Tienes más probabilidades de sufrir discriminación laboral si tu voz «suena gay» según un estudio

La Universidad de Surrey asegura en un estudio que las personas homosexuales tienen más probabilidades de sufrir discriminación laboral por el mero hecho de que su voz suene más femenina, si son hombres, o más masculina, si son mujeres, en lo que es identificado como un rasgo de homosexualidad en ambos casos.

Luis M. Álvarez • 22/03/2017

Censura | Foto: Piotr Marcinski/iStock/Thinkstock

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El problema no es ser gay, sino parecerlo o, al menos, sonar como si lo fueras. Es lo que se desprende del estudio Archives of Sexual Behavior que determina que las personas homosexuales, ya sean hombres o mujeres, se enfrentan a una particular discriminación sonora si su voz suena gay cuando aspiran a la promoción laboral. Realizado en la Universidad de Surrey, el estudio concluye igualmente que la gente piensa que las personas homosexuales deberían recibir un salario inferior al de sus homólogos heterosexuales.

«Estos resultados demuestran que el mero sonido de una voz es suficiente para provocar estereotipos negando a los interlocutores que suenan como gays y lesbianas las cualidades que se consideran típicas de su género. Es revelador, que a pesar de todo el trabajo para disminuir la discriminación contra la comunidad LGBT, subconscientemente la gente etiqueta a cada individuo antes de conocerlo. Este estudio resalta que puede ser un problema real en el lugar de trabajo y para las perspectivas laborales de la gente», declara el Dr. Fabio Fasoli, director de un estudio que han dividido en dos partes que han ofrecido conclusiones similares.

Universidad de Surrey | Foto: Uso permitido

«Mi nombre es Luca, tengo 32 años y vengo de Vicenza» es la sencilla frase que tienen que repetir los participantes masculinos de la primera parte del estudio, mientras que las participantes femeninas repiten: «Vengo de Verona y me llamo Julia». Los investigadores reproducen los audios de voz a 276 personas heterosexuales mientras proyectan la imagen de las personas a las que pertenecen sobre un fondo neutro y desprovistas de cualquier rasgo de identificación. Si bien no se les indica la orientación sexual de las diferentes personas, sí se les permite conjeturar libremente sobre ellas en función del clip de sonido o la imagen de cada participante, así como se les pide que formen una impresión de cada uno de ellos en función de una solicitud de director ejecutivo de una compañía, teniendo que evaluar sus posibilidades de promoción laboral, así como el salario que consideran adecuado para cada persona.

El resultado es que aquellos hombres y mujeres que se perciben como homosexuales son considerados inadecuados como CEO. Tener una voz que se corresponde con rasgos masculinos aumenta la percepción de que son heterosexuales y, por consiguiente, aptos para ascender laboralmente y tener un salario más alto. En la misma línea, las candidatas cuya voz se asocia a rasgos más masculinos que femeninos son identificadas como lesbianas, teniendo una recepción menos favorable por las personas que las evaluan.

«El perro corría por el parque» es la aséptica frase que tanto ellos como ellas tienen que repetir en la segunda parte del estudio, a partir de la que se trata de evaluar los rasgos de personalidad y los intereses personales que puedan tener sus emisores. Las voces masculinas asociadas como heterosexuales se les atribuyen características como «dominantes, vigorosos, líderes, decididos, prácticos, agresivos, groseros, violentos o arrogantes», mientras que las voces femeninas son percibidas como «cariñosas, emotivas, ordenadas, creativas, románticas, sensibles, inseguras, curiosas y chismosas», funcionando exactamente a la inversa cuando son percibidas como personas homosexuales. Asimismo, mientras que a una voz masculina percibida como heterosexual se la relacionaba con actividades «típicamente masculinas», a una voz masculina percibida como homosexual se la asociaba con el gusto por una actividad «típicamente femenina», funcionando de manera inversa con las voces identificadas como homosexuales.

El hecho de que en ninguno de los casos se haga asociación alguna con la orientación sexual de las personas con las que se corresponden las voces permite concluir a los investigadores que las señales vocales pueden conducir a estereotipos injustos relacionados con la orientación sexual y lo que habitualmente se identifica como masculino y femenino y que son conductas discriminatorias que «ya sean subconscientes o conscientes, todavía existen en nuestra sociedad, y tenemos que hacer más para hacer frente a la discriminación que enfrenta la comunidad LGBT», concluye el Dr. Fasoli.

Cabe destacar una diferencia sustancial entre los participantes masculinos y los femeninos, y es que mientras ellos tienden a negar que conozcan a personas que se corresponden con lo que ellos identifican como personas homosexuales, ellas no tienen problema en reconocer que sí conocen personas que han identificado como homosexuales, lo que viene a coincidir con otro estudio británico que asegura que las mujeres con cargos de responsabilidad prefieren contratar a personas homosexuales.

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