Las contradicciones de fabricar productos del orgullo en países en los que se persigue la homosexualidad

¿Contradicción o hipocresía? Marcas como H&M, Target, Primark o Levi Strauss diseñan líneas de productos para venden durante el mes del orgullo, pero que fabrican en países donde las personas homosexuales, bisexuales y transexuales son apartadas socialmente y perseguidas legalmente. Sin embargo, sostienen que contribuyen a la reivindicación de sus derechos porque destinan parte de sus ganancias a diferentes asociaciones LGBT.

Luis M. Álvarez • 20/06/2018

Las contradicciones de fabricar productos del orgullo en países en los que se persigue la homosexualidad | Foto: Youtube

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Muchas son las marcas que cada año se deciden apoyar al colectivo LGBT lanzando ediciones de sus productos con los colores arco iris, desde bebidas como J&B y Absolut, hasta marcas de zapatillas como Nike, Adidas o Convers. Multinacionales como IBM rediseñan su logotipo con los colores arco iris, Burberry, se adelantaba de largo al orgullo de este año lanzando su característico estampado con los colores de la bandera LGBT, como también hacía Walt Disney con las orejas de Mickey Mouse en una gorra. Pero nunca antes como este año ha sido tan fácil encontrar prendas y complementos con los colores de la diversidad, gracias a minoristas como H&M, Target, Primark o Levi Strauss & Co., que se han decidido a lanzar diferentes productos con estampados y lemas que celebran los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. La polémica surge porque muchas de estas empresas fabrican sus productos en países donde no está socialmente aceptado ser homosexual o incluso está perseguido por la ley.

Con cientos de tiendas en Europa y los Estados Unidos, Primark ha confirmado que los artículos de su colección se confeccionan en países como China, Turquía y Myanmar, todos ellos con un pobre historial en lo que respecta a los derechos de las personas homosexuales, que pueden llegar a ser encarceladas en Myanmar. «Una de las camisetas de Primark impresas en Myanmar dice 'Love Is Love' (…). Bueno, no, no lo es si vives en Myanmar», explica Steve Taylor, miembro de la junta directiva de la Asociación Europea de Organizadores del Orgullo (EPOA por sus siglas en inglés: European Pride Organisers Association ), quien sostiene que es algo inaceptable.

«Tomamos los derechos de L.G.B.T. muy en serio», asegura Primark en un comunicado, agregando que donan el 20 % de las ventas de sus productos relacionados con el Orgullo a Stonewall. Un representante de Stonewall afirma que las empresas internacionales a menudo operan en países «donde el contexto para las personas LGBT puede ser un desafío (…). El financiamiento de esta asociación ayudará a nuestro trabajo internacional en muchos países» en los que la discriminación y el abuso son habituales, como Turquía, donde trabajan actualmente para impulsar la igualdad.

Las etiquetas de los productos del orgullo de H&M también informan de que el 10 % de sus ventas se destina a United Nation Free & Equal, una campaña mundial destinada a promover la igualdad de derechos y el trato justo de personas de todas las identidades de género y orientaciones sexuales. «Hemos fabricado productos en estos países durante mucho tiempo y esta colección está hecha por proveedores con los que hemos trabajado durante muchos años», declara un representante de la compañía, confirmando que los artículos de su colección del orgullo se fabrican en China, Turquía, India y Bangladesh. En estos dos últimos, siguen estando castigadas por la ley las relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo.

«Como siempre lo hacemos, seguiremos abasteciendo nuestros productos con proveedores que muestran respeto por los derechos humanos», explica Danielle Schumann, portavoz de Target, confirmando que sus fabricas están en lugares como China, Indonesia, Bangladesh, Guatemala, Honduras y México, señalando igualmente el apoyo que la compañía hace desde hace mucho tiempo a las organizaciones locales, regionales y nacionales. «Levi Strauss también estuvo a la vanguardia de las compañías multinacionales de indumentaria que establecen un código de conducta laboral integral para los proveedores de fabricación», declara por su parte Amber McCasland, de Levi Strauss, que fabrica en China, India, Madagascar y México, donde conceden subvenciones a organizaciones locales que abogan por las comunidades lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero y queer.

Si algunas de estas empresas ya habían sido denunciadas anteriormente por las condiciones de trabajo de sus trabajadores, ahora parecen pretender aplacar con subvenciones a asociaciones LGBT la hipocresía de hacer prendas para reivindicar el Orgullo en países donde ni lo pueden celebrar, pero no precisamente porque pretendan reivindicar los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, sino porque la ropa y los accesorios del orgullo están en demanda, tal y como asegura Roger Beahm, profesor de mercadotecnia en la Escuela de Negocios de Wake Forest University, quien asegura que «este año se está vendiendo al doble de años anteriores», asegurando que este tipo de productos beneficia principalmente a la propia marca: «mejora la imagen, así como la línea de fondo a corto plazo».

La corporatización del orgullo LGBT hace tiempo que genera discrepancias entre los propios miembros del colectivo LGBT, pero la venta de merchandising se traduce en una mayor visibilidad, así como constituye una manera de apoyo financiero. «No me molesta que H&M o Primark produzcan memorabilia del orgullo. De hecho, creo que es un indicador positivo de a dónde ha llegado nuestra comunidad en términos de aceptación (…). [Pero] me molesta si provienen de países sin protección LGBT. Si una compañía como la nuestra puede tomar las decisiones correctas para obtenerla de países con al menos protección básica para los derechos LGBT, no veo por qué ellos no pudieron», sostiene Dean Malka, presidente de Swish Embassy, ​​un minorista de ropa masculina para personas homosexuales con sede en Toronto, que fabrica la mayor parte de sus piezas en los Estados Unidos, y una parte menor en Letonia y Reino Unido.

Según Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la opción de fabricar productos en lugares donde no se protegen los derechos del colectivo LGBT es un tema complejo, por mucho que se traten de asociaciones con empresas que aseguren no ser cómplices de ninguna violación de los derechos humanos, pero considera que hacer productos para el orgullo en lugares donde la homosexualidad es ilegal puede interpretarse como una manera de avanzar hacia los derechos humanos, sin implicar que «sea una revolución».

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