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Los protagonistas de «X-Men: apocalipsis» se solidarizan con el colectivo LGTB

James McAvoy, Jennifer Lawrence y Michael Fassbender son algunos de los integrantes del reparto de «X-Men: apocalipsis», que no han dudado en apoyar al colectivo LGTB y otras minorías que puedan identificarse con el mensaje antidiscrimnatorio de su saga.

Luis M. Álvarez • 17/05/2016

Los protagonistas de «X-Men: apocalypsis» se solidarizan con el colectivo LGTB | Foto: Youtube

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«Lo que siempre me ha interesado de la franquicia es que habla por todos los que se han sentido marginados», declara Michael Fassbender, que vuelve a meterse en los zapatos de Magneto en X-Men: apocalipsis (X-Men: apocalypse, Bryan Singer, 2016, EE.UU.). En la misma línea se han manifestado sus compañeros de reparto, Jennifer Lawrence y James McAvoy, que interpretan a Mística y el profesor Charles Xavier, respectivamente, lanzando un mensaje de tolerancia y respeto hacia todas las minorías.

Actualmente de gira para promocionar el estreno de su película, que salvo alguna premiere, se estrena este fin de semana en casi todo el mundo, los protagonistas de la saga dicen sentirse satisfechos y optimistas de que sus personajes sirvan de inspiración a comunidades como la homosexual, animándoles a coger fuerza para aceptarse y dejar de esconderse. «Nadie puede cambiar quién eres o tu personalidad. Lo que te hace diferente es un regalo. Aunque sea algo que te dé miedo, es algo por lo que hay que sentirse agradecido y algo que hay que aprovechar», defiende la actriz estadounidense de 25 años de edad.

«Te acosen o no, te etiqueten o no, te discriminen o no, lo único que tienes en tu control es cómo te sientes contigo mismo. No puedes cambiar al mundo, pero sí puedes cambiar si lo que piensan los demás de ti te va a afectar o no», explica en la misma línea reivindicativa McAvoy, de 37 años de edad, quien remarca refiriéndose a las minorías étnicas y raciales y el colectivo LGTB, cuya lucha por sus derechos «no tienen una solución rápida» porque, al igual que lo que les sucede a los personajes en la saga, la sociedad «necesita décadas, siglos o milenios» para evolucionar.

«Lo que siempre me ha interesado de la franquicia de X-Men es que habla por todos los que se han sentido marginados o no han sido aceptados dentro de la sociedad», así de claramente se manifiesta en la misma línea Fassbender, señalando que «todo lo que la gente relación de la película sobre su etnia, creencias religiosas u orientación sexual» es bienvenido porque «todas estas causas son relevantes».

En esta entrega de la saga, Magneto lleva una vida tranquila con su esposa y su hija en una pequeña localidad de Polonia, pero dentro del armario, es decir, escondiendo sus poderes, hasta que sus vecinos descubren sus habilidades para controlar el metal y lo rechazan, lo que le lleva a caer en un culto. «Cuando le arrebatan a su mujer y su hija, Magneto está en un punto bajo, no tiene ningún deseo, de repente quiere vengarse de la humanidad y Apocalipsis se aprovecha de esta situación», explica Fassbender, identificando este comportamiento con el fanatismo de algunos grupos actuales, lo que le lleva a decir que le «da miedo la mentalidad de exaltados de algunos grupos de personas que atacan a otros colectivos y los utilizan como cabeza de turco. Asusta cuando la gente se comporta así y se hace con el control».

Bryan Singer, director inicial de las dos primeras películas de la saga y de la inmediatamente anterior a esta, es abiertamente homosexual y ya contara con actores como Ian McKeller y Patrick Stewart, abiertamente homosexuales y activistas, para interpretar los mismos personajes interpretados ahora por McAvoy y Fassbender. Precisamente por eso, un gran sector del público, identificó desde el principio que la adaptación cinematográfica de los superhéroes de Marvel escondía una alegoría que se podía aplicar tanto a minorías étnicas y sociales como al colectivo LGTB.

La secuencia de X-Men 2 (X2, Bryan Singer, 2003, EE.UU.), en la que Bobby Drake AKA Iceman, interpretado por Shawn Ashmore, salía del armario ante su familia revelándoles que era homosexual mutante. Precisamente, ese mismo personaje se declara abiertamente homosexual en los cómics, una idea que al propio actor le ha entusiasmado y ha declarado que no tendría mayor problema de interpretar a un Iceman homosexual en alguna nueva entrega de la saga. En la misma línea, en X-Men: primera generación (X-Men: First Class, Matthew Vaughn, 2011, EE.UU. & Reino Unido), todos los mutantes reafirmaban su identidad proclamando que estaban orgullosos de ser mutantes, «Mutant and proud», en clara referencia al orgullo gay.

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