Egmont de Bries. Orgullo travestido. Juan Carlos Usó.

Terminé el año con una reseña bastante crítica, y tengo el placer de empezar 2018 con una otra muy positiva y elogiosa, pues el libro bien lo merece.  Nos encontramos con un breve ensayo biográfico que sirve de base a unas reflexiones sobre la "diferencia" sexual en el primer tercio del siglo XX.

Guillermo Arroniz López • 03/01/2018

Orgullo travestido. Egmont de Bries - Foto: Uso permitido

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Y la obra es admirable por numerosos motivos. En primer lugar rescata un personaje del que no es fácil encontrar rastros (ni siquiera en el megapresente Internet) y que sin embargo llegó a ciertas cotas de popularidad. Lo cual nos sirve como cimiento para una reflexión clásica: lo efímero de la fama y, por ende, el "memento mori". Un artista que llenaba teatros por toda España, por el norte de África, y por América del Norte y del Sur; un modista cuyo taller elaboraba los vestuarios para artistas de las más famosas de su época, y del que prácticamente nadie se acuerda.

El famoso Retana (al menos bien reconocido en ciertos círculos) compuso letras y músicas para canciones que estrenaría Egmont, y escribió sobre él en diversos medios. Los periódicos locales se hacían eco de sus números, y todos ellos reconocían el lujo y diseño de sus trajes (aunque algunos le reprocharan la feminidad, que es una forma de decir su disidencia sexual).

"A pesar de haber desarrollado una carrera profesional como transformista tan intensa, dilatada y fructífera, Asensio Marsal nunca abandonó su oficio de modisto. Es más, como hemos visto, lo convirtió en parte de su espectáculo sobre las tablas. No en vano estaba considerado como uno de los más reputados de España dentro de su profesión, y estaba especialmente cotizado dentro del gremio de las cupletistas".*;

Página 32.

¿Y qué queda de él? Por eso se agradece la labor de investigación y documentación que ha hecho Juan Carlos Usó y que queda patente no sólo en la bibliografía sino también en los numerosos documentos que se reproducen en el libro (artículos de periódico, entrevistas, anuncios, fotografías...).

En segundo lugar es de alabar la humildad con que el autor se posiciona tras el personaje; su estilo certero pero sencillo está al servicio de Egmont de Bries y su historia. Los párrafos llegan así directos al lector que puede disfrutar plenamente de ellos, sin barroquismos, sin malabares de estilo innecesarios.

Al tiempo que Usó desgrana la historia del artista imitador de artistas nos va dejando interesantes reflexiones sobre la época, la moral, los espectáculos... Todos al hilo de la historia, sin exabruptos ni juicios extemporáneos.

También se agradece la apuesta por lo visual en el caso de un libro sobre un artista que cantaba e imitaba... pero también lucía vestidos de gran mérito y coste (y así, como hemos mencionado, se lo reconoció la prensa, desde los periódicos locales al gran ABC de tirada nacional). Esa apuesta nos permite ver algunas fotografías de la época, incluyendo alguno de los citados elementos del vestuario del protagonista.

A lo largo de los años veinte asistimos, por publicidad y artículos en prensa, a las actuaciones del imitador, hasta llegar a su ocaso. Por el camino vemos ir desapareciendo el género de varietés e incluso lo vemos participar en representaciones que buscan obtener fondos para alguna de las artistas que imitó y que, apartada de los escenarios, se encontraba con inmensas dificultades económicas, situación a la que se enfrentaron tantos artistas que triunfaron sobre las tablas y no supieron o no pudieron guardar como la hormiga de la fábula, algo que parece también le sucedió al propio Egmont.

El libro se detiene brevemente en la Madrid y la Barcelona "gay/travesti" de aquellos años, citando las calles y locales donde los chicos huidos de provincias vivían de la prostitución mientras su belleza y su juventud se lo permitían, dejando claro la marginalidad a la que ciertas orientaciones sexualidad podían conducir en aquellas décadas.

"[...] también estaba el café Victoria, en la calle Ancha de San Bernardo, casi esquina a la Gran Vía, donde 《todas las noches acudía un público heterogéneo, heteróclito, heterodoxo》.El Café de Levante también era frecuentado por algunos homosexuales de alcurnia. Por su parte, el escritor Pedro de Répide, 《homosexual tranquilo》 y 《noctámbulo cantor de la canalla de los barrios bajos》, acudía muchas noches al Café del Vapor, abierto en la calle del Progreso". Página 105.

No mucho se nos dice de la vida íntima del artista, aunque se menciona a "su compañero" con el que vivía y con el que llegó a compartir cartel. Aunque todo parece indicar que no fue una relación excesivamente duradera... y que los estertores de la República y lo que vino después lanzó una gruesa niebla sobre su existencia pública y privada.

El libro, breve, invita al lector, a seguir investigando por los mundos de los primeros transformistas que imitaron a las mujeres en las tablas; por las galaxias de homosexuales que vivían o sobrevivían a comienzos de siglo en España; por los escenarios antiguos y las formas de entretenimiento de nuestros abuelos y bisabuelos...

Una obra, en resumen, que podríamos calificar como una delicia para la lectura, para la memoria, para la curiosidad.

Orgullo travestido. Egmont de Bries - Foto: Uso permitido

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