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12 cosas locas que te podrían llegar a pasar con tu pene

No importa la orientación sexual, el miembro viril es una de las herramientas más preciadas por cualquier varón, sea cual sea su CI, y, hasta en algunos casos, no son nada sin él. Por eso hemos compilado una docena de insólitas cosas locas que te podrían llegar pasar con tu pene.

Jackeltuerto • 11/02/2016

12 cosas locas que te podrían llegar a pasar con tu pene | Foto: Youtube

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Pene, falo, verga, glande, bálano, polla, pito, pijo… muchas son las maneras de referirnos a un mismo órgano, cada una de ellas adecuada para según para qué momento y circunstancia. Lo que no estoy seguro es que te apetezca que te pase alguna de estas cosas, aunque seguro alguna habrá alguna por la que suplicarías a la madre naturaleza. No dejes de dejar un comentario en el que compartas aquello que te ha pasado a ti, o a ese amigo de algún amigo.

Atrapado en tu cockring

En este caso no sé si el problema es que no puedas quitarte tu cockring o que te las apañes para atascarla a posta para intentar que acuda a socorrerte el cuerpo de bomberos, como le sucedió a un lituano de 36 años en Denia. En su caso no fue una anilla de pene, sino cuatro, las que aprisionaban su miembro. Ni una lengua experta ni el servicio de urgencias, tuvo que ser el cuerpo de bomberos los que solucionaron su problema gracias a una sierra Dremen de precisión, que no era la primera vez que utilizaban para solucionar situaciones similares. ¿Cuántas anillas de pene tengo?

Pillado por el piercing

Desconozco si ha sucedido en la vida real algo parecido a lo que se ilustraba en La cosa más dulce (The sweetest thing, Roger Kumble, 2002, EE.UU.), pero no me extrañaría nada que, sin llegar a la misma complejidad, algo similar le haya pasado a alguna vez a alguna pareja, sobre todo si recordamos esa máxima que afirma que la realidad siempre supera la ficción. La situación es tan delicada como que el Prince Albert del prepucio se te enganche con la campanilla de quien te está realizando un trabajito oral. No quiero ni pensarlo, aunque la secuencia es muy divertida, me parece una posibilidad ciertamente remota.

Enganchado con la cremallera

Tampoco conozco casos como el que ilustraban en Algo pasa con Mary (There’s something about Mary, Bobby & Peter Farrelly, 1998, EE.UU.), cuando al desesperado Ted (Ben Stiller) se le queda enganchado el escroto con la cremallera del pantalón. Quizás un caso improbable tal y como aquí se ilustra, buscando con toda probabilidad el descojone del espectador. Poco probable, aunque lo cierto es que es un percance más o menos habitual en niños circuncidados de entre 3 y seis años.

Mucho más verosímil y probable es la de pillarte el pellejo que porteje tu glande cuando no llevas calzoncillos y vas con prisa, tal y como se mostraba en una película como Delicias turcas (Turks fruit, Paul Verhoeven, 1973, Holanda), que además era mucho más explícita al permitirnos ver sin pudor el delicado y delicioso miembro del magnífico Rutger Hauer, que posteriormente se convertiría en nuestro replicante favorito en Blade Runner (Ridley Scott, 1982, Reino Unido, Hong Kong & EE.UU.).

Fractura o desgarro

Así de doloroso y no serías tampoco el primero al que le pasa. No hace más de un año fue noticia el caso de un joven de Boston, de 42 años, que acudía a urgencias tras fracturarse el pene durante el coito. Según los expertos, esta situación se produce al chocar el miembro con el perineo de su pareja, lo que le provoca un desgarro en la túnica albuginea que rodea los cuerpos cavernosos y facilita a la erección, motivo por el que comienza a manar la escandalosa sangre y aparece un hematoma. La rápida acción de un cirujano devuelve todo a su sitio, aunque podrías tener secuelas, cosa que no le sucedió al bostoniano que, tras el período de rehabilitación, recuperó sin problemas su función eréctil. Lo que me pregunto es si un impacto en la próstata podría llegar a producir el mismo desgarro… quiero pensar que no. Lo que sí podría suceder es el caso contrario en el caso de la penetración vaginal, que si el pene es más grande de lo normal, puede llegar a romper un quiste ovárico de su pareja. Otra cuestión es que la metas donde no debes y te pase lo que le sucedía a este travieso adolescente en la mítica Porky’s (Bob Clark, 1981, Canadá & EE.UU.).

Explosión espontánea

El frenesí y la frustración por no conseguir mantener la erección más de horas, cuando pretendían culminar una maratoniana sesión de sexo, llevan a un británico de 31 años a recurrir a un fármaco, Timix, que se inyecta directamente en el falo después de haber injerido 4 viagras. El susto llega cuando un par de horas después, además de otras molestias, su pene se hincha descontroladamente, lo que le lleva hasta la sala de urgencias por temor a que su miembro llegue incluso a explotar. La cosa se soluciona, pero no así el problema de la pareja, que manifiesta continuará intentando satisfacer su desmesurado apetito sexual.

Exposición fortuita

Esto no es una cosa loca, es una muy divertida que nos encanta. Sobre todo cuando les pasa a los demás y, particularmente, cuando el azar y unos pantalones rasgados nos permiten disfrutar por unos breves segundos con las joyas más personales de Lenny Kravitz. El cantante le quitó hierro al asunto, como también siempre han hecho los numerosos deportistas que alguna vez se les han escapado sus partes más íntimas.

Que lo confundan con un arma

Creo que cualquiera puede disfrutar con este sencillo vídeo. No es tanto que quien te está cacheando confunda tu miembro con un arma, que en definitiva lo es, lo divertido es que sea un policía que frota y frota y frota hasta que se da cuenta de lo que está tocando y lo que te está gustando.

Que lo uses como un arma

Hay ejemplos penosos, como el de un aficionado que no se le ocurre otra manera de molestar a una asistente de juego que saltar al campo para darle en la mano con su miembro. El problema es que la asistente era una mujer y la cosa quedó más machista que otra cosa, pero no me digan que no habría sido divertido y morboso de haberse tratado de dos hombres y el asistente le siguiera el rollo de una manera que el otro seguro no había previsto, haciéndole una gayola delante de todos. Seguro que se le cortaban las ganas de importunar a un profesional cuando está trabajando, sea hombre o mujer.

Que te lo corten

Sin duda alguna, este es uno de las peores situaciones en las que querrías que ver metida tu verga, que llegue tu pareja y te rebane tu miembro como quien trocea una zanahoria. El primer caso es bien conocido por todos, Lorena Bobbitt, cansada de que su marido se corriera sin preocuparse de sus orgasmos, le rebana el miembro mientras duerme. John fue rápido y acudió al hospital, donde le cosieron y restauraron su miembro, convirtiéndose después en actor de cine porno. No tuvo la misma suerte un brasileño cuya esposa se vengó cruelmente al rebanarle el pene como venganza cuando se enteró de que le estaba engañando con un hombre. En su caso lo hizo tras atarle a la cama, en lo que se suponía era una fantasía sexual que pretendía satisfacer, impidiéndole la misma rapidez con que actuó John, teniendo que usar actualmente una soda para orinar. No queremos vídeo para ilustrar este momento, ¿verdad?

Que sea demasiado grande

Actor, escritor y presentador estadounidense, Jonah Cardeli Falcon es más conocido por una cualidad física que por su intelecto o su encanto personal, puesto que, con sus 34 centímetros de largo, tiene actualmente el récord de tener el pene más grande del mundo. Sin embargo, lejos de considerarlo una ventaja, sostiene que le ha traído más problemas que otra cosa. Entre las cosas buenas están convertirse en VIP de los garitos más molones de Nueva York, superar cualquier problema de autoestima en el momento en que se baja los calzoncillos delante de alguien o conseguir trabajo en el cine porno; pero en el lado negativo manifiesta sus problemas para montar en bicicleta, mear en los urinarios públicos, perder los preservativos en el interior de sus parejas o grandes dificultades para encontrar una boca capaz de tragar tamaño manjar. Problemas que tiene, seguro, por ser heterosexual porque ya conocemos la capacidad de dilatación de algunos, así como sus habilidades bocales. Otra cosa es que tengas la polla como una olla y seas excesivamente delgado, lo que podría llevarte a problemas con el riego sanguíneo y provocarte hasta desmayos cuando estuvieras a punto de orgasmo. Aunque lo mejor es, sin duda, la oportunidad de ganar unas erecciones generales y pedirle a quien quieras lo que quieras. ¡Ay, Pedro, cuánto hemos cambiado!

Que sea demasiado pequeño

Corría el año 2013 cuando se volvía viral el vídeo de un joven estadounidense, Patrick Moote, rechazado por su novia al pedirle su mano durante un partido de baloncesto. El problema era muy sencillo, de hecho era incluso tan pequeño como la decepción de su novia por su miembro viril. Lejos de achicarse, al joven no se le ocurre otra cosa que buscar consuelo en el mundo entero, preguntando a diestro y siniestro si el tamaño importa realmente, periplo que quedó reflejado en un documental, UnHung hero (Brian Spitz, 2013, EE.UU.), que pasó con la misma pena que su miembro. Si no te apetece hacer una secuela, siempre podrás presentarse al concurso de micropenes que hacen en el pintoresco barrio neoyorquino de Brooklyn. Eso sí, cuídate mucho de reírte de su tamaño en plena faena, que mira la que se lía en Sin perdón (Unforgiven, Clint Eastwood, 1992, EE.UU.) cuando una prostituta se mofa del tamaño de su cliente. En este caso también puedes llegar a tener problemas para encontrar preservativos, como al parecer le sucede a Enrique Iglesias, ¿era por eso por lo que se estiraba las mangas de los jerséis?

Que tengas dos

Lo que era el sueño de Benito González (Javier Bardem) en Huevos de toro (Bigas Lunas, 1993, España, Francia & Italia) es una curiosa condición que padece uno de cada cinco millones de hombres en el mundo. Se llama difalia y consiste en tener dos penes. Como te lo cuento. Hace poco más de un año un joven compartía su peculiar singularidad en un programa de radio de la BBC, Newsbeat. Ni dio su nombre verdadero ni ha llegado a mostrar ni su cara ni sus miembros en la televisión u otro medio, puesto que prefiere mantener el anonimato y no ser expuesto como si de un freak se tratara. Tener esta anomalía no sólo no le impide llevar una vida normal, sino que amplía sus posibilidades porque además de manifestarse bisexual, tampoco tiene problema en mantener relaciones poliamorosas, es decir, con varias personas a la vez. ¿No os parece que vida debe ser toda una fiesta?

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

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