El horterismo ilustrado irrumpe con fuerza con Barei y su Say Yay! para triunfar en Eurovisión 2016

Barei ha encandilado con fuerza al público con su tema «Say yay!» para representar a RTVE en la 61ª edición del Festival de la Canción de Eurovision. ¿Cuál es su secreto para gustar a (casi) todos?

Jackeltuerto • 16/03/2016

El horterismo ilustrado irrumpe con fuerza con Barei y su Say Yay! para triunfar en Eurovisión 2016 | Foto: Youtube

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A pesar de que ya podemos poner a parir a Fangoria sin temor a que sus acérrimos seguidores nos maltraten de la misma manera que lo hacen los de Isabel Pantoja con los detractores de la tonadillera, todavía no podemos hacer lo mismo con Barei y el videoclip de la canción que representará a Radio Televisión Española (que no a España) en la sexagésimo primera edición del Festival de la Canción de Eurovisión. Por una vez, el público ha sido unánime y si ya la canción conseguía sin probelmas el primer puesto en el programa Objetivo Televisión, tanto gracias al voto del jurado en plató como el del público (para mayor desgracia de Alaska, que encuentra paleto cantar en inglés), las redes sociales son el perfecto reflejo de que, por una vez, todo el mundo está encantado con la canción. Si hasta un amigo criticaba en Facebook un artículo de Tentaciones (publicación que antes seguía y ahora ya no) en el que exponen los 7 motivos por los que no funciona el videoclip de la canción, por lo que ya no he podido evitar demorar más echar un vistazo y valorar sus posibilidades.

Y mi conclusión es tan sencilla como contradictoria, en la misma línea de la propia trayectoria de su autora: la canción es una mierda ¡podemos ganar Eurovisión!

Parece ser que Barei no es otra cosa que una niña de papá. Tener una familia económicamente solvente le ha permitido moverse entre Miami (léase maiami) y Benidorm sin problema alguno, y hasta sin tener que publicar algunos de los temas que ha compuesto, que no le hace falta ni la pasta ni la gloria. Telonera de Lenny Kravitz en el Starlite Festival (ese evento que a nadie le interesa, sólo que sale en la tele), ha publicado un par de álbumes y varios singles (que nadie había escuchado aunque encabezaban no sé qué listas), siendo la compositora de una canción de Malú o la encargada de adaptar al español la letra de una canción de Edurne, gracias a que sabe inglés (idioma que tanto molesta a Alaska y a Mario Vaquerizo ya ni te cuento).

Toda esta trayectoria contrasta (porque estamos hablando todo el tiempo de música más bien comercial) con las declaraciones que Barei hacía hace bien poco, a tenor de la negativa de algunas radios a emitir su canción con la excusa de que no tiene un sello discográfico detrás, es decir, porque es una artista independiente (está claro que no se le ocurrió llevarlo a Radio 3, aunque claro, no es su onda para nada, por muy independiente que se crea que sea). El problema ha quedado solventado al firmar un acuerdo con Universal, quienes por cierto pagan por la campaña de promoción del tema, o sea por el videoclip.

Y entramos en materia. Visualmente nos encontramos en la misma onda de los vídeos musicales de Macaco, Ismael Serrano, Pablo Alborán, Antonio Orozco, Wally Lopez o Manuel Carrasco, puesto que su director es Gus Carballo, responsable asimismo de un videoclip previo de Barei, el de Wildest horses (¿una respuesta a The Rolling Stones?). Peinada con el viento en contra, con una estética de poligonera trendy, y pudiendo escoger cualquier escenario de Estocolmo, Miami, Berlín, Barcelona, La Habana o Londres, Barei termina refugiándose en un apropiado y oscuro túnel para conectar con todos aquellos a los que también les gusta Adele. Cierto es que su tema es pegadizo, a pesar de que la letra parezca el espíritu esquematizado de un libro de Paulo Coelho o aquel Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, pero al menos propaga su filosofía new age envuelta en un ritmo heredado de esa onda que tanto gusta últimamente en Eurovisión, como son los temas horteras que llegan del Este, que tan bien plagiara igualmente Loreen con Euphoria en 2012. Al tema no le falta ni una breve alusión al entrañable tema de Massiel (un 'la, la, la' de nada), supeditado aquí al say yay que lo que más me recuerda es a Bruce Willis diciendo aquello de Yipi ka yei en La jungla de cristal (Die hard, John McTiernan, 1988, EE.UU.). Pero si el sintagma de John McClane venía a significar 'hijo de puta', ¿estará Barei queriendo decir que digamos 'puta'?

En conclusión, que sí, que este año la canción de RTVE tiene grandes posibilidades de ganar Eurovisión porque es simple, más que sencilla, y facilona, más que pegadiza. Sólo espero ver el programa de Bertín Osborne con Barei, ahora que ya a pasado por el de Mariló Montero con sus perros, o su intervención en el programa de Maria Teresa Campos (al que no irá porque sólo es de la cadena amiga de sus amigos, pero no de los de otras cadenas de televisión). También es cierto que no se debe tener en cuenta mi opinión, cuando nunca me ha gustado la música comercial (¿no se suponía que esto era una canción independiente?). Pero si los mismos que despotrican de quienes se entretienen con un reality show están alabando públicamente una canción que está a la misma altura, despotricando contra quienes no les gusta como si supieran tocar el Mikrokosmos de Béla Bartók, no creo que tengan inconveniente en que un servidor exponga su modesta opinión sobre una canción que es una auténtica chufla, pero que precisamente por eso tiene grandes posibilidades de ganar Eurovisión. Say Yay! ¡Di puta!

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

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