La Iglesia Anglicana produce suicidio y enfermedades mentales entre homosexuales y bisexuales

Según un informe de la Fundación Oasis, la doctrina de la Iglesia Anglicana fomenta la discriminación social contra los miembros de la comunidad LGBT, a los que conduce a tener un conflicto interno que provoca enfermedades mentales y, en algunos casos, a que lleguen a plantearse el suicidio.

Luis M. Álvarez • 11/02/2017

El sueño de la razón produce monstruos | Foto: Uso permitido

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El reverendo Steve Chalke, fundador de Oasis Foundation, una organización orientada a la reconciliación de la iglesia con la diversidad sexual, es el autor del informe titulado In the name of love: the church, exclusions and LGB mental health issues («En nombre del amor: la Iglesia, exclusiones y problemas de salud mental LGB», en español), a través del que concluye que la doctrina de la Iglesia Anglicana es responsable de la discriminación contra personas homosexuales y bisexuales, atribuyéndoles la responsabilidad de que sufran más problemas psicológicos que las personas heterosexuales al dar a entender que la heterosexualidad es moralmente superior a a homosexualidad, conduciendo en muchos casos al suicidio.

«No es ningún secreto que la postura negativa adoptada por la Iglesia y por tantas iglesias locales individuales tiene un impacto que crea una enorme angustia en un gran número de personas LGB y deja a un sinnúmero de ellas viviendo vidas de secreto forzado y deshonestidad. Lamentablemente, también es de conocimiento público que el estrés y la angustia a los que les arrastran, a menudo conduce al daño espiritual, mental y físico, y en el peor de los casos a que algunas personas tomen la decisión desesperada de quitarse su propia vida. Con demasiada frecuencia, sin embargo, estos poderosos testimonios son rechazados por aquellos que no quieren oírlos, los que todavía no están preparados para enfrentar la escala del daño que colectivamente hemos causado involuntariamente. Mi esperanza es que este informe sea el comienzo de un cambio radical en este enfoque».

Así de contundentes son los comentarios del reverendo Steve Clarke en un informe que, según él mismo defiende, demuestra «más allá de toda duda razonable», que los líderes cristianos y las personas que siguen su doctrina, son responsables de los mensajes negativos de las relaciones homosexuales, la manera en la que se tratan en los medios de comunicación y que sean el centro de un lamentable debate político. Su informe sale a la luz justamente después de conocerse la negativa de los obispos de la Iglesia de Inglaterra a reconsiderar su posición con respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo, en oposición a la Iglesia Anglicana de Canadá, que sí ha decidido aprobar el matrimonio igualitario. Más de la mitad de las personas homosexuales y bisexuales se habrían auto agredido en alguna ocasión, llegando el 44 % a considerar alguna vez el suicidio, según un informe que coincide con el informe del Comité de Salud de la Asamblea de Londres, que vendría a sostener el mismo punto de vista, en mayor o menor medida.

El informe de Oasis sostiene que al menos el 74 % de los firmantes de la campaña contra el matrimonio igualitario en el Renio Unido eran cristianos y un 54 % de los diputados que votaron en contra de la legalización del matrimonio de personas del mismo sexo en 2013 eran igualmente cristianos. Asimismo, analizando un centenar de artículos publicados en medios nacionales en torno al mismo tema, alrededor de un 47 % tenían un enfoque negativo, de los que un 91 % estaban escritos por una persona cristiana.

Una actitud que no es muy lejana a la que tienen líderes católicos en España, como el arzobispo del «imperio gay», Antonio Cañizares, que se ganaba una demanda tras llamar a la desobediencia civil a los católicos, camino de lo que va el Arzobispado de Barcelona, que hoy mismo tiene prevista una charla para promover que gays y lesbianas «no tengan sexo ni pareja», tal y como si fueran curas y monjas, quienes también es de conocimiento público que no cumplen en algunos notorios y lamentables casos sus votos de castidad. Al menos Lambda ha conseguido la cancelación de una charla similar en la Universidad de Cádiz. Otros sembradores de odio dignos de mención son los clérigos italianos Giovanni Cavalcoli y Massimiliano Pusceddu, que llegaba a afirmar el primero que la homosexualidad era la causa de los terremotos de Italia, mientras que el segundo pedía la pena de muerte para los homosexuales; o el cardenal Norberto Rivera, que llegaba a cuestionar que la homosexualidad no fuera considerada una enfermedad.

«No puedo dejar de concluir que el informe de la Cámara de Obispos sigue siendo otra oportunidad perdida para hacer una declaración positiva de que las señales cambian y, por lo tanto, al final, una contribución más al mar de la negatividad en al que se ahogan demasiadas personas LGB», expone Steve Chalke que no sabemos si el título de su informe alude al tema de Martin Garrix & Bebe Rexha o está parafraseando el título de aquella intensa película irlandesa, En el nombre del padre (In the name of the father, Jim Sheridan, 1993, Irlanda, Reino Unido & EE.UU.), que demostraba que también la justicia británica prefería ofender antes que reconocer un error, lo que nos permitiría en España llevarnos a parafrasear al mismísimo Francisco de Goya afirmando que la pesadilla de la religión produce monstruos.

In the name of love: the church, exclusions and LGB mental health issues | Foto: Uso permitido

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