Maneras de celebrar el Orgullo Heterosexual que te sirven también para el Día del Hombre Trabajador

Ya sea el Día de la Mujer Trabajadora o el Día Internacional del Orgullo LGBT, siempre hay algún cretino que se queja de que no haya un Día del Hombre Trabajador o un Día Internacional del Heterosexual. Para que no puedan quejarse más y que tomen conciencia de todas las veces que pueden celebrarlo al año, desglosamos una breve lista de maneras de celebrar el Orgullo Heterosexual y el Día del Hombre Trabajador.

Luis M. Álvarez • 07/07/2018

La manada | Foto: Uso permitido

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Pasa todos los años. Ya sea el Día de la Mujer Trabajadora o el Día Internacional del Orgullo LGBT, algún cretino (sin acritud) se queja de que no haya un Día del Hombre Trabajador o un Día Internacional del Heterosexual. Como si ellos hubieran tenido alguna vez problema para desempeñar algún trabajo o medrar en su empresa, como tampoco lo tienen para dejarse seducir por un homosexual cuando llevan un par de copas de más. Gracia me hace que, además, esta sea una reivindicación mayoritariamente masculina, que nunca —o al menos solo excepcionalmente—, ninguna mujer se ha quejado de que no se celebre el orgullo heterosexual, demostrando que el mal denominado sexo débil tiene muchas menos inseguridades que un machirulo o un metrosexual. Lo irónico del asunto es que los heterosexuales no solo no tienen único día para celebrar su orgullo, sino que tienen muchos, lo que pasa es que no se habían dado cuenta, hasta ahora que se lo vamos a explicar para que no tengamos que escuchar su quejar nunca más.

Sanfermines

Coincide que este año tanto las fiestas del Orgullo LGBT coinciden con el heterosexual, porque los sanfermines son, por excelencia, la celebración de la liberación de la testosterona. No lo digo tanto por las carreras delante de los toros, que tanto le gustaran a Ernest Hemingway, sino porque son unas fiestas pioneras en lo que a agresiones sexuales se refiera y no lo digo solo por todo lo referente a la manada, sino también por el triste final que tuviera Nagore Laffage, que fuera asesinada por un heterosexual que no se resignara a que no quisieran satisfacer sus necesidades como animal, que no como persona.

Hay cosas que un hombre gay sabe perfectamente, como que quedar a cenar con alguien no implica que vayas a terminar en su cama, como tampoco te obliga a nada ir al cine o al teatro con alguien, besarte con esa persona y decidir de repente que no quieres llegar hasta el final. Porque nosotros sí sabemos que no, es no. De hecho, en el Ogullo LGBT el único protocolo que se activa es el de prevención contra algún crimen de odio, pero no contra agresiones sexuales. Que pueden producirse, los animales pueden ser de cualquier género y orientación sexual, pero siempre van a estar dentro de la excepción de la regla.

Copa del Mundo

Si ya cualquier encuentro de fútbol es toda una celebración del desbordamiento de la testosterona, durante los Mundiales de fútbol se desparrama hasta cotas can altas que hasta se permiten muestras de afecto entre personas del mismo sexo sin que sean tomadas en cuanta. El colmo es cuando este año la Copa del Mundo se celebra en un país tan homófobo como Rusia, donde no avanzan en la discriminación del colectivo LGBT, como en el resto del mundo, sino en contra.

Conste que no es el deporte en general sino que ese patético orgullo heterosexual está concretamente ligado al jueguecito de los 11 machitos tratando de meter la pelotita dentro de la portería ajena, que con los Juegos Olímpicos no se desata esta furia incontrolada que remite a los jugadores a lo más parecido al primate original, quizá por eso se expresan a base de monosílabos y sea tan complicado que salga del armario algún futbolista profesional, como no tienen problema en salir del armario otros deportistas. Juraría que lo más parecido al estado de histeria incontrolada de los heterosexuales en los partidos de fútbol debe ser el Festival de Eurovisión para los gays, salvo que no nos importa el país que gane, son tal de que podamos disfrutar con la canción.

Atasco en la carretera

«Conduces como un heterosexual», me dice la novia de mi hermana un día, refiriéndose a que mi manera de conducir era más bien agresiva. Debe ser que el volante saca al animal que todas las personas llevamos dentro, de la misma manera que el alcohol saca el maricón que todo macho lleva oculto en lo más fondo del armario. Conste que lo del volante nos pasa a todas las personas, porque el género tampoco distingue en el momento de perder las maneras y convertirte en una bestia al volante cuando se trata de imponer tu razón frente a otro conductor, aunque no la tengas.

Bertín Osborne

Haciendo la guía de las diferentes realidades de la identidad de género en el siglo XXI traté de encontrar un ejemplo masculino y otro femenino para ilustrar la definición de género binario, sin embargo, solo se me ocurrió uno: Bertín Osborne. Nadie como él para representar a quienes ni se plantearían por un minuto la posibilidad de tener una relación que no sea estrictamente heterosexual, de ahí que cualquiera de sus canciones o cualquiera de los casposos programas de televisión que presenta sean una auténtica celebración del orgullo hetersexual. Cierto es que me habrían servido Margaret Court o Anita Bryant, perfectos ejemplos de género binario femenino.

Liturgias y fiestas religiosas

Las Navidades, la Semana Santa y cualquier fiesta religiosa no deja de ser en sí misma la celebración del orgullo heterosexual, aunque solo sea por la importancia que el clero, ese gran enemigo (hipócrita) de la diversidad sexual, adquiere en estos eventos, exaltación de los valores tradicionales que oprimen y discriminan a las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, de ahí que hasta incluso podamos considerar el domingo como el día semanal del orgullo heterosexual, por aquello de la misa.

No deja de ser curioso que en fiestas más o menos paganas, como carnaval o Halloween no haya problemas en dar rienda suelta a la fantasía y la libertad, siendo habitual que se vistan de mujer los heterosexuales sin problemas (menos Bertín Osborne), siempre que no se encuentren con la Asociación de Abogados Cristiana, como bien sabe Drag Quetglas o la procesión del coño insumiso.

20 de noviembre

Ya menos, pero antaño era habitual que dejaras plumas y tacones en casa cada 20 de noviembre, luctuoso en España del fallecimiento, por muerte natural, de Francisco Franco, lo que hacía que salieran a la calle manadas de fascistas a la caza de víctimas en las que descargar su odio por los avances de una sociedad en la que ya no cabe la discriminación, ya sea social o de género, mucho menos por orientación sexual. Si tantas ganas tienes de celebrar el orgullo heterosexual, siempre puedes unirte a los majetes de Hogar Social Madrid y celebrarlo así todos los días del año, como hacen ellos.

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

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