Los peores (o mejores) momentos de los certámenes de belleza

Los certámenes de belleza están tan cuestionados hoy en día como las corridas de toros, no sabemos si los mantienen por cultura o por tradición, pero lo cierto es que siguen siendo fuente de los momentos de delicioso surrealismo que no nos creeríamos si no lo estuvieramos viendo.

Jackeltuerto • 30/11/2016

Los peores (o mejores) momentos de los certámenes de belleza | Foto: Youtube

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Pocas veces una respuesta de una aspirante a ganar un certamen de belleza, ya sea local, nacional, mundial o universal, nos ha gustado tanto como la que proporcionaba Catalina Cáceres, Miss Chile 2016, ante la pregunta sobre el matrimonio igualitario y la adopción de parejas homoparentales en su país. Pocas veces, salvo cuando hacen el ridículo más encantador. Porque si las chicas son guerreras, está claro que las actrices pueden llegar a embajadoras, y aunque algunas misses llegan a convertirse en actrices, modelos y/o presentadoras, está claro que algunas no conseguirían completar un test de inteligencia, cunado no protagonizar algún momento en un reality show o convertirse en señoritas de compañía de alto standig (no voy a nombrar a nadie, que tampoco hace falta). Aunque claro, tampoco es culpa suya, nadie les dice que van a ser juzgadas por otra cosa que no sea su belleza, su elegancia o su simpatía. De hecho, ¿qué habrías contestado tú en su lugar ante preguntas tan inoportunas e inapropiadas en ese preciso momento? Por cierto, ¿algún Mister que haya dado una respuesta a la altura de la de Miss Chile? Y una pregunta que me hago, ¿por qué se mantienen los certámenes de belleza, por cultura o por tradición?

Es posible que desde el Frente Nacional por la Familia de México tenga algo que decirle, pero desde luego nunca va a ser tan oportuno como las contestaciones a lo que responde Miss Italia 2015 en un atraque de feminidad impulsiva cuando le preguntan por el momento de la historia que le habría gustado vivir: «Me hubiera gustado haber nacido en el 1942 para vivir la segunda Guerra Mundial. En los libros hay páginas y páginas… yo la hubiera querido vivir de verdad. Al fin y al cabo, como soy mujer, no habría tenido que hacer el servicio militar».

Otra de las preguntas que parecen ser recurrentes en estos certámenes es la del hombre o la mujer o la pareja que escogerías para preservar la especie humana en caso de holocausto o catástrofe mundial. Memorable es aquella que responde que se lo montaría por Juan Pablo II, aunque todavía más descabellada es la respuesta de Mariana, que está más cerca de la teoría de la evolución que del camino de Cristo, lo que de por sí habla bastante bien de ella, por mucho que sea capaz de devolvernos a los tiempos de Parque Jurásico.

¿Qué salvarías de un incendio en un museo, los cuadros o el perro guardián? ¿Cuáles son las dos cosas que cambiaron la calidad de vida en el siglo XX? ¿Qué coño es un jurado internacional? ¿Consideras afortunado el fallecimiento de Lady Diana de Gales? Otro viaje en el tiempo y una de las respuestas más inteligentemente crípticas que jamás se han dado ni se darán jamás sobre la complementación entre hombre y mujer en uno de los maravillosos tops sobre respuestas absurdas de Misses que circulan por Internet.

Que tu madre pueda ser un personaje histórico, que lo que más anhelas en el mundo sea tu familia, la salud y la inteligencia de la que careces, que pienses que sin Juan Pablo Duarte no se hubiera descubierto la Tierra, que te hagas un lío entre pedir permiso o pedir perdón, o que te confundas a la hora de explicar quién era Confucio; no tienen comparación ante la respuesta de Miss Carolina del Sur ante la incapacidad de sus compatriotas para poner su propio país en un mapa. No es que esté perdida, es que es rubia natural y no le han dado tiempo para pensar la respuesta. Aunque claro, qué me dices de la condescendencia con la que se despide la representante de Melilla tras aquella mítica respuesta sobre lo que sabe sobre Rusia, que hasta parece perdonarle a vida al ruso que le pregunta.

Pero más allá de los errores o respuestas acertadas de jovencitas (o no tanto) en momentos de gran presión, ¿a quién le pedimos responsabilidades por los jurados que han coronado a personas como Sofía Mazagatos? Míticas son ya sus respuestas en todos los ámbitos, desde lo del candelabro a lo de «sigo mucho a Vargas Llosa aunque no he leído ningún libro suyo». Pero todo encaja cuando revisamos el certamen en el que se hizo con su corona, en el que hasta un servidor se hace un lío porque no tiene claro si compiten por provincias políticas o regiones geográficas, con unos estilismos que les hacen parecer señoras de cuarenta, a pesar de que hay señoras de cuarenta en la actualidad que parecen mucho más jóvenes que la mayoría de las concursantes del certamen que hizo de Sofía Mazagatos la persona desparecida que es hoy en día. Y que así siga.

Casi tan importante como responder es saber ganar o perder, algo que se convierte en una clase magistral cuando Miss Elegancia, precisamente, le arranca la corona a Miss Amazonas para estrellarla contra el suelo en este certamen que tenía lugar en Brasil.

Hablaba el coronel Kurtz del horror en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979, EE.UU.), pero ¿qué me dices del error de un presentador al equivocarse entre la finalista y la ganadora de un concurso de belleza? No es un momento divertido, pero ¿no me digáis que no resulta de lo más fascinante?

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