El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, desaconseja el uso del preservativo porque «no es placentero»

A pesar del creciente incremento de contagios por VIH, particularmente entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, desaconseja el uso del preservativo porque «no es satisfactorio» desde un punto de vista sensorial.

Luis M. Álvarez • 22/02/2018

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, desaconseja el uso del preservativo porque «no es placentero» | Foto: Youtube

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Enfrascado en la guerra contra las drogas, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, consigue poner en riesgo los programas de prevención de VIH a pesar de que Human Rights Watch ya había alertado en 2016 de que el incremento de contagios estaba camino de convertirse en una epidemia en la zona del pacífico asiático. Mientras que el contagio de VIH disminuye de 2,1 millones en 2015 a 1,8 en 2016 en todo el mundo, los nuevos casos se multiplican por diez en los cinco últimos años en Filipinas, incrementándose sobre todo el contagio entre hombres que mantienen relaciones con hombres. Datos que no han impedido a Duterte desaconsejar el uso del preservativo como método de protección.

«El presidente Duterte parece estar demasiado preocupado por el placer. No hay nada agradable o gracioso sobre el aumento en nuestros casos de VIH y embarazo adolescente», declara la senadora Risa Hontiveros, reclamando que el presidente Duterte necesita «dejar de hacer declaraciones irreflexivas, imprudentes e irresponsables» a expensas de la salud pública.

Sólo en el último año se notifican más de 11.000 nuevos casos de VIH, un aumento del casi el 20 % sobre los 9.264 casos notificados en 2016, según datos del Departamento de Salud de Filipinas publicados por Al Jazeera. La epidemia de VIH en Filipinas es la que más ha crecido en la región de Asia y el Pacífico en los últimos años, por mucho que el informe considere que se trata de una cifra baja en comparación a los más de 100 millones de población de un país mayoritariamente católico en el que el uso de anticonceptivos a sido históricamente desaconsejado. Sin embargo, desde 2012, el Departamento de Salud reforma sus protocolos de salud reproductiva y comienza a fomentar la planificación familiar y el sexo seguro para reducir las altas tasas de embarazos adolescentes.

A pesar de todos estos datos, Duterte desaconseja a sus compatriotas que eviten el uso de condones porque «no es satisfactorio» desde un punto de vista sensorial. «Trata de comerlo sin desenvolverlo… cómetelo. Esto es un condón», explica Duterte poniéndose un caramelo sin quitarle su envoltorio en la boca. Una explicación gráfica condenada inmediatamente por Human Wights Watch, que acusan al mandatario de «despreocupación imprudente por la salud de los filipinos (…). En lugar de criticar los condones como un inhibidor del placer, Duterte debería tomar medidas significativas para proteger la salud de los filipinos respaldando los cambios de políticas urgentemente necesarios para ampliar el acceso y el uso de condones en Filipinas».

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