La OMS desata la polémica con su nueva definición de «infertilidad»

Aunque no tengan ningún problema físico para concebir, hombres solteros y mujeres solteras serán clasificados como «estériles» si no tienen hijos pero desean procrear, según la Organización Mundial de la Salud, independientemente de que tengan o no la posibilidad física para procrear.

Luis M. Álvarez • 27/10/2016

Bebé | Foto: Uso permitido

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La Organización Mundial de la Salud cambia drásticamente la definición de 'infertilidad' al considerar que no se debe aplicar simplemente a aquellas personas con un problema médico para concebir, sino también a las personas solteras que quieran tener hijos, pero no puedan por sus circunstancias personales. De esta manera pretenden modificar un estándar global para proporcionar a cada individuo el «derecho a la reproducción». La polémica surge al convertir indirectamente en discapacitadas a las personas solteras, puesto que así eran consideradas las personas impedidas para lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales sin protección regular, sugiriendo que ahora también serán consideradas discapacitadas las personas que sean incapaces de encontrar una pareja sexual adecuada para procrear o la ausencia de relaciones sexuales que permitan llegar a la concepción.

Lejos de pretender crear polémica, el propósito de la OMS con este fallo es el de crear presión sobre los diferentes Servicios Nacionales de Salud para cambiar sus respectivas políticas sobre quién puede acceder a un tratamiento de fertilidad, forzando en muchos casos a la modificación de las diferentes legislaciones para permitir la introducción legal de la subrogación como método de fecundación. Más allá del cumplimiento de su propósito, por el momento tan sólo han activado un debate sobre el ámbito de sus competencias al pretender influir en el ámbito social a partir de un problema sanitario. Desde luego, bajo esta nueva perspectiva, no habría diferencia alguna entre las personas homosexuales y las heterosexuales, siempre que fueran solteras y buscasen procrear.

«La definición de la infertilidad está escrita de una manera tal que incluye los derechos de todas las personas a tener una familia, y que incluye a hombres solteros, mujeres solteras, homosexuales los hombres, las mujeres homosexuales. Se pone una estaca en el suelo y se dice que un individuo tiene un derecho a reproducir tenga o no tenga una pareja. Es un gran cambio. Se altera fundamentalmente a quien se debe incluir en este grupo y quién debe tener acceso a la asistencia sanitaria. Se establece una norma internacional. Los países están obligados por esta norma», asegura el doctor David Adamson, uno de los artífices de esta revisión.

Entre las voces críticas con esta reforma que han calificado como «absurdo sin sentido», algunos expresan su preocupación por las parejas con problemas de infertilidad, que podrían perder su derecho al acceso a los tratamientos de fertilidad, así como quienes temen que las personas homosexuales (solteras) puedan acceder a los tratamientos de fertilidad con la misma facilidad que las heterosexuales, no faltando quienes se sienten indignados por el hecho de considerar discapacitada a una persona que tan sólo desea procrear, ya sea homosexual o heterosexual.

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