloguera nacida en Madrid en 1967. En 1991 ganó el segundo premio del Concurso de Relatos de Renfe y en 2013 uno de sus cuentos formó parte de una recopilación de microrelatos publicada por Diversidad Literaria. Nacida en el seno de una familia de rancio abolengo, esta oveja rosa se dedica al activismo social en temas LGTB, defensa de los animales y veganismo desde los años 90. Ha sido colaboradora en varias radios online de temática lésbica, creadora de la radio y chat de las ovejas rosas y autora de diversos blogs. Actualmente podéis seguirla en sus perfiles de Facebook y Twitter, en su canal de Youtube, y en su blog La Oveja Rosa.

Comentarios

También te puede interesar...

Más en La Oveja Rosa

© Looping Media, S.L., 2007-2019
Condiciones de uso, privacidad y cookies
Quiénes somos | Publicidad | Ayuda y contacto