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Cyndi Lauper: talento, simpatía y carisma

Universo Gay asistió a un concierto de la gira de presentación del disco “Bring ya to the Brink”, último trabajo de Cyndi Lauper que la muestra renovada, fresca y actual. Esto queda reflejado en el escenario, donde se entrega totalmente a sus fans y desborda energía.

Ariel Alan • 23/11/2008

Cyndi Lauper en Buenos Aires (Foto: Sebastian Ruau)

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Hay muchos artistas que son considerados íconos de los ochentas, varios de los cuales aún continúan con sus carreras, con mayor o menor éxito. Pero en todos los casos, son inevitables las comparaciones de lo que fueron, lo que son y supieron mantener. Y esto último no es nada fácil, captar nuevos públicos y lograr en los conciertos combinar los éxitos con el nuevo material sin desviar la atención y el entusiasmo de la audiencia.

Cyndi Lauper será siempre recordada por el eterno hit “Girls just to wanna have fun” y las baladas “True colors” y “Time after time”, pero con su nuevo disco “Bring ya to the Brink” reingresa en el mundo del pop con un sonido fresco y actual que se potencia en directo.

EN CONCIERTO

Con la misma desfachatez e ingenuidad con la que irrumpió en la música hace 25 años, Cyndi ingresa a escena, se arrodilla y con unos golpes en el piso da pie a su banda para que comience a sonar “Change of heart”. A escasos segundos de iniciada la canción, sorprende a los cuatro mil asistentes al Estadio Luna Park de Buenos Aires al bajarse del escenario y continuar cantando rodeada de fanáticos extasiados por ese gesto de entrega y humildad.

A partir de allí se mezclarían los temas nuevos como “Echo”, “Grab a hold”, “Into the nightlife” (perfilado como un nuevo hit y muy festejado) y “Set your heart”, con los inolvidables clásicos “I drove all night” (con Cyndi acostada en un parlante y haciendo ejercicio con las piernas mientras alcanzaba las notas más altas), “All through the night”, “She bop” (“canción que me trajo algunos problemas”, ironizó, ya que fue casi revolucionario hablar de la masturbación femenina en 1984), “True colors” (precedida por una impecable introducción a capella de “Rain on me”), “Time after time”, “Money changes everything”, “Girls just to wanna have fun”; y los no tan conocidos “Shine” y “Sisters of Avalon”.

Los arreglos de las canciones fueron variando entre acústicos, rockeros y dance, unidos a la potente, aguda e intacta voz de Lauper, quien no paró de bailar, saltar, saludar y hasta contestar cada grito de los fanáticos. Su complicidad con la audiencia llegó al punto de “educar” a un guardia de seguridad que intentaba separarla de los fanáticos cuando bajaba del escenario. “Esto es una fiesta, ¿sabe? No se preocupe, no va a pasar nada. Soy de Brooklyn, puedo cuidarme sola”.

Asimismo se tomó su tiempo para dejar mensajes entre las canciones, como durante el casi himno “True colors” (título de una gira que además realiza por Estados Unidos parea concientizar sobre los derechos LGBT) que dijo “Esto significa el poder a la gente, es mi mensaje, no se rindan si tienen algo en su corazón que creen que es verdad", e instó a las personas "diferentes", a que "sigan luchando por sus derechos".

En una industria que cataloga a los artista como “Reina de…”, “Princesa de”, “Diva”, etc; Cyndi Lauper tiene un poco de cada título, pero por sobre todo mucho talento, profesionalismo y calidez.

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