Un cardenal alemán sostiene que se puede bendecir las personas homosexuales y las parejas del mismo sexo

El cardenal Reinhard Marx sostiene en una entrevista radiofónica que la Iglesia Católica no tiene «un conjunto de reglas» específico para una serie de situaciones, abriendo la posibilidad de bendecir a las personas homosexuales y las relaciones entre parejas del mismo sexo, siempre en función de cada caso y haciéndolo en la más estricta intimidad, nunca de públicamente.

Luis M. Álvarez • 07/02/2018

El cardenal Reinhard Marx | Foto: Uso permitido

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En la Iglesia «no tenemos un conjunto de reglas», es lo que el cardenal Reinhard Marx responde a una periodista, Karin Wendlinger, en una radio de Bavaria este sábado, 3 de febrero, cuando le pregunta por qué «la iglesia no siempre avanza cuando se trata de demandas de algunos católicos sobre, por ejemplo, la ordenación de mujeres diáconos, la bendición de las parejas homosexuales o la abolición del celibato obligatorio». Si bien sus declaraciones no han sido objeto de reprimenda por parte de la iglesia, los medios de comunicación religiosos no paran de rasgarse las vestiduras ante el hecho de que un cardenal hable de esta manera sobre las relaciones entre homosexuales y las parejas del mismo sexo, cuando lo que defiende es que la decisión de bendecir la unión entre personas del mismo sexo queda a la elección personal de cada sacerdote.

El cardenal Marx considera que, en su opinión, la pregunta importante que se debe hacer es cómo «la iglesia puede hacer frente a los desafíos planteados por las nuevas circunstancias de la vida contemporánea». De esta manera, el Marx reclama que la iglesia se tome «más seriamente la situación del individuo, su historia de vida, su biografía, sus relaciones», con el objetivo de entender las circunstancias que les llevan a tomar cada una de sus decisiones, es decir, que no condenen a una persona únicamente por su orientación sexual, sino por sus actos. «También se debe alentar a los sacerdotes y los agentes pastorales a que den estímulo a las personas en situaciones concretas (…). Realmente no veo ningún problema», afirma el cardenal.

Cuando le preguntan directamente si «podría imaginar una forma de bendecir a las parejas homosexuales en la Iglesia Católica», el cardenal responde afirmativamente, matizando únicamente que no aplicará lo que denomina «soluciones generales (…). Se trata de cuidado pastoral para casos individuales, y eso se aplica también en otras áreas, que no podemos regular, donde no tenemos reglas». La decisión debe ser tomada por «el pastor en el terreno y el individuo bajo cuidado pastoral», dice el cardenal Marx, reiterando que, en su opinión, «hay cosas que no se pueden regular».

Si bien es cierto que ningún representante de la iglesia ni el propio Papa Francisco han salido a rectificar sus palabras, el cardinal se refiere básicamente al ámbito privado y personal. «Una pregunta completamente diferente es cómo se debe hacer pública y litúrgicamente (…). Estas son cosas sobre las que debes tener cuidado y reflexionar sobre ellas de una buena manera», sostiene Marx, refiriéndose a que la bendición debe ser de carácter privado, es decir, en el armario, nunca de forma pública y abierta.

La Iglesia Católica (y la mayoría de las denominaciones protestantes) predican que la actividad sexual está preservada para el matrimonio entre un hombre y una mujer, quienes se prometen fidelidad, estando siempre orientadas a la procreación. Toda actividad sexual fuera del matrimonio es pecaminosa, incluyendo el adulterio, la fornicación, la masturbación y la homosexualidad. Sin embargo, el cardenal Marx sí habría pedido a la Iglesia que se disculpara con las personas homosexuales por no oponerse a la ley de Alemania contra la sodomía, anulada en 1994, llegando a afirmar que «no se puede decir que una relación entre un hombre y un hombre, que son fieles, no es nada, que no tiene valor».

Las declaraciones del cardenal Marx están en consonancia con aquellas que hiciera el Papa Francisco de vuelta de su viaje a Armenia, en junio de 2016, cuando afirma que la Iglesia debe pedir perdón por la discriminación a los homosexuales, a los pobres, a las mujeres, a los niños y las familias que han sufrido algún divorcio. Sin embargo, posteriormente entraría en contradicciones con sus propias palabras, sin que se haya llegado nunca a materializar este perdón. Asimismo, seguro que el sacerdote jesuita James Martin, autor del libro Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en na relación de respeto, compasión y sensibilidad, entiende lo que Marx quiere decir con sus declaraciones.

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