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"La mandolina del capitán Corelli". Louis de Bernières.

¿Por qué reseñar un libro que tiene ya muchos años, y que por tanto no es novedad literaria, y del que incluso se ha hecho una película? ¿Por qué traer a la actualidad una novela que parece un bestseller y que poco o nada parece tener que ver con el colectivo LGTB?

Guillermo Arroniz López • 17/06/2019

La mandolina del capitan Corelli | Foto: Uso permitido

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Me sobran los motivos.

Esta obra es lo contrario de mucho ruido y pocas nueces. ¡Poca o ninguna publicidad ha tenido esta historia -o a mí no me ha llegado en absoluto- dentro del colectivo gay que debería tenerla de referencia!

Nunca, nunca, lo repito, he oído mencionar "La mandolina del capitán Corelli" en boca de un famoso escritor del colectivo, como tema de un taller literario LGTB, en las listas de referentes para la lectura de aquellos que buscan modelos, precedentes, figuras de nuestra misma orientación sexual que sean valoradas positivamente. Y me parece una gran injusticia y una ocasión perdida.

No quiero pensar mal, pero quizá este inexplicable hecho se deba a que el autor, que crítica sin ambages el nazismo y sus actos durante la Segunda Guerra Mundial, tampoco se abstiene de criticar los desmanes del Comunismo durante la misma contienda y posteriormente a ella. ¡Eso es algo imperdonable para muchos! Pero más allá de las ideologías políticas el libro deja un poso magnífico que no debería perderse.

Lancemos algunas ideas que fundamenten mi afirmación:

- El personaje que da título a la obra (el capitán, no la mandolina, por importante que ésta sea en las páginas) no aparece hasta bastante avanzado el libro.

- El auténtico héroe de esta historia no es el médico, ni su bella hija, ni el capitán italiano, ni la música, ni la isla griega, con ser todos ellos muy relevantes y tener su protagonismo -justificado y hermoso. El auténtico héroe es Carlo Piero Guercio, un soldado homosexual.

- Aunque no he contado el número de páginas tengo la impresión de que el primer tercio, quizá la cuarta parte inicial de la obra, está protagonizada por los hechos que rodean a Carlo Piero Guercio dentro de las maniobras iniciales de la guerra. En todo ese recorrido de la novela -para mí, sin duda alguna, el más intenso y el más valiente- aquellos capítulos que protagoniza Carlo Piero no llevan su nombre, sino el título genérico de: "L'OMOSESSUALE", en italiano, la lengua del propio personaje. Hay seis capítulos con este título, diferenciados por el número entre paréntesis. Después el personaje se diluye entre las historias de los otros, sin dejar de estar presente, hasta ganar una luminosidad especial en un acto más de heroísmo y amor.

- Carlo Piero Guercio se sabe homosexual, es decir diferente, es decir alguien a quien muchos despreciarían o incluso matarían por su propia condición, por su orientación sexual. Su aparición en la novela es a través de una carta de "confesión" escrita para ser leída tras su muerte "cuando ni el desdén ni el desprestigio puedan seguirme los pasos ni empañar mi honra".

- Esa condición personal caracteriza al personaje más que su gran tamaño o cualquier otro rasgo. Pero esa condición no empaña ni empequeñece su grandeza interior, su capacidad para amar, para sacrificarse por otros, para intentar evitar el dolor a los demás, para hacer lo que es correcto según el código ético que parece que el general de los seres humanos llevamos metido dentro desde el nacimiento -o quizá antes- y que convertiría el mundo en algo mejor, un lugar mucho mejor.

Por todo ello el libro contiene un valioso ejemplo de persona homosexual buena, de buen corazón, de buenos actos. Y por ello mismo me extraña tanto que, habiéndose publicado el libro en 1994, hace un cuarto de siglo, no tenga la repercusión que otros donde los referentes LGTB son más cuestionables o criticables.

Más allá de todo este tema concreto, que creo que da a la obra sus momentos más álgidos e inolvidables, la mayor parte de los hechos se desenvuelven en el marco de la Segunda Guerra Mundial, en la isla griega de Cefalonia donde sus habitantes rechazan la invasión italiana pero no pueden hacer frente a las fuerzas alemanas que terminan por conquistarlos. Pelagia, Mandras y el capitán Corelli conforman un trío fundamental así como el doctor Iannis, el padre de Pelagia, aunque hay otros personajes de relevancia como Drosoula -madre de Mandras- o la niña Lemoni (una niña pequeña amante de las aventuras y los animales, valiente, y algo sucia por meterse por todas partes, que rompe desde luego los esquemas tradicionales de los roles en los juegos y las personalidades del niño y la niña) o el forzudo Velisarios, el sacerdote, el padre Arsenios.

Uno de los grandes aciertos del autor es saber mostrar la complejidad de la vida humana, con sus momentos cómicos, tristes, dramáticos, alegres, emotivos... a veces unidos sin interrupción, tal y como se presentan en nuestra existencia. Eso da a casi todo una verosimilitud que hace crecer la obra enormemente, de igual manera que la multiplicidad de personajes y la evolución tan dispares o inesperada en algunos de ellos. Podremos "ver" como una cabra se come unas hojas sublimes sobre la historia de Cefalonia sin poder evitar la risa y podremos asistir a los actos más atroces y crueles de la guerra. Podremos contemplar cómo esa misma guerra transforma radicalmente al padre Arsenios o a Mandras mientras deja casi inalterables a otros personajes de evolución menos notable, aunque el horror de la confrontación bélica termine por cambiarlo todo y a todos

Desde el punto de vista más técnico el autor hace uso de las cartas, de la narración en tercera persona, del retrato psicológico usando la primera persona... y demuestra así tener un ágil dominio de los recursos y los estilos literarios. Todo se integra perfectamente en la novela y, a veces, uno llega a pensar que Bernières estaba allí, viviéndolo todo, y nos lo cuenta como un espectador de primera mano. Una sensación que tuve en ocasiones con "La fiesta del Chivo" de Vargas Llosa.

He de decir, por ser honesto, que las últimas cien páginas son, para mí, la parte resuelta con menos soltura; la parte en la que me parece ver con más claridad el "hilo" literario que mueve a los personajes, siendo de este final lo más acertado el análisis o crítica del comportamiento de los comunistas que se comportaron como burgueses mientras los criticaban abiertamente... hasta que, asentados del todo en la buena vida, olvidaron su ideología de izquierda y su espíritu de revancha.

En esta línea el autor hace una descripción muy reveladora de las actitudes de los movimientos comunistas que, durante la contienda, supuestamente, luchaban contra el invasor nazi, aunque en realidad sólo actuaban para sí mismos con un oportunismo desalmado y egoísta a pesar de perjudicar con ello a su propio pueblo.

Creo, como ya dije inicialmente, que esta representación nada positiva de las izquierdas comunistas, es la que ha pasado factura al libro ya que ha sido condenado al olvido por los grupos que lideran el movimiento LGTB que se identifica, en gran medida, con ese comunismo a pesar de que los ha perseguido en la antigua URSS o en Cuba (antes y ahora) o en otros lugares donde esa ideología se alzó con el poder.

Sin embargo, y al margen de toda ideología y del posicionamiento de cada uno, la novela debería ser reivindicada como un libro muy bien escrito y en el que se nos muestra a un gran ser humano con independencia de su orientación sexual, que es clara desde el primer momento para el lector que llega a enamorarse de este grandote que ama y hace el bien allá por donde pasa.

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