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El manjar inmundo. Javier Quevedo Puchal. Punto en boca.

¿Qué son los cuentos? ¿Cuál es "clásico" y cuál no? ¿De ellos, cuántos han pasado al imaginario colectivo y de qué forma? ¿Son los cuentos narraciones para niños o nunca lo fueron realmente sino formas de narrativa breve con elementos alegóricos que transforman nuestro mundo perfectamente reconocible a pesar de todo? Todas esas preguntas y muchas más puede uno hacerse al enfrentarse a la colección de relatos de Javier Quevedo Puchal en la que, partiendo de trece historias de las más famosas, deja correr su imaginación pareja a ríos de terror, sobre todo terror psicológico.

Guillermo Arroniz López • 19/12/2014

El manjar inmundo | Foto: Uso permitido

libro literatura cuento terror javier quevedo puchal relato

"Una danza que, de tan vieja, ya solo podía entenderse poniendo el raciocinio en la mesita de noche y el corazón en la mano". El dulzainero. Página 26.

"Enfermas, mail en tas, las sábanas se derrama van sobre el suelo como si fueran el vómito de los hierros oxidados [...]". En la torre. Página 153.

¿Qué son los cuentos? ¿Cuál es "clásico" y cuál no? ¿De ellos, cuántos han pasado al imaginario colectivo y de qué forma? ¿Son los cuentos narraciones para niños o nunca lo fueron realmente sino formas de narrativa breve con elementos alegóricos que transforman nuestro mundo perfectamente reconocible a pesar de todo?Todas esas preguntas y muchas más puede uno hacerse al enfrentarse a la colección de relatos de Javier Quevedo Puchal en la que, partiendo de trece historias de las más famosas, deja correr su imaginación pareja a ríos de terror, sobre todo terror psicológico.

"El manjar inmundo" es, por lo tanto, un conjunto de relatos que enlaza con la tradición literaria occidental y llena la vena de elementos del género del terror... aunque si uno lo piensa bien ese género tiene carta de naturaleza en la mayoría de esos relatos que nos contaron de pequeños, los edulcoraran o no.

El autor, cuyas últimas obras, novelas, han merecido el reconocimiento general, incluyendo el premio Nocte por "Cuerpos descosidos", vuelve al género del relato breve que ya había cultivado (aunque en el formato nanorrelato) en "Abominatio" y con varios cuentos en distintas antologías, y recoge esta ocasión el rico legado de la "literatura infantil" como una piedra que usa de escalón. Tras ese primer escalón, desarrolla toda una escalera de caracol, más sombría a cada paso, más fría y aterradora según se sube o se baja... nunca está muy claro.Con un estilo descriptivo y hermoso pero sin excesos, práctica un barroquismo moderado (si ello es posible); un barroquismo que puede aceptar la sociedad contemporánea sin mayor problema, pero cuidando el lenguaje más que la media. Lo directo pierde un poco frente a lo delicioso de paladear el uso de las palabras. A veces la relación con el cuento que inspira la obra de Quevedo Puchal es más evidente que otras, pero viene siempre manifiesta por un fragmento se ese relato original al comienzo de cada texto. Y después las referencias al género de terror son múltiples pues para ello estamos ante un versado autor en estas lides del miedo. Miedo, una vez más, mucho más psicológico que físico, mucho más de angustia que de sangre. Aunque a veces haya sangre. También hay cierta presencia de lo apocalíptico, del mundo zombie, de ciertos clásicos del XIX, de la pintura Española, del freak show...

El conjunto de elementos es variado y eso convierte cada cuento en un mundo diferente y autónomo aunque hermanados por la pluma reconocible de su autor.Y así, el libro se vuelve sembrado de metáforas sobre un mundo contemporáneo que ha asumido ciertos clichés ya centenarios y que sigue trabajando sobre ellos como el machismo inherente a la princesa del guisante que da lugar a una desatada narración de deshumanización. O que nos ofrecen la posibilidad de reflexionar hasta qué punto la perversión no lo es tanto o forma parte de nuestro deseo natural que se ve procedimentado y acotado hasta hacernos ver como normal una norma que en sí sólo tiene algo de lógica genética de supervivencia. ¿Hasta qué punto a veces una víctima se convierte en víctima porque lo desea? ¿Es acaso nuevo el juego entre el más o quita y el sádico? ¿Quién maneja a quién?Uno tras otro los relatos nos lanzan sus preguntas para que nosotros tratemos de respondérnoslas o sencillamente disfrutemos de unas narraciones que nos mantendrán en vilo, nos liberarán o nos harán temblar... siempre haciendo uso de unas grandes dotes para manejar el lenguaje.

Un libro no recomendable para estómagos delicados... pero recomendable para absolutamente todos los demás tipos de lectores: por su calidad, y por la cantidad de retos que permite que el lector asuma si lo desea.

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