Entrevista a Julio P. Manzanares (primera parte)

Julio P. Manzanares publicó hace unos meses "Costus: You are a star" una fantástica biografía sobre las Costus, los pintores que segun dicen, fueron los precursores de la Movida Madrileña, y que se ha convertido en un verdadero éxito de ventas. En las entrevistas nunca suelo dar mi opinión sobre los entrevistados e intento ser lo más objetivo posible, pero en el caso de este libro me ha sido imposible porque en cuanto lo abrí, no pude cerrarlo hasta haberlo terminado porque describe tan bien a las personas de las que habla, que casi me sentí sentado en esa casa en una de sus famosas reuniones. Tuve la suerte de hablar con el autor, y esto es lo que me contó y aunque no podamos decir que sea un hombre muy "conciso" precisamente (lo digo por lo larga que es la entrevista, jajaj) si es muy interesante. Quedaos con su nombre y no le perdais la pista, porque estoy seguro que este hombre dará que hablar y mucho.

Miguel G. • 28/04/2009

Julio Pérez Manzanares

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¿Quiénes fueron realmente las Costus?

Pues te podría decir quien son Costus para mí más que quien fueron "realmente", porque creo que quien se es realmente no lo sabe ni uno mismo. Particularmente, pienso que son el resumen perfecto de un determinado momento de nuestro país por ser de los primeros que en la ciudad de Madrid, que hasta entonces era la "periferia" del país por cargar con todo el peso político de la dictadura, adoptaron una postura "moderna" - siempre, claro, tomando como "moderno" lo que pasaba fuera de España, sin importar si dentro había algo parecido, como muchas de las cosas que pasaron en la Cataluña de los setenta.

Algo que siempre destacaré de ellos, es que fueron una pareja de artistas. Y recalco tanto "pareja" como "artistas" porque no puede obviarse el importante papel transgresor de dar a conocer abiertamente una relación gay en esa España en la que la homosexualidad no sólo no estaba aún "normalizada" sino que todavía había muchos presos por la dichosa ley de "peligrosidad social". Y encontrarse con un ejemplo de pareja tan "descarado"-por público- como eran ellos parecía casi impensable. Porque la idea misma de "pareja gay" retaba entonces al estereotipo generalizado del homosexual promiscuo, condenado a la soledad, para el que el amor no tenía sentido... que todavía hoy se sigue volcando desde el puritanismo como algo negativo, y tampoco lo es (¡faltaría!). Afortunadamente hoy existe tanto la posibilidad de ser todo lo promiscuo que uno quiera - y si es tomando precauciones, mejor- como tener una pareja y hasta casarse (aunque particularmente creo que el matrimonio es una fórmula de control del sistema machista y heterosexual; pero como es lo que hay, pues mejor que sea posible para todos). Pero entonces era realmente algo trasgresor. Como decía Foucault, a la sociedad lo que le jode no es que dos hombres nos acostemos, sino que nos levantemos por la mañana y nos sigamos queriendo.

Y artistas porque muchas veces su propia imagen y su papel como "anfitriones" de la Casa-Convento o de "amigos de" ha eclipsado que se les recuerde como tal o han quedado, en el mejor de los casos, como los ilustradores de "la movida". Porque está claro que sus obras resumen el espíritu y el "estilo" que caracteriza desde el presente a la época, y sobre todo por los retratos (o mejor dicho, los retratados) de sus obras. Particularmente, creo que su papel como artistas cristaliza a la perfección un momento clave del arte español en el que éste tenía, por primera vez, la oportunidad real de "internacionalizarse", y se trató de hacer tanto recurriendo a las tradiciones - que ya lo eran- de fuera (el neoexpresionismo, el graffiti, el arte pop...), como a las de dentro (desde Murillo y el Greco a Zuloaga pasando por los Crónica ).

¿Quién es Julio P. Manzanares?

Pues ahora me pones a mi en el brete de contarme a mi mismo cuando hace un rato te decía que es tan imposible como contar a los demás. Podría resumírtelo con el tópico de que para conocer a uno es mejor preguntar a los que le rodean, pero su testimonio no va a ser menos subjetivo que el mío como "autobiografiado". Así que lo dejaré en que soy un segoviano residente en Madrid desde hace 25 años, historiador del arte - y librero, ferretero, dependiente, e incluso escritor por casualidad, hasta el momento. Y hasta ahí la descripción objetiva. Si tuviese que contarte lo que sé de mi mismo por los que me rodean lo dejaría en "un buen tío", aunque para muchos seré "un chico simpático", "el marica de la primera planta", "el amigo de nosequién", "el de los piercing", "el rollo de aquella noche" y un montón de cosas más. Siempre hay alguien que tiene mejores cosas que contar de uno mismo que uno mismo; y peores, claro, que habrá quien me haya pillado torcido alguna vez y le parezca un cabroncete (aunque no suelo torcerme mucho, así que no serán tantos).

Si creo que me define bastante la sinceridad. Y no lo digo en plan "virtud", sino que es una cosa completamente práctica: tengo una memoria de pez y olvido mogollón de cosas, así que si me decidiera a mentir me supondría un esfuerzo enorme tener que recordar a quien puedo y a quien no puedo decir según qué. También es verdad que eso, unido a que suelo coger confianza con la gente muy pronto y empatizar bastante, puede ser algo negativo -que no siempre trae cosas buenas el despelotarse en sentido figurado delante de cualquiera (en sentido literal tampoco algunas veces). Pero bueno, eso ya es problema de lo cabroncetes que sean los demás.

¿De dónde viene esta afición tuya por estos pintores?

Pues de donde suelen venir las mejores cosas: de un encuentro casual. En mi caso con las reproducciones de sus pinturas que hay en el bar La Vía Láctea, en uno de esos pedos adolescentes en los que aprovechaba uno "la hora feliz" hasta caerse redondo. Además cuado las vi estaba flipado con el rollo de la Factory de Warhol, la Velvet Underground, Blondie, los Ramones... y alucinaba bastante con toda la escena neoyorquina de finales de los sesenta y setenta. Y al ver aquellos cuadros, la verdad es que la primera impresión que tuve fue como que no eran de alguien de aquí -fíjate lo poco que nos fiamos de las producciones patrias - o que eran más "de ahora", hechos en plan camp. Pero al ver el retrato de Lola Flores y la fecha del 79 me quedé doblemente alucinado. Así que empecé a buscar quien los había hecho, y tirandito poco a poco la cosa acabó siendo mi trabajo de fin de carrera. Y tres años después este libro, claro.

¿No era muy arriesgado como primer libro una biografía de unos pintores que no todo el mundo conoce?

Como inicialmente no pensaba en publicarlo no es algo que me planteara, porque mi objetivo era más que nada personal (y académico). Desde luego, como trabajo de investigación era cojonudo, porque no había casi nada sobre ellos... Lo cual no quiere decir que fuesen totalmente desconocidos, que tienen su espacio en las Historias del Arte Español de Bozal o Serraller. Muchos otros no están en esos libros, y el "público" en general sigue también sin saber quien son Carlos Alcolea, Juan Hidalgo o Ángeles Santos. Creo que quizá el problema está implícito en la percepción que tenemos en España de nuestra propia cultura y de nosotros mismos, que nos lleva a valorar como más "auténtico" y moderno lo que viene de fuera y nos despreocupamos de ver qué es lo que tenemos dentro. Que ahora venga Murakami haciendo manga nos parece lo más de lo más cuando desde hace cuarenta años Lichtenstein hacía cómic, Equipo Crónica le ponía el flotador y el 600 en la puerta a Las Meninas y después las Costus mismas se pusieron a pintar las Gitanitas que todo el mundo tenía encima de la televisión. Quizá esto pasa porque no miramos más allá de lo que nos ponen delante de las narices y por no cuestionarnos el porqué nos ponen eso y no otra cosa. Supongo que de esas preguntas surgió este libro.

De todas formas, tampoco diría que es una biografía. Al menos mi parte -que es un ensayo sobre su obra y lo que la rodea- como "biografía" sería una mierda, porque uno escucha "biografía" y quiere que le cuenten una "vida" y no que le hablen de arte (aunque creo que en este caso, como en casi todos, es muy difícil separar una cosa de la otra). Para eso está la parte de las entrevistas, que, además, tampoco es estrictamente una biografía; uno no siempre puede fiarse de que lo que cuentan sobre alguien sea "la realidad", porque desde el punto y hora en que el que habla "estaba ahí", ya es parte implicada en el asunto. Y creo que queda bastante claro en algunas de las entrevistas que los entrevistados acaban por hablar más de sí mismos que de Costus, aunque aparente lo contrario.

¿Qué es para ti “la Movida”? ¿Existió realmente o es algo que hemos mitificado con el paso del tiempo?

Pues mi idea de la movida creo se ajusta bastante a como la describe Estrella de Diego en el prólogo del libro, como "la imagen de una España para turistas". Es decir, lo que se esperaba de esa España que ya era libre del régimen facha y podía ser "moderna", como los de fuera (los punks, los andróginos, los yuppies, etc) pero sin renunciar a lo que se supone que "España" tiene que ser: dramática, exótica, son su copla, su costa del sol, su kitsch typical spanish, sus toros, su Goya... Un ejemplo de esto que comentaba hace poco con unas artistas es cómo, las películas de Almodóvar de la época, en el fondo, son sainetes de Arniches o los Quintero protagonizados por punkis y travestis.

Sobre lo de la mitificación, pues creo que sí, que ha habido muchísima. De todos modos, siempre se mitifica el pasado porque nunca se acaba de saber del todo bien que pasó en él; y los ochenta en España los vemos a través de las películas de Almodóvar casi como si fueran un documental y no, sólo son películas. ¡Y claro que la gente que sale en ellas es total!, pero eso no quiere decir que todo fuese así, que visto desde ahora parece que tenía que ser la leche ese Madrid tan divertido y tan trasgresor... y una mierda, que buenos palos se llevaron también muchos de los que se propusieron ser "modernos" y vivir como les daba la gana (y aún hoy nos los siguen dando de vez en cuando). De hecho, si se juntaban en casa de las Costus es porque no había donde ir. Que Madrid, por mucha "movida" que quisiera tener, era entonces una capital de provincias y bastante fachorra. Lo que pasa es que más tarde, y por distintos motivos, todos ellos empezaron a trascender porque se ajustaban a lo que "España" quería contar de si misma en ese momento, y ahí ya es cuando vino la aparente "explosión" por la que parecía que Madrid "se movía"; y aparecen las revistas, los nuevos locales, los apoyos institucionales, Mecano... Pero claro, si nos creemos que el Madrid de los 80 es el de las películas de Almodóvar o el de las fotografías de Pablo Pérez-Mínguez -que no son documento, sino selección-, pues vamos a creernos también que en la Edad Media había dragones en las Batuecas...

Creo que es mucho más interesante olvidarse de mitos sobrevalorados y ver realmente lo que supusieron los trabajos de las personas que vivieron la época - y las actitudes, claro, que ahí está Fanny Mcnamara que sigue siendo única en España o Carlos Berlanga que era un tipo con un talento brutal y ahí si que creo que injustamente muy poco valorado actualmente. Que "algo" pasó, y algo muy importante para el estado español, está claro, pero que eso que pasó sea "la movida" es otra cuestión. Porque ese "algo" inicial, que es lo que a mi me interesa, era cosa de muy pocos, y a "la movida" se acabó apuntando todo el mundo porque España "se puso de moda". Y aquí el que no corre, vuela. Por eso creo que es el primer libro sobre "la movida" que va contra "La Movida".

¿Y qué opinión tienes sobre eso que hace poco algunos osaron llamar como “La Removida”?

Pues que si "la movida", como etiqueta, ya parece uno de los últimos coletazos de la propaganda del "Spain is Different", la recuperación me temo que ha tenido todo de propaganda desde el principio- a ver si alguien llegaba a ser el Almodóvar o la Alaska del siglo XXI. De hecho, es descarado el tema, primero para vender los discos de "Madrid Terminal" y luego como slogan de las fiestas "En Plan Travesti" (que al final se permitieron hasta el lujo de fechar "la removida" en su último flyer). Fíjate, el caso "En Plan Travesti" me parece muy claro -salvando las distancias- para ver lo que pasó con "la movida" de los 80. Porque de las primeras fiestas que organizó un grupo de gente en antros por la necesidad de encontrar un espacio en el que sentirse identificados en medio de tanto house guarrero y tanto grunge y tontipop como dieron de sí los noventa, acabó la cosa convertida en toda una Disneylandia travesti y cupletera en la que parecía que en Madrid otra vez pasaban las cosas más transgresoras del mundo. Y como si pasaran por primera vez, en muchos casos, que es ya amnesia hasta del "re" de "removida" con tal de remedar un cachito del pasado que contaban esas películas en las que a muchos les habría gustado vivir. Y, sinceramente, vestirse como en los ochenta, con todo su gualdraperío y toda su mamarrachada, pues podía ser trasgresor en los ochenta -que no había más que pana por la calle-, pero ahora la ropa que llevaba la mayoría a esas fiestas (y con las que se fotografiaban a ver si con un poquito de suerte el que hacía la foto era el Pablo Pérez-Mínguez del futuro), la habían comprado por la tarde en H&M o en la calle de Madrid en la que la "trasgresión" - que suele coincidir bastante con "la última moda"- se paga con VISA Oro.

Creo que hablar de "removida", nuevamente, y como entonces, lo que hace no es sino esconder otra vez propuestas muy interesantes que no dicen nada bajo el logo comercial - bastante chungo, por cierto, y muy poco original. Y siempre pongo los ejemplos de La Prohibida, de Roberta Marrero, de La Nueva Carne, de Algora, que creo que tienen valor en si mismos y no como representantes de nada. Y hablo de ellos porque son los que, por estar en Madrid, podían tener más fácil que les colgaran el sambenito. Pero ¿no ha sido una verdadera "movida" lo que han hecho Astrud, Chico y Chica o Putilatex? ¿Y tiene eso algo que ver con una "renovación" de reliquias de hace treinta años? Sinceramente creo que no, porque tampoco han dejado de hacerse cosas interesantes en España durante los noventa. Aunque quizá era precisamente el círculo "gay" el que estaba más apoltronado y ahora, por recuperar el "estilo" de los ochenta, pensó que de repente había descubierto el Mediterráneo.

Pero bueno, ya nadie habla de "la removida", así que tampoco debió funcionar ni como campaña. Y si alguien lo sigue haciendo, estoy seguro de que no podrá esconder -como pasa también con algunos de los miembros de "la movida"-, que o lo hace desde la frustración más absoluta del "lo que pudo llegar a pasar y no pasó, y dónde estaría yo de haber pasado", o desde la "nostalgia de lo no vivido", como dice Carlos Pazos. Aún así soy bastante positivo y creo que hay actualmente gente haciendo cosas en España tanto o más interesantes que las de entonces, pero las verdaderas subversiones y novedades, como los buenos crímenes, son los que se hacen en silencio y sin pensar en promociones manufacturadas. Mira a Jack el Destripador, que nadie ha tenido más promoción que él y se sigue sin saber quien es... y no será porque no firmaba las "obras"...

Las opiniones vertidas por los colaboradores de Universo Gay no se corresponden necesariamente con las de la empresa editora, siendo responsabilidad exclusiva de quienes las firman.

Acerca de Miguel G.

Miguel G. es aficionado a la fotografía y al teatro, además de a la literatura, desde muy pequeño. Colaboró en distintas revistas literarias desde la publicación de su primer relato, La Mujer de Rojo, en el 2.000. Participó en el libro colectivo El último baile con el relato Last Dance, y su primera novela es Una segunda oportunidad, ambos libros publicados por Odisea Editorial. El 9 de enero sale a la venta su nuevo libro: Cambio de Rumbo.

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