Rusia es en el país al que solicitan asilo las personas transgénero de la República de Kirguistán

La veda abierta para el odio contra la comunidad LGBT en la República de Kirguistán es particularmente violenta en el caso de las personas transgénero y transexuales, quienes son a menudo víctimas de agresiones sexuales y hasta violaciones correctivas, lo que les ha llevado a solicitar asilo como refugiadas en Rusia.

Luis M. Álvarez • 10/04/2018

Rusia se convierte en el país al que solicitan asilo las personas trasngénero de la República de Kirguistan | Foto: Youtube

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Que Rusia no es el mejor lugar para vivir actualmente si eres miembro de la comunidad LGBT es algo que no podemos poner en duda. Sin embargo, la situación es todavía peor en países como Kirguistán, una pequeña nación de Asia central que obtiene su independencia de la antigua Unión Soviética en 1992. «Normalmente era muy buena para distinguir quién era quién, honestamente no sospeché que este tipo era peligroso», declara Anna, quien tras ser víctima de una violenta agresión sexual decide solicitar asilo en Rusia, donde la vida es todavía mejor que su propio país.

Trabajadora sexual, Anna siempre ha sido consciente de que Internet es un lugar peligroso para que las personas trasngénero busquen sus clientes. A mediados de marzo es secuestrada por dos individuos que se hacen pasar por clientes, quienes le drogan introduciendo algún tipo de narcótico en una cerveza, y se la llevan a un paraje de la cordillera de Tian Shan, que se alza sobre Bishkek, la capital de Kirguistán. «Naciste hombre, deberías ser un hombre», le gritan sus agresores cuando recupera el conocimiento. Dolorida, después de que le hayan dado una paliza y todavía incapaz de defenderse por los efectos de la droga, Anna les suplica que pongan fin a su vida. «Estaba feliz de morir en ese momento», explica que siente en el momento en que le cubren la cabeza con una bolsa de plástico, mientras queman sus cigarrillos en su cuerpo, que abandonan una vez le dan por muerta. Cuando se recupera de tal agresión y vuelve a Bishkek se dirige directamente al único refugio LGBT de la ciudad con la idea de pedir asilo en Rusia, donde no tendría la barrera lingüística de otros destinos.

A pesar de que la homosexualidad no está prohibida en Kirguistán, la comunidad LGBT vive en la clandestinidad desde 2014, cuando el gobierno comienza a promover la creación de una ley discriminatoria en la misma línea de la Ley de propaganda homosexual de Vladimir Putin, abriendo la veda para la homofobia. « Si dependiese de mi, los ejecutaría a todos para limpiar la sociedad, son como criminales. Los ciudadanos no quieren saber nada sobre las leyes occidentales relacionadas con los homosexuales», declara Narybek Kyrgyz, miembro del gobierno en 2015, mismo año en el que el Parlamento Europeo presiona a las autoridades kirguís para que cesen en su intento de aprobar una ley que, a pesar de que todavía no ha sido aprobada, desata la homofobia generalizada. Irónicamente, habían pasado sólo cuatro años desde que se aprobara una ley permitiendo a las personas transexuales la modificación de su género en su documentación oficial sin la necesidad de someterse a cirugías de reasignación de género.

«La violación correctiva es común entre la comunidad LGBT, pero especialmente entre la comunidad transgénero», asegura un trabajador social del albergue LGBT dirigido por Kyrgyz Indigo, una asociación que en 2016 realiza una encuesta en la que determina que el 84 % de los encuestados habían experimentando violencia física alguna vez en su vida debido a su orientación sexual o su identidad de género, de los que el 35 % habrían sido víctimas de agresión sexual. Mientras que para las personas cisgénero puede resultar sencillo pasar desapercibidos ocultando su orientación sexual, a las personas transgénero les resulta mucho más complicado, teniendo que recurrir en la gran mayoría de los casos al comercio sexual para subsistir.

«Muchas mujeres transexuales están emigrando. Conocí a 10 que se mudaron a Moscú en los últimos meses. Con las que he hablado desde entonces dicen que la vida no es tan mala allí (…). Creo que la vida será más fácil para nosotras en Rusia porque a pesar de que existe una legislación contra las trabajadoras sexuales, la policía no nos ataca por ser transgénero. Aquí la policía está graba sus encuentros con nosotras, amenazándonos con las imágenes, y luego nos sacan del armario públicamente online», asegura Roma, trabajadora sexual y agente de divulgación de Tais Plus, un organización que lucha por los derechos humanos, quien también está tratando de mudarse a Rusia, a pesar de que nunca ha sido víctima de ninguna agresión.

La prostitución es ilegal en Rusia, pero la pena máxima es de tan sólo 2.000 rublos (alrededor de 35 dólares estadounidenses). Según la Red de Defensa de los Derechos de los Trabajadores Sexuales (SWAN por sus siglas en inglés: Sex Worker Rights Advocacy Network), la industria sexual es amplia y abierta en muchos lugares de Rusia debido a la corrupción policial generalizada. «Las personas transgénero se enfrentan todo tipo de violaciones en la vida cotidiana, más que las personas homosexuales o bisexuales (…). Pero el problema aquí es más con la sociedad en general que con la policía; no les importa si alguien es transexual a menos que viole alguna norma social al hablar públicamente», advierte Svetlana Zakharova de la Russian LGBT Network.

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