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Se desata la polémica por la revelación de la orientación sexual de Epi y Blas en «Barrio Sésamo»

El que fuera guionista durante quince años de «Barrio Sésamo», Mark Slatzman, revela en una entrevista que siempre ha desarrollado las secuencias de Epi y Blas como si fueran una pareja gay, desatando en júbilo entra la comunidad LGBT y el desconcierto en la productora de la serie, Sesame Workshop, que defiende que no tienen orientación sexual, y la indignación de uno de sus creadores, Frank Oz, que afirma que son heterosexuales.

Luis M. Álvarez • 19/09/2018

Se desata la polémica por la revelación de la orientación sexual de Epi y Blas en «Barrio Sésamo» | Foto: Youtube

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Epi y Blas aparecen por primera vez en Barrio Sésamo en 1969, después de haber sido los únicos teleñecos que habían aparecido en el episodio piloto de una serie diseñada como un programa educativo para niños, que acabaría por tener un extraordinario éxito internacional. Construidos por Don Shalin, estaban manejados por Frank Oz y Jim Henson, sirviendo esta misma pareja de inspiración para unos personajes cuyo propósito era demostrar que dos caracteres opuestos pueden ser igualmente amigos, siendo además compañeros de piso en el número 123 de la calle Sésamo. Duermen en camas separadas, pero el hecho de que lo hagan en la misma habitación ha permitido la especulación sobre su orientación sexual desde siempre. Mientras que uno de los guionistas de la serie, Mark Saltzman, confiesa en una entrevista que siempre ha desarrollado sus conflictos como los de una pareja gay, la suya propia, desde Sesame Workshop, han querido reincidir en que sus criaturas carecen de orientación sexual alguna, mientras que Oz proclama que son heterosexuales.

El pasado domingo, 16 de septiembre, Queerty publica una entrevista con Saltzman, quien entrara a formar parte del equipo de guionistas de Barrio Sésamo en 1984. Una labor que incluye escribir canciones y que se extiende a lo largo de 15 años, en los que ha conseguido hasta 7 premios Emmy. En la entrevista explica cómo llegó a formar parte de ese equipo, tras escribir una revista llamada A… My name is Alice (Joan Micklin Silver & Julianne Boyd, 1983, EE.UU.), en cuyo reparto se integraba Alaina Reed Hall, la Peggy original (Olivia Robinson en su versión anglosajona), quien le serviría de puente hasta la compañía creada por Henson. Eran los primeros años del sida y Saltzman había iniciado una relación con Arnold Glassman —posteriormente sería montador del documental El celuloide oculto (The celluloid closet, Rob Epstein & Jeffrey Friedman, 1995, Reino Unido, Francia, Alemania & EE.UU.)—, a quien define como «el amor de mi vida», junto al que comparte su vida hasta su muerte en 2003.

En la entrevista habla de otros miembros del equipo homosexuales, como Richard Hunt, la mano detrás de personajes como Scooter, Janice o Beaker; Judy Freuberg, posteriormente guionista de películas como Fievel y el nuevo mundo (An American tail, Don Bluth, 1986, EE.UU.) o En busca del valle encantado (The land before time, Don Bluth, 1988, Irlanda & EE.UU.); Carroll Spinney, que interpretaba a Óscar el gruñón o Paco Pico; y Kevin Clash, que renunciara después de más de 25 años interpretando a Elmo después de ser acusado de abuso de menores en tres casos que posteriormente serían desestimados. Aunque lo que ha causado tanto revuelo son sus revelaciones con respecto a su percepción de la orientación sexual de Epi y Blas (Ernie y Bernie en su versión anglosajona).

«Recuerdo una vez que una columna de The San Francisco Chronicle, un preescolar de la ciudad se dirige a mamá y le pregunta “¿son amantes Epi y Blas?”. Y eso, viniendo de un crío en edad preescolar fue divertido. Y eso pasó de largo, tuvieron sus risas y volvieron a sus cosas. Y siempre sentí que sin una gran agenda, cuando escribía [los sketches de] Epe y Blas, lo eran. No tenía otra forma de contextualizarlos. La otra cosa fue que, más de una persona se refería a Arnie y a mi como Epi y Blas (…). Así que era la relación entre Epi y Blas ya estaba con Arnie cuando llegué a Barrio Sésamo. Así que no creo que yo supiera cómo escribir [sobre ellos], sino como una pareja de enamorados», explica el guionista revelando que su propia relación de pareja servía de inspiración para los entrañables personajes.

La reacción en las redes sociales no se ha hecho esperar y ha estallado el júbilo entre los miembros de la comunidad LGBT que celebran la salida del armario oficial de la pareja. Sin embargo, desde Sesame Workshop, la compañía de televisión que ha producido la serie desde sus inicios, antiguamente conocida como Childen’s Television Workshop, ha querido aclarar la situación haciendo una declaración oficial: «(...). Como siempre hemos dicho, Epi y Blas son el mejor amigo de cada uno. Fueron creados para enseñar a los niños en etapa preescolar que pueden ser los mejores amigos de aquellos que pueden ser muy diferentes de ellos mismos. Aunque sean identificados como personajes masculinos y posean cualidades y características humanas (como muchos de los teleñecos de Barrio Sésamo), son marionetas, y no tienen orientación sexual», explican hablando de inclusión y aceptación.

Sesame Workshop Twitter | Foto: Uso permitido

Esperando las reacciones a esta declaración, que podría causar más desconcierto en las personitas de preescolar que el hecho de que a uno de sus amiguitos le pueda gustar otro del mismo sexo en la misma medida en que le puede gustar alguien del sexo opuesto, cabría recordar aquella portada del The New Yorker en la que se veía a Epi y Blas están acurrucados en el sofá de su casa disfrutando de la noticia de la aprobación del matrimonio igualitario por sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Frank Oz Twitter | Foto: Uso permitido

Cada cual que piense lo que quiera, de la misma manera que Mark Hamil defiende que cualquiera es libre de pensar que Luke Skywalker es gay, o que los miembros del reparto de X-Men: apocalipsis se solidarizaban con aquellos que afirman que su serie defiende un mensaje contra la discriminación. Al menos debe ser lo que piensan aquellos que han contestado directamente a Oz, director de películas nada sospechosas de machas como La tienda de los horrores (Little shop of horrors, 1986, EE.UU.) o Las mujeres perfectas (The Stepford wives, 2004, EE.UU.), de onda claramente camp, así como de títulos explícitamente gays como In & out (1997, EE.UU.) o Un funeral de muerte (Death at a funeral, 2007, Reino Unido, Alemania, Holanda & EE.UU.), que no ha tardado en defender la heterosexualidad de la pareja al publicar: «Parece que al señor Mark Saltzman le preguntaron si Epi y Blas son homosexuales. Está bien que él sienta que lo son. No lo son, por supuesto. Pero ¿por qué esa pregunta? ¿Realmente importa? ¿Por qué la necesidad de definir a las personas sólo como gay? Hay mucho más para un ser humano que la heterosexualidad o la homosexualidad», y que se ha encontrado con múltiples defensores de la libertad creativa de Saltzman para desarrollar los personajes como le pareciera, así como la libertad de opinión sobre la orientación sexual de Epi y Blas, mal que le pese a su creador y sus productores.

Portada de The New Yorker con Epi y Blas | Foto: Uso permitido

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