El gobierno de Indonesia fomenta la homofobia poniendo en peligro el turismo en Bali

La homosexualidad es legal en Indonesia, pero las autoridades demonizan al colectivo poniendo en peligro un destino turístico como Bali.

Luis M. Álvarez • 28/02/2016

El gobierno de Indonesia fomenta la homofobia poniendo en peligro el turismo en Bali | Foto: Youtube

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La última excentricidad del alcalde de Tangerang, Arief R. Wismansyah, se produce durante un seminario sobre embarazos al sugerir que la fórmula de la pasta instantánea y la leche envasada hace que los bebés se vuelvan gays. En realidad se está refiriendo al hecho de que el ritmo de la sociedad actual de Indonesia impide a los padres proporcionar a sus hijos una alimentación más tradicional, abusando en ocasiones de comida preparada. Y según él, esta es la causa de que se hayan multiplicado los homosexuales. Recientemente el ministro de defensa de Indonesia, Ryamizard Ryacudu, recibía fuertes críticas tras comparar los peligros del movimiento LGTB con una guerra nuclear. A principios de año otro ministro pedía que se prohibiera la entrada en la Universidad a los estudiantes homosexuales. Todas estas declaraciones podrían incluso hacer gracia, si no fuera porque culminan una creciente escalada de acciones contra la comunidad LGTB que incluso podría llegar a perjudicar un motor de su economía, como es el turismo en la isla de Bali. Son las contradicciones de un gobierno que fomenta la homofobia, a pesar de que la homosexualidad no es delito en Indonesia.

En las últimas semanas un ofensivo hashtag se hacía popular en las redes sociales: #TolakLGBT, que vendría a significar «rechazar colectivo LGTB». Más recientemente activistas musulmanes lideraron una manifestación en contra de los homosexuales con el lema «LGTB es una enfermedad, no un derecho humano». El líder del Islamic People Forum (FUI), Forum del Pueblo Islámico, Muhammad Fuad, decía que «si se legaliza, esta enfermedad sería más contagiosa y dañina para nuestros hijos. ¿Por qué si quiera piden su legalización?». Por otro lado, en Tugu Yogyakart, una manifestación convocada por Solidaritas Perjuangan Semokras (SPD), Solidaridad para Luchar por la Democracia, convocada en apoyo de los derechos de la comunidad LGTB en Indonesia, terminaba en un enfrentamiento físico cuando la policía intentaba disolverla para evitar un choque más violento con FUI.

A veces es fácil olvidar que Bali, la denominada «isla de los dioses», el lugar donde David Bowie pidió que se esparcieran sus cenizas, está en Indonesia. Lejos de la predominancia musulmana del resto del país, la cultura predominante en la isla es la hindú, cuyo principal objetivo es el de atraer a turistas y viajeros de todo el mundo a un lugar completamente globalizado con la capacidad de hacer creer al viajero que está en un privilegiado espacio único y mágico. Un ambiente en el que una pareja de homosexuales quiso celebrar su matrimonio. De nacionalidad indonesia y estadounidense, lo que la pareja pretendía era una ceremonia simbólica, dado que ya estaban casados legalmente en los Estados Unidos. Siendo ilegal el matrimonio igualitario en Indonesia, lo que no pudieron evitar fue el escándalo entre las autoridades locales cuando las fotos del evento se difundieron a través de las redes sociales. Al no poder hacer nada contra ellos, iniciaron una caza de brujas para castigar a toda aquella persona que hubiera contribuido a la celebración de la boda, como la empleada de la compañía Four Seasons Sayan Resort, que organizó la ceremonia de «purificación de karma», que ha sido acusada de blasfemia religiosa y podría ser condenada a pasar hasta cinco años en la cárcel.

Toda esta escalada de despropósitos no demuestran otra cosa que el aumento de un clima hostil para la comunidad LGTB en Indonesia, lo que ha llevado a algunas multinacionales a modificar la manera en la que hacen sus negocios, y una vuelta a la clandestinidad de gays y lesbianas. Un clima que amenaza los fundamentos de la economía local de un destino como Bali, que mueve hasta 80 millones de dólares al año, que ponen en peligro las políticas del miedo y la discriminación, dado que estamos hablando de uno de los destinos turísticos más populares entre la comunidad gay internacional. De hecho, la escena gay nocturna de Bali es una de las más populares de todo el continente asiático, con su propio distrito gay y legiones de espectáculos de dragqueens y go-gós. Contradictoriamente a estas actuaciones, según las estadísticas, se trata de una de las comunidades homosexuales más amplias en Asia, llegando a constituir hasta la cuarta parte de la población total del país. Un colectivo considerablemente amplio que prefiere seguir viviendo en la clandestinidad, antes de compartir su condición con familia y amigos, segín un integrante del grupo Nomadic Boys, por presiones sociales y religiosos.

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