10 películas de romanos para pasar una Semana Santa LGTB

Os propongo 10 películas de romanos que incluyen personas gays, lesbianas y bisexuales, para que puedas disfrutar de una Semana Santa LGTB como Dios manda.

Jackeltuerto • 24/03/2016

10 películas de romanos para pasar una Semana Santa LGTB | Foto: Youtube

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Hay épocas históricas, como la Antigua Roma, que están ligadas inequívocamente a la tradición homosexual. A pesar de que el cine no ha sido especialmente explícito en esta reivindicación, no faltan las películas de romanos que implícitamente sí se han hecho eco de la abierta sexualidad de la que disfrutaban los romanos. Un cine particularmente ligado a la Semana Santa que nos lleva a tiempos en los que los cristianos eran tan perseguidos como los homosexuales hoy en día en muchas partes del mundo gracias a la interpretación arbitraria de las sagradas escrituras.

Si bien el cine contemporáneo ha cambiado dioses por superhéroes, esta misma semana se estrena se estrenaba Batan V Superman: el amanecer de la justicia (Batman V. Superman: dawn of justice, Zack Snyder, 2016, EE.UU.), aunque también ha habido hueco para lo que antiguamente se denominaba peplum con aspiraciones bíblicas, pero Resucitado (Risen, Kevin Reynolds, 2016, EE.UU.) está más cerca de un relato de ciencia ficción con tintes homoeróticos, lo que me ha llevado a desarrollar mi top de cine de romanos con alusiones gays, lesbianas y/o bisexuales (no encontré con transexuales) para pasar una Semana Santa de los más LGTB que te puedas imaginar.

1. Quo Vadis

Inmediatamente después de hacer un clásico navideño como Mujercitas (Little women, 1949, EE.UU.), Mervyn LeRoy se vuelca haciendo un clásico para Semana Santa como Quo Vadis (1951, EE.UU. & Italia ), que encima conseguía 8 nominaciones a los premios Oscar. No vamos a encontrar en la filmografía de LeRoy relatos que hurguen en la sexualidad oculta de sus protagonistas, sean o no homosexuales, pero sí podemos percibir un cierto aire camp en su predilección por el melodrama y los musicales que le acercan a esos perfiles femeninos que tanto fascinan (y fascinan) al público queer.

Precisamente, en este periplo, más fantástico que verídico, por los últimos años de Nerón liderando el decadente imperio romano, el personaje que más sobresale es el que interpreta Peter Ustinov con esa estudiada pluma y esos diálogos tan cargados de dobles sentidos que quizás no tendrían otro propósito que asociar homosexualidad con corrupción y degeneración, pero que me encantan estén presentes en una película tan típica de las parrillas de televisión en Semana Santa.

2. Ben-Hur

¿No os encanta que la película con mayor n ú mero de premios Oscar de la historia gire en torno a una pareja homosexual desavenida? No me hizo falta esperar al documental El celuloide oculto (The celluloid closet, Rob Epstein & Jeffrey Friedman, 1995, EE.UU.), para escuchar de labios del propio Gore Vidal, uno de los guionistas implicados en la adaptación de la novela de Lee Wallace, esa subtrama gay que explica la fuerte rivalidad entre de Judah Ben-Hur (Charlton Heston) y Messala (Stephen Boyd), debido a que este último no acepta que le abandone para casarse con una mujer. Debía tener un servidor poco m á s de diez años cuando estaba viendo la película en la televisión y se ruborizaba en el momento en que la pareja brindaba mirándose a los ojos como si estuvieran metiéndose la lengua (o lo que quisieran) hasta el fondo del gaznate.

Me encanta que Charlton Heston no supiera que estaba interpretando a un homosexual. Y me parece tan romántico cuando salva a Quintus Arrius (Jack Hawkins) de morir ahogado, después de haber disfrutado tanto viéndole darle a los remos, aliciente suficiente para acogerle este a su lado y vivir juntos… hasta que se da cuenta de que no tiene nada que hacer frente a Messala. ¿Y qu é me dices de la despedida, cuando le llama como Escarlata O’Hara a Reth Buttler para despedirse justo antes de morir? Podrán decir lo que quieran, pero algunos cineastas sacaban muy buen partido de la censura que impedía mostrar relaciones homosexuales en la pantalla. Y William Wyler sabía hacerlo muy bien, precisamente su siguiente película sería La calumnia (The childrens hour , 1961), mucho más explícita a la hora de hablar de una relación lésbica, pero es que los sesenta ya supusieron una pequeña apertura a la diversidad sexual.

Recordar que no era la primera vez que Wyler se las veía con los personajes creados por Wallace puesto que había sido ayudante de dirección en una de las versiones mudas del relato, aquella que estuviera protagonizada por Ramón Novarro, Ben-Hur (Ben-Hur: a tale of the Christ, Fred Niblo, 1925, EE.UU.), que no debe tener muchas menos connotaciones homoeróticas.

3. Espartaco

Esto es lo que pasa cuando en una película coinciden un enfant terrible como Stanley Kubrick y un auténtico activista como Kirk Douglas, protagonista y productor de la adaptación al cine de la novela de Howard Fast, que realiza un repudiado guionista de Hollywood como Dalton Trumbo, en base a sus ideas políticas, que no a sus acciones delictivas ni nada parecido. El resultado es Espartaco (Spartacus, 1960, EE.UU.), la primera película que desafía públicamente a un reaccionario Hollywood, replegado ante la caza de brujas, lo que le lleva a expulsar de su cortijo a cualquier elemento subversivo, reconstituido en esta ocasión por Douglas en todo su esplendor para este relato que incluía aquella maravillosa conversación de moluscos entre Laurence Olivier y Anthony Curtis.

4. El evangelio según San Mateo

O no la habían visto, o no se reconocieron en primera instancia, pero la iglesia católica decide bendecir la adaptación que Pier Paolo Pasolini hacía de uno de los evangelios, una tan literal que además de evidenciar la orientación sexual de un pavo que se rodea de 12 pavos y se ha ce amigo de una prostituta no puede ser otra cosa que… lo que cada uno interprete. Independientemente de lo que un servidor piense sobre la religión y las sagradas escrituras, hay una secuencia de Il vangelo secondo Matteo (1964, Italia & Francia) que habla por s í misma. Es aquella en la que Jesús se acerca a Pedro y Andrés y les dice que se vayan con él, que les va a hacer «pescadores de hombres». El Vaticano acabar í a repudiando la película, ¡con el partido que le sacar í a la iglesia a aquello de «dejad que los niños se acerquen a mi»!

5. La caída del imperio romano

Muerto me quedo al descubrir que Gladiator (Ridley Scott, 2000, EE.UU. & Reino Unido) es poco más que una versión de una de aquellas superproducciones que Samuel Bronston rodara en España, La caída del imperio romano (The fall of the Roman empire, Anthony Mann, 1963, EE.UU.). Ambas películas cuentan con los personajes de Marco Aurelio (Alec Guinness), quien decide ceder su trono a Livius (Stephen Boid), en lugar de a su hijo legítimo, Commodus (Christopher Plummer). Ya no es sólo que Anthony Mann se acabara de divorciar de Sara Montiel, lo que ya de por sí le convierte en todo un icono camp, sino que volvemos a encontrarnos con el actor que hiciera de Messala en Ben-Hur, repitiendo aquí la misma secuencia de brindis, pero mucho más loca y terminando uno encima del otro con el vino chorreándoles como si del auténtico fluido sexual se tratara. Toda una excentricidad que nos lleva de Segovia a Sagunto, pasando por Las Matas y muchos otros puntos de la península ibérica en un peliculón que quizás sea demasiado largo para lo que cuenta, pero que no por eso es menos marica.

6. Fellini Satyricon

Antes de Cristo, pero despu é s de Federico Fellini dice con mucho acierto el tráiler de Fellini Satyricon (1969, Italia). En la Roma del siglo primero después de Cristo, dos estudiantes, Encolpio y Ascilto, discuten sobre su propiedad sobre el adolescente Gitone. El niño escoge a Ascilto. Sólo un terremoto salva a Encolpio del suicidio. A partir de entonces, Ascilto vive una serie de aventuras y desventuras para conocer nuevos amores. De extravagante, m á s que alternativa, podríamos tildar la adaptación que Federico Fellini hace de los textos de Petronio, que ofrece una visión de Roma a la que no estamos acostumbrados, quizás peca un poco de afectación, pero también es cierto que está en la línea de cómo se veía a un homosexual a finales de los años sesenta.

7. Sebastián

¿Pensabais que realmente Mel Gibson había sido el primero en resucitar una lengua muerta para dotar de una mínima verosimilitud a La pasión de Cristo (The passion of the Christ, 2004, EE.UU.)? Pues no, el gran Derek Jarman lo había hecho más de veinte años antes con un relato que recrea la vida y martirio de un soldado romano del siglo IV, que sería posteriormente canonizado como santo, San Sebastián, para llegar a convertirse en el siglo XX en todo un icono de la cultura queer.

8. Calígula

La pluma de Gore Vidal vuelve a cruzarse con otra película de romanos, repleta en este caso de un explícito libertinaje sexual en Calígula (1979, Italia & EE.UU.). Toda una «epopeya sobre la orgía del poder», como decía su propio director, Tinto Brass. Lo que está claro es que los italianos no miran a su pasado de la misma manera que lo hacen los estadounidenses, aunque sigan contando con un reparto anglosajón que está más cerca de la cámara de los lores que de lo que con toda probabilidad debió ser la pasión desbocada de los romanos.

9. Bacanales romanas

Poca información tengo sobre esta película, dirigida por Jaime J. Puig, pero lo explícito del título y el hecho de que sea la única película española de la lista y que además debe ser uno de los pocos que incluye relaciones lésbicas, justifica plenamente su presencia en esta lista en detrimento de cualquier otra película. Por no encontrar, no he encontrado ni el tráiler.

10. La legión del águila

El documentalista Kevin Macdonald, nos regalaba hace bien poco una película de romanos que utilizaba todos sus recursos para contarnos una historia de romanos tan moderna como contemporánea. Cuando otras películas de romanos recientes dejan entrever que la homosexualidad era habitual en la Antigua Roma, pero nunca lo utilizan como tema principal de su relato, en La legión del águila (The eagle, 2011, EE.UU. & Reino Unido) no sólo es práctica habitual, sino que Esca (Jamie Bell) y Marcus (Channing Tatum) hacen de su intensa relación uno de los valores m á s interesantes de su búsqueda por lo que queda de la Legión Novena, que había desaparecido en las salvajes tierras del Norte de Escocia, en el siglo II después de Cristo. ¡¡Ave María purísima, qué miradas, qué peleas, cuánta tensión sexual no resuelta!!

Bonus: Julio César

No puedo evitar despedirme sin una recomendación un poco loca, quizás demasiado apurada, pero es que siempre he pensado que cada vez que le clavan un puñal a Julio César (Julius Caesar, 1953, EE.UU.), podría perfectamente ser una metáfora de que le estuvieran clavando otra cosa. Menuda orgía política romana. Y total, no sería Joseph L. Mankiewicz el director de otros títulos como Cleopatra (1963, Reino Unido, Suiza & EE.UU.) o De repente, el último verano (Suddenly, last summer, 1959, EE.UU.)?

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