De Hombres y Sirenas, una emotiva oda a la amistad de manos de Carlos L. García-Aranda.

A partir de la diferencia generacional entre sus dos protagonistas masculinos, el autor nos detalla lo difícil que fue vivir y expresarse para los homosexuales que sufrieron la represión del franquismo… y lo fácil que lo hemos tenido las generaciones nacidas tras la Transición.

Bastian • 16/06/2018

De Hombres y Sirenas | Foto: Uso permitido

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David necesita huir de Madrid para reconducir y replantearse su vida- porque hasta ese momento ha vivido la vida que su marido ha confeccionado para ambos. Para ello, elige como destino de su retiro un pequeño pueblo costero cántabro. Durante ese exilio, conocerá a Miguel un hombre mucho mayor que él (y también gay) con el que establecerá una conexión especial que desembocará rápidamente en una amistad tan intensa como breve. Y sin sexo mediante. Porque, por imposible que os parezca a algunos, entre una persona de treinta y tantos y otra de setenta y pico, la amistad es posible. Porque lo importante en esta historia es la amistad, el respeto y el amor- sobre todo a uno mismo.

El choque generacional que se da cuando el viejo empieza a aconsejar al joven sirve de punto de partida a Carlos L. García-Aranda para repasar sendas vidas, haciendo especial hincapié en el descubrimiento de la orientación sexual, las relaciones entre hombres y el organigrama del ambiente gay en cada época. Este enfoque hace que el lector disfrute de una novela versátil, pues es, a la vez, costumbrista, histórica, romántica y hasta muestra trazas fantásticas (las aportadas por la narración de la leyenda de un pescador y una sirena).

Portada de De Hombres y Sirenas | Foto: Uso permitido

No cabe duda que el retrato más conmovedor es el que nos hace partícipes de la vida de Miguel. La voz del anciano nos lleva a una época, no tan lejana en el tiempo, llena de miedos y mucha ignorancia y maldad, los de una sociedad que rescató lo peor de su pasado medieval para aplastar libertades. Si bien durante los primeros 70 años del siglo XX el ser homosexual fue considerado un delito en gran parte de Europa, nada es comparable a lo que tuvieron que sufrir los gays coetáneos a indeseables inhumanos como Hitler, Stalin o Franco. Me centro en el último, ya que Miguel es sufridor del franquismo. Durante esa época de represión, asistiremos a su despertar sexual, compartiremos su inocencia (y la pérdida de la misma), ternura y sentido de la amistad así como el desprecio por parte de miembros de su familia, su salida y su vuelta a Madrid… En definitiva, a toda una serie de vivencias que nos hará estremecernos, porque inevitablemente nos lleva a pensar en lo mal que lo pasaron los que vinieron antes que nosotros. Esos que no pudieron manifestarse libremente y que, poco a poco (tras dejar mucha piel, sudor, lágrimas y, sobre todo, sangre en el camino), consiguieron eliminar las prohibiciones reinantes y ponernos las cosas más fáciles. La dureza de algunos pasajes parecen escritos para que no olvidemos ni esto último (lo fácil que es todo ahora) ni el hecho de que todo marchita (algo aún pendiente en un sector que ahora vive bajo otro tipo de dictadura, la de los selfies, MeGusta, aplicaciones tipo Scruff o Grindr y la perfección física).

Lo señalado en el anterior párrafo no significa que la parte que concierne a David no sea emotiva. Lo es, aunque parece que el autor ha preferido volcar en ella más toques de autocrítica hacía ciertos esquemas y comportamientos por lo contemporáneo del escenario para con el lector.

De Hombres y Sirenas es un libro ideal para lectores que disfrutan con esas narraciones, una vez terminadas de leer, dejan la mente cuestionándose más de una cosa durante las horas siguientes.

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